viernes, 1 de julio de 2016

Buenos días, 1 de julio.

Humildad no es sinónimo de pobreza…

Humildad es sinónimo de calidad de persona.




 "HAY QUE REMANGARSE... 
QUIEN NO SIRVE PARA SERVIR NO SIRVE PARA VIVIR"


 Simeón el Loco,
anacoreta (522-c. a. 590)

Aarón (hermano de Moisés), Anastasio, Basilio, Domiciano, Cibardo, abades; Reina, virgen; Cayo, presbítero; Rumoldo, obispo y mártir; Casto, Secundino, Julio, Aarón, mártires; Justino Orona Madrigal y Atilano Cruz Maldonado, sacerdotes y mártires; Regina (Carolina), Simeón, Teobaldo, Teodorico, Tierry, Felices, confesores; Galo, Hilario, Arnoldo, Leoncio, Martín, obispos; Ester, reina.




REFLEXIÓN:
Un muchacho religioso iba por la calle. En uno de los carteles de avisos, le llamó la atención uno de un muchacho joven, enfermo de leucemia que buscaba con urgencia donantes de médula ósea.

Impresionado, fue a hacerse la prueba  para saber si podía hacer la donación.

Pasados unos días recibió la noticia de que la prueba era satisfactoria. Fue a hablar con el médico que tenía que hacer el trasplante y le dijo que quería conocer a la persona que recibiría la donación.

Se encontró con un joven ateo, simpatizaron en seguida y charlaron largas horas sobre la enfermedad...sobre religión y por supuesto sobre la vida de cada uno.  Se sintieron identificados como si se hubieran conocido de toda la vida.

Volvió el muchacho religioso a su casa y le contó a su padre sobre el interesante encuentro que tuvo.

El padre escuchó con atención todo el relato y preguntó quién era el muchacho  y de qué familia venía.

En el momento que escuchó el nombre del muchacho y el apellido de su padre, dió un grito tremendo y dijo "QUIÉN??"... "EL??"... te prohíbo que le dones nada. Sólo sobre mi cadáver!!!

El hijo se asustó al ver la reacción de su padre, Le dijo: pero papá es una cuestión de conciencia!!!
Pero el padre muy enfadado le prohibió volver a tocar el tema.

El hijo no entendía qué le pasó a su padre. entonces fue a ver al pater a pedirle concejo. El pater fue con urgencia a ver al padre, trato de hablarle a su corazón y a preguntarle la razón de su actitud.

El padre le dijo : Honorable pater, Yo respeto su presencia y por supuesto no lo echaré de mi casa, pero si insiste  sobre el tema, seré yo quien salga.
Le contestó el pater: todo el que salva un alma es como si salvara un mundo.

El padre no se inmutó , y ante los ojos asombrados de los presentes, abrió la puerta de calle y salió.

El pater estaba intrigadísimo, y le dijo al muchacho: Hay un gran secreto y yo lo tengo que revelar.

Dijo el joven: Mi padre es un hombre muy reservado, pero cuando toma vino su corazón se abre.

El pater lo invitó a tomar unos vinos y el padre que ya estaba algo entonado, se dirigió al pater y le pidió disculpas por su comportamiento anterior.

Le contaré por qué me negué a que mi hijo le done medula o sea al hijo de esa persona. No tengo duda de que después que me escuche, estará de acuerdo conmigo.

Yo viví el Holocausto. En el gueto estábamos unos cuantos hombres en una pequeña habitación. Trabajábamos muy duro y no nos daban comida.
Mi pequeño hijo estaba con nosotros, pero los alemanes no sabían de su existencia, porque lo escondíamos en el cielo raso de madera de la habitación.
Por la noche lo bajábamos, y el salía y , escondido, robaba comida de los alemanes y nos la traía.
La persona de la que hablamos, que ustedes imploran que permita que mi hijo done medula ósea para salvar la vida de su hijo, era especialista en hacer bombas, y eso hacía para los nazis, por eso ellos lo respetaban, y siempre rondaba por el gueto acompañado de dos guardias.

Un día entró a la habitación y con un palo empezó a golpear las paredes hasta que llegó al cielorraso, al golpear con fuerza cayeron algunas maderas y también mi hijo, que allí se escondía. El lo tomó por el cuello, le torció la mano, lo sacó afuera, cerró la puerta y se oyeron dos disparos. Dos tiros que marcaron mi corazón para siempre.
Ahora dígame pater, cómo puedo perdonar?

Mi hijo no salvará a su hijo.

El pater, con los ojos llenos de lágrimas se dirigió al hombre y le dijo: Yo entiendo el dolor de tu corazón, pero qué culpa tiene el hijo?
Puede ser que aquí hay un dilema que nosotros no comprendemos, Pues oscuros son los caminos del Señor.
Y aparte de eso hay aquí una oportunidad de hacer una gran ofrenda a Dios.
Vamos a hablar con ese hombre.

Después de muchas horas de intentar convencerlo, por fin el padre accedió.

Llegaron a la puerta de la casa y cuando el hombre salió y se cruzaron sus miradas, el padre casi se desmaya de la conmoción.  Pero el hombre le dijo:  Tú has estado enfadado conmigo durante muchos años, y toda la vida esperé el momento de verte para que sepas la verdad, y el cielo nos marcó el momento para que sea ahora.

Los alemanes querían matar a todos los hombres que había en tu habitación, porque supieron que ocultaban un chico.  Quise que el daño fuera menor y les dije que yo mataría al chico, para salvarlos a ustedes.

Cuando lo saque afuera no pude matarlo, pero los guardias estaban junto a mí, por eso tiré dos disparos y los maté.  De ahí me escapé con el niño y lo llevé a un convento cercano.

Los alemanes supieron que los traicioné, pero no podían matarme, porque me necesitaban por mis conocimientos en hacer bombas, por eso me torturaron de tal manera que me dejaron estéril de por vida.

Cuando terminó la guerra y sabiendo que no puedo tener hijos, me fui al convento a buscar al niño que dejé. Me lo entregaron y lo crie todos estos años con amor. Ese chico es tu hijo.

El trasplante de médula es para salvar la vida de "tu" hijo!!!.



ORACIÓN:

Señor, Tú eres mi roca y mi protección. Aunque haya tenido días duros, llenos de problemas y adversidades, con tu gracia, has sabido mostrarme momentos de bendición y de triunfos. Hoy te pido que me llenes de tu gozo y tu alegría. Confío en tu ayuda y que en todo momento te encuentras listos para darme una mano amiga cuando lo necesite. En tu nombre soy capaz de enfrentarlos y vencerlos y usar cada situación en mi propio beneficio. Me has capacitado para hacer grandes cosas. Confío en que en este momento me acompañas. En tu nombre, salgo a conquistar terrenos de soledad y convertirlos en terrenos de bondad y amor para Ti. Esto podré lograrlo con tu poderosa presencia. Amén

Reflexión del Papa Francisco
El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe. Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor.

Este es precisamente el encuentro que queremos: ¡el encuentro de la fe!”.
Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor, es importante dejarse encontrar por Él.

Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros -entre comillas, digámoslo- los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que renueva todo, porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino.
¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!

Tener un corazón abierto.
¡Un corazón abierto, para que Él me encuentre! Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es amor concreto! De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona.
Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!. (Homilía en Santa Marta, 02 de diciembre de 2013)

Diálogo con Jesús
Mi Señor, quiero llegar a comprender ese inmenso amor con el que me amas y me perdonas. En tu Palabra siempre encuentro grandes lecciones de fe que me dejan admirado por tu grandeza y tu sencillez. Permite que este servidor, pueda ser un instrumento tuyo, para que los demás, y sobre todos los míos, experimenten esa bondad y gracia que tienes para cada uno de nosotros. Como aquel centurión que no pidió nada para sí mismo, sino que intercedió por su siervo, así también quiero interceder yo por aquellos que quiero y a quienes veo que sufren día a día aflicciones y penas. Dame Señor, firmeza y fe en mis acciones para mostrar a otros el rostro de tu amor, transformar sus vidas según tu misericordia y que se conviertan en fieles seguidores de tu mensaje de salvación. Dame la fuerza, Jesús mío, para ser un testigo de tus milagros, para hacerte presente en las situaciones de cada día. Si hay algo que puedo hacer siempre por los demás es orar, interceder por ellos. Tú muestras tu amor por los enfermos y desvalidos, los sanas y les das nuevas fuerzas. Así yo también te necesito para sanar mis heridas y para que me ayude a mantenerme firme en mis luchas. Confiado en esto, te pido por mi familia, sobre todo por aquellos integrantes que aún tienen ese corazón duro y no te aman lo suficiente como para acercarse a Ti. Sánalos de su dureza, ten compasión de mí que he sufrido insultos y rechazos de ellos por tratar de acercarlos a Ti. Amén

Propósito para hoy:
"Poner más atención a la lengua, en relación a lo que decimos de los demás. Es una pequeña penitencia pero da buenos resultados."

Reflexionemos juntos esta frase:
"¡Señor, ten piedad! Muchas veces nuestras vidas cómodas nos ofuscan y nos impiden ver a los que mueren a nuestro lado". (Papa Francisco)


No hay comentarios:

Publicar un comentario