lunes, 6 de junio de 2016

Buenos días, 6 de junio de 2016

Solo hay una felicidad en la vida
amar y ser amado-
 
 

VIDEO
 


 
SANTORAL
 
Marcelino Champagnat,
fundador (1789-1840)
 
Norberto, Claudio, Alejandro, Juan, Justo, Vicente, Agobardo, Eustorgio, obispos; Artemio, Cándida, Paulina, Bonifacio, Amancio, Lucio, Alejandro, mártires; Hilarión el Joven, confesor; Felipe, diácono; Marcelino Champagnat, fundador
 



 
 
REFLEXIÓN:
 
Había  que hacer un trabajo importante y TODOS fue  encargado  de hacerlo.
 
TODOS, estaba seguro que ALGUIEN lo haría.
 
Sin embargo, aunque CUALQUIERA podía haber hecho el trabajo, NADIE lo hizo.
 
Esto enfadó a ALGUIEN, porque el trabajo correspondía a TODOS. Pero TODOS, había pensado que CUALQUIERA haría el trabajo. NADIE, se dio cuenta de que TODOS no iba a hacerlo.
 
De manera que el cuento termina con que TODOS le echó, la culpa a ALGUIEN, cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA podría haber hecho.
 
¡Si TODOS  fuesen alguien, NADIE  sería cualquiera!


 
ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco
 
Cada uno de nosotros tiene sus riquezas, todos. Hay siempre una riqueza que nos impide ir hacia Jesús. Y esta se busca. Todos debemos hacer un examen de conciencia sobre cuáles son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos a Jesús en el camino de la vida.
 
En primer lugar la cultura del bienestar, que nos hace apocados, nos hace vagos, nos hace egoístas. El bienestar nos anestesia, es una anestesia.
 
«No, no, más de un hijo no, porque no podemos irnos de vacaciones, no podemos ir allí, no podemos comprarnos una casa». Está bien seguir al Señor, pero hasta un cierto punto. Esto es lo que nos hace el bienestar. Todos sabemos bien como es el bienestar, pero esto nos hace arrastrarnos, nos despoja de la valentía, del coraje de ir cerca de Jesús. Esta es la primera riqueza de nuestra cultura de hoy, la cultura del bienestar.
 
Otra riqueza de nuestra cultura, una riqueza que nos impide ir hacia Jesús es la fascinación de lo pasajero. Nosotros estamos enamorados de lo pasajero. Las propuestas definitivas que nos hace Jesús no nos gustan. Lo pasajero nos gusta, porque tenemos miedo del tiempo de Dios que es definitivo.
 
Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los señores del momento, ¿por qué? Porque en el momentos somos señores: hasta ahora sigo al Señor, después veremos… Escuché decir a uno que quería convertirse en sacerdote, pero sólo para diez años… ¡Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero con el corazón, el pensamiento: «hasta que el amor dure… ¡luego veremos!» La fascinación de lo pasajero: esta es una riqueza. Debemos convertirnos en señores del tiempo, reducimos el tiempo a un momento. Estas dos riquezas son las que en este momento nos impiden avanzar.
 
Pidamos al Señor que nos dé el coraje de seguir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza –al final del camino, donde Él nos espera- en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento que no sirve de nada. Así sea.(Homilía en Santa Marta, 27 de mayo de 2013)

 
Diálogo con Jesús
 
Señor mío, Tú estás siempre dispuesto a perdonar, porque eres justo y misericordioso, y para ello pides una conversión sincera, una conversión profunda en tu amor, que significa dejar atrás todo lo que nos ata al pecado y caminar recto por tus senderos de justicia.
 
Sólo puedo poner mi confianza en Ti, ya que sólo Tú puedes ayudar a desprenderme de los bienes terrenos, que son pasajeros, van y vienen, pero Tú te quedas, eres eterno.
 
Tú me quieres feliz, amado mío, y aunque pareciese que es una gran exigencia tuya, lo que realmente quieres es que sea libre y esté dispuesto para el propósito para el cual me has creado: «Amar».
 
Mi Jesús, dame voluntad para poder dominar mis pasiones y mis anhelos superficiales, que nada ni nadie, ni ninguna cosa fuera de Ti, logre dominar y encerrar mi corazón en el egoísmo. Quiero que seas Tú mi único Dios, el Dios verdadero, no el engañoso y tentador dios del dinero y de los bienes en abundancia.
 
Tú eres lo más gran de mi vida, y eso lo demostraré invirtiendo lo mejor de mí en servirte en aquellos desposeídos, en aquellos que no les alcanza su salario para sobrevivir.
 
Que el Espíritu de generosidad viva en mí y haga sólido mi compromiso Contigo.
 
Te encomiendo mis proyectos, a los míos y todos aquellos con los que voy a encontrarme y servirte. Dame la voluntad para cumplir tu Palabra, quiero regirme por sobre todo aquella que has colocado en el libro de los proverbios: "Señor, no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: "¿Quién es el Señor?", o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios" (Prov 30,8-9) ¡Amén!
 
Propósito para hoy:
 
Me desprenderé de algo que me agrada mucho, y que no sea tan necesario, pero que realmente me cueste hacerlo, lo daré a algún necesitado, así ejercito la caridad y el amor al prójimo.
 
Reflexionemos juntos esta frase:
 
"El amor cristiano es un amor sin cálculos. Ésta es la lección del Buen Samaritano; ésta es la lección de Jesús". (Papa Francisco)
  

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Aumentan en el mundo las conversiones del islam al cristianismo y no sólo entre refugiados


Tabla de contenido

  1. -Recientemente se oye hablar de conversiones del islam al cristianismo como  si fuera una auténtica tendencia. ¿De qué se trata en concreto? 
  2. -¿Cómo podemos saberlo si no se registran? 
  3. -Si a la luz de lo que dice es razonable creer que el fenómeno está aumentando, ¿cómo se puede saber cuál es su influencia? 
  4. -En su opinión, ¿qué impulsa a un musulmán a convertirse? 
  5. -Una bonita paradoja: Occidente se rinde a la ideología nihilista islamista y los islámicos se convierten al cristianismo. ¿Por qué? 
  6. -Recientemente ha sido noticia el caso de la diócesis de Hamburgo, que este año ha acogido en la iglesia a ciento noventa y seis catecúmenos procedentes de la religión islámica. ¿Es una nueva tendencia? 
  7. -En el caso de Hamburgo hay quien sospecha que los inmigrantes piden el bautismo para ser registrados como conversos con el fin de obtener asilo político. 
  8. -¿Qué obstáculos puede encontrar un musulmán que quiere convertirse? 
  9. -La Iglesia, ¿puede poner límites respecto a quien pide el bautismo? 
  10. -¿Hay algo más que no está en las estadísticas? 


En todo el mundo, incluidos los países de mayoría musulmana, está creciendo el número de conversos al cristianismo. Se trata de un fenómeno constatado tanto por las estadísticas allí donde son posibles como por el testimonio de misioneros o de los conversos mismos. Entre las causas de este fenómeno, la inmigración procedente de los países en guerra (Siria e Irak, principalmente), las facilidades que ofrece internet para romper la barrera del desconocimiento del cristianismo o incluso la misma radicalización del islam hasta hacerlo insoportable para sus propios adeptos.

Un análisis del Interdisciplinary Journal of Research on Religion habla incluso de un incremento global en el mundo de casi diez millones de conversos del islam al cristianismo. Dudley Woodbury, estudioso de la materia, calcula que sólo en los Estados Unidos son veinte mil los bautismos que se celebran anualmente. En lo que respecta a Europa, en Pascua se ha difundido la noticia de las ciento noventa y seis conversiones sólo en la diócesis de Hamburgo.

De todo ello ha hablado Benedetta Frigerio en Tempi con Camille Eid, periodista libanés coautor del libro Cristianos venidos del islam (LibrosLibres): Camille Eid es experto en la situación de las iglesias en Oriente Medio.


-Recientemente se oye hablar de conversiones del islam al cristianismo como  si fuera una auténtica tendencia. ¿De qué se trata en concreto?

-No es nada fácil obtener estadísticas que sean precisas, porque siempre hay un margen que es difícil de calcular. Los datos disponibles proceden de las Iglesias que comunican el porcentaje de bautizados procedentes del islam. Si se observan estos índices hay en todas partes un incremento constante, tanto en Europa como en los países de mayoría musulmana. Sin embargo, ésta sólo puede ser la punta del iceberg, puesto que en algunos países la conversión desde el islam está prohibida por ley y no existen registros de este tipo; a pesar de todo, sabemos que también en estos países las conversiones al cristianismo están aumentando.


-¿Cómo podemos saberlo si no se registran?

-En Argelia, la prensa está llevando a cabo desde hace tiempo una batalla cada vez más dura contra las conversiones al cristianismo, lo que hace pensar que se están incrementando. El padre Pierre Humblot, un sacerdote expulsado recientemente de Irán después de 45 años de misión y ahora residente en Francia, ha hablado de trescientos mil iraníes convertidos al cristianismo, un fenómeno de masa. Lo que es increíble, dado que en el país las celebraciones en lengua local están prohibidas. En Túnez, la hija del ex presidente Moncef Marzouki ha escrito una tesis sobre el fenómeno de las conversiones al cristianismo en su país. Otra tesela del mosaico es lo que está sucediendo en un programa de la televisión norteafricana Al Hayat, presentado por un marroquí convertido al cristianismo e hijo de un imán: durante su programa se narran las historias de ex musulmanes y llegan llamadas de personas que se han convertido o que incluso se convierten gracias a la transmisión televisiva. Son jordanos, egipcios, tunecinos, marroquíes, pero también franceses. El presentador, después, refuta las bases del islam. Fue conmovedor el episodio en el que el presentador contó cómo fue excluido por su familia y la rabia de su padre el cual, sin embargo, antes de morir le envió una carta en la que había escrito la oración del Padre Nuestro. Los episodios que están en YouTube circulan bastante por la red.

-Si a la luz de lo que dice es razonable creer que el fenómeno está aumentando, ¿cómo se puede saber cuál es su influencia?

-No se puede saber, pero se puede deducir que las cifras que no sabemos pueden ser verdaderamente importantes. Esto es posible también porque si bien antes los regímenes conseguían frenar con éxito la difusión de la Buena Nueva, impidiendo el proselitismo y la venta del Evangelio, hoy en día con internet es mucho más fácil descubrir los contenidos del cristianismo.

-En su opinión, ¿qué impulsa a un musulmán a convertirse?

-Hasta hace unos diez años muchos musulmanes convivían con los cristianos en sus países de origen, pero sin tener acceso a la Biblia. Junto al descubrimiento del Evangelio del amor y de la verdad, lo que les impulsa a buscar respuestas en otros lugares es un islam cada vez más represivo. Descubrir que Dios es amor es revolucionario.

-Una bonita paradoja: Occidente se rinde a la ideología nihilista islamista y los islámicos se convierten al cristianismo. ¿Por qué?

-Es doblemente paradójico: muchos occidentales están atraídos por la ideología de la muerte hasta el punto de que dejan todo para ir a combatir con el ISIS, mientras que quien ha sufrido la violencia del fundamentalismo islámico y la sumisión sin razones a las órdenes de la ley coránica cambia ante los mandamientos del amor. Pero muchos lo hacen precisamente a partir del Corán. De hecho, intuyendo que Jesús no puede ser sólo un profeta les entra la curiosidad y lo redescubren como Dios en el Evangelio.


-Recientemente ha sido noticia el caso de la diócesis de Hamburgo, que este año ha acogido en la iglesia a ciento noventa y seis catecúmenos procedentes de la religión islámica. ¿Es una nueva tendencia?

-Seguramente la gran inmigración causada por la guerra en Siria e Irak y la acogida por parte de los alemanes es uno de los factores de esta creciente tendencia. Pero no basta para explicar este fenómeno, dado que en Alemania la mayoría de los conversos es de origen iraní o afgano, pero también marroquí. Además se ha hablado de la diócesis de Hamburgo, pero no hay que olvidar a los catecúmenos de otras ciudades alemanas que no han sido contabilizados. En Europa hay, además, los registros franceses que hablan de cuatro mil bautizados al año, de los cuales el 4% se convierte desde el islam. Los datos más recientes de Austria, de abril pasado, nos hablan del bautismo de unos cuarenta sirios, afganos e iraníes.

-En el caso de Hamburgo hay quien sospecha que los inmigrantes piden el bautismo para ser registrados como conversos con el fin de obtener asilo político.

-Quien lo sostiene ignora los riesgos que corren las personas que se convierten. Además, entre los conversos franceses, por ejemplo, hay historias de hombres que después del bautismo se han convertido en sacerdotes o que han empezado a hablar de su fe con otros.

-¿Qué obstáculos puede encontrar un musulmán que quiere convertirse?

-Por una parte muchas familias rechazan a los propios miembros que abandonan el islam. Recuerdo la historia de un converso marroquí cuya familia celebró el funeral con un ataúd vacío. Posteriormente se hizo sacerdote. En cualquier caso, la legislación islámica de distintos países de Oriente Medio es un gran freno a la libertad religiosa porque prevé para los conversos la pérdida de la herencia o la condena por apostasía, castigada con la cárcel o incluso con la muerte.


-La Iglesia, ¿puede poner límites respecto a quien pide el bautismo?

-Hay sacerdotes que, justamente, actúan con cautela, pidiendo primero la lectura de algunos textos y empezando el camino del catecumenado. Otros tiendAumentan en el mundo las conversiones del islam al cristianismo y no sólo entre refugiadosen a esconder los bautismos para salvaguardar a los catecúmenos, sabiendo que hay personas bautizadas en Occidente que han sido mandadas al país de origen con la excusa de pasar allí las vacaciones y no han vuelto nunca más. Existe también el problema de las Iglesias católicas de algunos países de Oriente Medio que impiden las conversiones para no tener problemas con los gobiernos correspondientes. Conozco a personas que han sido rechazadas por la Iglesia católica y acogidas por la protestante, que no tiene relaciones institucionales con los gobiernos: esto es gravísimo porque no se debe rechazar nunca el bautismo.

-¿Hay algo más que no está en las estadísticas?

-Sí, los bautizados por la sangre y los bautizados de deseo. Los primeros son los mártires asesinados porque han sido descubiertos antes de poder recibir el bautismo. Los segundos son los que han deseado ardientemente entrar en la Iglesia pero que por circunstancias no han podido hacerlo. No se puede calcular cuántos son.


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