miércoles, 8 de junio de 2016

Buenos días, 8 de junio de 2016


“Es justo que todos aspiremos a ser más,
pero también que
todos nos hagamos valer por nuestros hechos”
Pancho Villa



VIDEO
¡Qué natural es integrar!


La integración empieza desde pequeños. Es lo que quiere contar este video que muestra en una escuela cómo el profesor y los pequeños estudiantes animan y apoyan a su compañera, quien no tiene las mismas habilidades físicas que ellos.

Un modelo de integración, aceptación y tolerancia ante las diferencias y la diversas habilidades que cada ser humano tiene.

Nuestra sociedad pide a gritos formar parte de un cambio que mire con ojos comprensivos y humanos a los demás y que aprenda a aceptar a quien es diferente, pues todos los somos, unos de otros.


SANTORAL

Medardo,
obispo (c. 456-c. 545)

Maximino, Medardo, Gildardo, Clodulfo, Disibodo, Severino, Gaudencio, Eutropio, Eustolio, Heraclio, Fortunato, Guillermo, obispos; Salustiano, Sira, Victorino, confesores; Calíopa, mártir; Mario, eremita; Sabiniano, abad.






REFLEXIÓN:

El otro día coincidí con un policía en la barra de un bar. A la hora de pagar, hizo un comentario con cara de aburrimiento.

Pues a volver al trabajo, estoy cansado, ¿y total? Sólo para cobrar a fin de mes.

Quedé mirándolo, apenas le conocía pero…

Hombre, sólo por dinero no. Usted ayuda a la gente, seguro que su trabajo le proporciona muchas satisfacciones.

Pues sí… Recuerdo una vez, creo que ha sido el día en el que alguien se ha alegrado más de verme de toda mi vida. Fue una anciana. Se había caído en su casa y llevaba casi tres días en el suelo sin poderse levantar. Extrañada porque hacía días que no la veía, una vecina nos alertó. Echamos la puerta abajo y allí estaba ella. ¡Me dio un abrazo! Ha sido la experiencia más reconfortante de mi trayectoria como policía.

Los ojos de aquel agente con aspecto de tipo duro brillaban al recordar. Hace poco tiempo, la anciana murió y como suele pasar en los lugares pequeños, resultó que el policía conocía al hijo de aquella señora. Coincidieron en el funeral y recordaron juntos aquel episodio que los marcó.
Dice el estudio Las carreras de los Millenials: visión 2020, publicado recientemente por una empresa de trabajo temporal, que los jóvenes siguen trabajando esencialmente por dinero, que eso de que los milleuristas no priorizan el salario para escoger un empleo es un mito.

Claro que un sueldo digno ayuda a realizar mejor el trabajo, con una mayor estabilidad y probablemente motivación, pero esa conclusión me parece una generalización bastante desesperanzadora.

A veces sólo una pregunta en el momento de pagar el café te ayuda a darte cuenta de que es mucho más que dinero lo que hace brillar tus ojos.

Y hay algo más: el bien que haces no queda sin recompensa, ¡aunque sea la de tu propio bien emocional, la de aumentar tu ilusión por la vida y la de volver a llenar de sentido esa rutina que a veces es tan difícil de sobrellevar!



ORACIÓN:

Señor Jesús, gracias por todas las bendiciones que a lo largo de este día voy a vivir. Son muchas las acciones mías que intentar romper la relación que tengo contigo, pero son muchas las acciones de perdón tuyas que me muestran que aunque me cierre a amarte, ahí estás Tú amándome a mí. Saberme amado, perdonado y bendecido es la mejor manera de motivarme a iniciar este nuevo día. Te pido que hoy me des la capacidad de ser comprensivo con todos aquellos que están mi lado y que por una reacción rápida los rechazo y me cierro a ellos. Que aprenda a darles a los otros lo que Tú me das a mí. Que aprenda a perdonar así como soy perdonado por Ti. Amén

Reflexión del Papa Francisco

Jesús está en medio de la gente, la acoge, le habla, la atiende, le muestra la misericordia de Dios; en medio de ella elige a los Doce Apóstoles para estar con Él y sumergirse como Él en las situaciones concretas del mundo. Y la gente le sigue, le escucha, porque Jesús habla y actúa de un modo nuevo, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien dona la esperanza que viene de Dios, de quien es revelación del Rostro de un Dios que es amor. Y la gente, con alegría, bendice a Dios.

Esta tarde nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros buscamos seguir a Jesús para escucharle, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarle y para que nos acompañe.

¿Cómo sigo a Jesús?

Preguntémonos: ¿cómo sigo yo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.

Demos un paso adelante: ¿de dónde nace la invitación que Jesús hace a los discípulos para que sacien ellos mismos a la multitud? Nace de dos elementos:

1.- De la multitud, que, siguiendo a Jesús, está a la intemperie, lejos de lugares habitados, mientras se hace tarde.

2.- De la preocupación de los discípulos, que piden a Jesús que despida a la muchedumbre para que se dirija a los lugares vecinos a hallar alimento y cobijo (cf. Lc 9, 12).

Ante la necesidad de la multitud, he aquí la solución de los discípulos: que cada uno se ocupe de sí mismo; ¡despedir a la muchedumbre! ¡Cuántas veces nosotros cristianos hemos tenido esta tentación! No nos hacemos cargo de las necesidades de los demás, despidiéndoles con un piadoso: "Que Dios te ayude", o con un no tan piadoso: "Buena suerte", y si no te veo más... Pero la solución de Jesús va en otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: "Dénles ustedes de comer". Pero ¿cómo es posible que seamos nosotros quienes demos de comer a una multitud? "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para toda esta gente".

Jesús no se desanima: pide a los discípulos que hagan sentarse a la gente en comunidades de cincuenta personas, eleva los ojos al cielo, reza la bendición, parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la multitud saciada por la palabra del Señor se nutre ahora por su pan de vida. Y todos se saciaron, apunta el Evangelista... (Homilía Solemnidad de Corpus Christi, 30 de mayo de 2013)

Diálogo con Jesús

Señor de mi vida, tu Palabra me llena de luz y esperanza, y paz. Una Palabra que deja una gran promesa de amor, la cual, sólo a un Dios vivo y amoroso podría habérsele ocurrido algo tan alejado de todo entendimiento humano: comer tu cuerpo y beber tu sangre para tener vida eterna.

Tu alimento es fuente de vida, es donación y salvación. Quiero sentirme vivo, entregarme a tu voluntad sagrada, ser un apasionado por la Eucaristía y sentir allí la presencia poderosa de tu corazón, un corazón amante de los que te aman y acuden a Ti. Comerte y beberte hace que profundice mi intimidad contigo.

Me prometes una vida llena de felicidad y sobre todo llena de gozo por toda una eternidad, donde no existe el mal ni deseos desenfrenados que me separen de Ti ni de tu amor. Mi Jesús eucarístico, quiero salir cada día ansioso de ir al encuentro contigo, que más que una práctica u obligación, sea una necesidad para mi alma. Quiero sentir, pensar, hablar y amar como Tú lo haces, y eso sólo puedo hacerlo en comunión contigo, con el Padre y con el Espíritu Santo. Amén

Propósito para hoy:

Hoy pediré a Dios la gracia de ayudarme a eliminar de mi mente y corazón, todo rencor, todo dolor y toda ofensa recibida que esté afectando mi vida.

Reflexionemos juntos esta frase:

"No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad". (Papa Francisco)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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DEPRESIÓN LAS 6 FRASES PROHIBIDAS

Es muy importante tener cuidado con lo que dices a alguien que está pasando por una crisis depresiva

Tabla de contenido

1. “Hay personas que están peor que tu” 

2. “Eso está en tu cabeza” 

3. “Eso es solo para llamar la atención”

4. “Tienes que buscar un empleo” 

5. “Deja de ser perezoso” 

6. “Estás mal de la cabeza” 

1. “Hay personas que están peor que tu”

Creo que esa es la peor de todas las frases, y la escuché innumerables veces. La intención es que tu veas lo buena que es tu vida, en la medida que tu reconoces que hay personas en situaciones mucho peores, pero con alguien que tiene depresión, se produce el efecto contrario, o sea, te sientes peor, porque te sientes culpado por reclamar de tu vida habiendo personas que sufren más que tú, por razones diferentes.

2. “Eso está en tu cabeza”

Generalmente esa frase viene acompañada de un “Tienes que dominar tus pensamientos”. Como si eso, por sí solo, pudiese acabar con nuestro deseo de desaparecer del mundo. El dolor que un individuo siente que le produce la depresión es peor que el dolor físico producido por un corte en la piel. Así que nunca digas que es algo que está sólo en la cabeza de esa persona, pues ella sentirá que menosprecias sus sentimientos, y se sentirá cada vez peor.

3. “Eso es solo para llamar la atención”

Si quisiéramos llamar la atención, ¿para qué escogeríamos sufrir por ello? En ninguna hipótesis, el individuo con depresión quiere llamar la atención de los demás, muy al contrario, ya que su tendencia es a aislarse cada vez más. Sus actitudes muestran cuánto necesita de ayuda, y eso es lo que debemos hacer: ofrecer ayuda.

4. “Tienes que buscar un empleo”

Como si ese dolor inmenso desapareciese con una profesión. Las personas no entienden que la depresión procede de diversos hechos aislados que se mezclan y acumulan sentimientos negativos en la persona que sufre. Claro que perder un empleo puede dejar a alguien muy deprimido, en primera instancia, pero esa no es la única razón del sufrimiento de esa persona. Trabajar ayuda a ocupar la mente y distraer la cabeza, por eso es muy bueno para el que sufre con esa enfermedad, pero cuando la crisis es fuerte, la persona no quiere ni salir de casa, y mucho menos trabajar. Entonces nunca digas eso, pues harás que se sienta inútil.

5. “Deja de ser perezoso”

Nadie merece oír eso, Si no quisiéramos más salir de casa, ni de nuestra cama, si ya no queremos hacer nada, ni hablar con nadie, si perdemos todo interés por la vida… no es por pereza, es depresión.

6. “Estás mal de la cabeza”

Cuantas personas te dicen eso, ya he perdido la cuenta y estoy segura de que ya lo has oído decir a alguien, aunque no te lo dijera a ti directamente. Por culpa de ese prejuicio que muchos cometen el error de no pedir ayuda profesional, porque piensan: “Van a creer que estoy loca si voy a un psicólogo”. La depresión no es locura. Que te quede bien claro.
Espero que te haya gustado el texto, y por favor, esfuérzate por no dar impo
rtancia a esas personas que dicen cosas que a veces te hacen daño. No se dan cuenta de las consecuencias de lo que dicen.

Para contactar con la autora, escribir a krolina.3010@gmail.com

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