martes, 26 de julio de 2016

Buenos días, 26 de julio de 2016. San Joaquín y Santa Ana



El Amor es más fuerte que la muerte



SANTORAL

Joaquín y Ana, padres de la Vírgen María; 

Jorge, presbítero y fundador;Jorge, Féliz, Aurelio, Natalia y Liliosa, Amancio, Tito, Camila, mártires; Bartolomea y Vicenta, Fundadoras; María Pierina, religiosa;


REFLEXIÓN:

CARTA A MI MAESTRO

Albert Camus, que cuando niño vivió en Argelia una vida de trabajos y pobreza, y que, sin embargo, llegó a ser un gran intelectual y un muy afamado escritor que obtendría el premio nóbel de Literatura, quiso reconocer en otra famosa carta que todo se lo debía a un maestro muy especial, el Sr. Germain. Y así le escribió tras obtener el Premio Nóbel :

Esperé que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Lo abrazo con todas mis fuerzas,
Albert Camus.


ORACIÓN:

Oración a San Joaquín y Santa Ana

Bienaventurados sois, oh Santos Joaquín y Ana, por habernos dado aquella niña benditísima, que alcanzó la más alta dignidad que puede tener criatura, pues vino a ser Madre del mismo Dios hecho hombre, y a tener en sus entrañas al que tiene colgado de tres dedos el universo; y vosotros después de ella sois gloriosísimos, pues sois padre de la Madre de Dios porque engendrasteis por gracia y por don sobrenatural a la que nos dio a Jesucristo fuente de gracia y Salvador del mundo. ¡Oh cuan ricamente adornó con todas las virtudes vuestras almas el Señor, para haceros tan señalada merced! Pues por estas mismas gracias que recibisteis, y por aquella soberana Princesa que disteis al mundo, os suplicamos que nos seáis abogados piadosos para con vuestra hija y con su Hijo Jesucristo, y nos alcancéis al amparo de la Madre y la bendición del Hijo, y perseverancia en la virtud y buena muerte, para gozar con ellos y de vos en los siglos de los siglos.


Amén.

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