jueves, 30 de junio de 2016

Buenos días, 30 de junio de 2016

¿Por qué llorar mientras voy caminando?
Si, otros ríen y no tienen pies.


SANTORAL

Protomártires de la Iglesia Romana (s. I)
Marcial, Marciano, Beltrán, obispos; Cayo y León, subdiácono, Basílides, mártires; Lucinia o Lucina, Emiliana, Donato, mártires; Ostiano, Teobaldo, Alrico, Alpiniano, Andrónico, polo, confesores; Cayo, presbítero; León, subdiácono; Agabo, profeta; Adilia o Adela, abadesa.


REFLEXIÓN:

El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distraídamente. Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió ver el collar de turquesa azul
"Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien", -Dice ella.

El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:

-¿Cuánto dinero tienes?

Sin dudar, ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:

"¿Eso alcanza?"
Eran apenas algunas monedas que ella exhibía orgullosa. "Sabe, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y tengo el convencimiento que quedará feliz con el collar, que es del color de sus ojos".
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

"Toma, dijo a la niña. Llévalo con cuidado".

Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:
"¿Este collar fue comprado aquí?
"Sí señora".
"¿Y cuánto costó?
"Ah!", - habló el dueño del negocio-, "El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".
La joven continuó:
"Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero ¿No?. Ella no tendría dinero para pagarlo".
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven.

"Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar.
ELLA DIO TODO LO QUE TENIA"
El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.

La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones.
La gratitud de quien ama no coloca límites para los gestos de ternura.
Sé siempre agradecido pero no esperes el reconocimiento de nadie.
Gratitud con amor no solo reanima a quien recibe, sino que reconforta a quien ofrece.
La vida mejora con cada día que pasa siempre y cuando demuestres una actitud positiva


ORACIÓN:

Padre amado, gracias por la vida que me regalas y porque me haces sentir tu presencia que me conforta en cada momento llenándome de fuerzas y ayudándome a crecer en mi camino de conversión y dándome los ánimos para no dejarme vencer por todo aquello que es contrario a la alegría y felicidad que nos has prometido a todos. En tus manos entrego este día que voy a vivir, tengo la fe puesta en tu gracia. Quédate cerca de mí y ayúdame a realizar mis sueños. Amén

Reflexión del Papa Francisco

Pedro, fue ciertamente el más valiente ese día, cuando Jesús preguntó a los discípulos: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro respondió con firmeza: «Tú eres el Mesías». Y después de esta confesión probablemente se sintió satisfecho dentro de sí: «¡he respondido bien!»...
[...] También hoy, escuchamos muchas veces dentro de nosotros la misma pregunta dirigida por Jesús a los apóstoles. Jesús se dirige a nosotros y nos pregunta: para ti, ¿quién soy yo? ¿Quién es Jesucristo para cada uno de nosotros, para mí? ¿Quién es Jesucristo?». Y también nosotros seguramente daremos la misma respuesta de Pedro, la que hemos aprendido en el catecismo: ¡Tú eres el Hijo de Dios vivo, Tú eres el Redentor, Tú eres el Señor!.
[...] Para responder a esa pregunta que todos nosotros percibimos en el corazón, quién es Jesús para nosotros, no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el catecismo. Es ciertamente importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente. Porque para conocerlo de verdad es necesario hacer el camino que hizo Pedro... Pedro siguió adelante con Jesús, contempló los milagros que hacía Jesús, vio sus poderes. Luego pagó los impuestos, como le había dicho Jesús, pescó el pez y tomó la moneda: vio muchos milagros de este tipo.
Sin embargo, a un cierto punto Pedro negó a Jesús, traicionó a Jesús. Precisamente en ese momento aprendió esa difícil ciencia, más que ciencia, sabiduría de las lágrimas, del llanto. Pedro pidió perdón al Señor.
[...] En los cuarenta días sucesivos, Pedro escuchó muchas explicaciones de Jesús sobre el reino de Dios. Y tal vez estuvo tentado de pensar: ¡ah, ahora conozco quién es Jesucristo!. En cambio, aún le faltaban muchas cosas para conocer quién era Jesús.
Y así, esa mañana, en la playa del Tiberíades, Pedro fue interrogado otra vez. Tres veces. Y él sintió vergüenza, recordó aquella tarde del jueves santo: las tres veces que había negado a Jesús. Recordó el llanto. En la playa del Tiberíades, Pedro lloró no amargamente como el jueves, pero lloró. Y sobre esa frase «Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero» estoy seguro que la pronunció llorando.
[...] Para conocer a Jesús, no es necesario un estudio de nociones sino una vida de discípulo. De este modo, caminando con Jesús aprendemos quién es Él, aprendemos esa ciencia de Jesús. Conocemos a Jesús como discípulos. Lo conocemos en el encuentro cotidiano con el Señor, todos los días. Con nuestras victorias y nuestras debilidades. Es precisamente a través de estos encuentros que nos acercamos a Él y le conocemos más profundamente. (Homilía en Santa Marta, 20 de febrero de 2014)

Diálogo con Jesús

Señor de mi vida, te confieso como mi Dios y mi Salvador. Deseo vivir tu Palabra y convertirla en un camino de vida para que me haga ver el proyecto que tienes preparado para mí. Tú eres el mesías, el Hijo del Dios vivo, el que todo lo abarca y todo lo puede. Pon tu mano en mi corazón y que se deshagan todas esas malas emociones que no me permiten escuchar tu voz. Quiero comprender cada palabra que Tú pronuncias, cada gesto de amor con el que obras; pero no quiero comprenderlo sólo con la mente sino también con el corazón. Tú Palabra es poderosa, trae vida y felicidad, por eso te pido que me ayudes a que ella sea el centro de mi todo.
Te pido que me hagas caminar siempre tomado de tu mano, quiero construir mi vida en base al servicio y a la humildad y sobre todo siguiendo tu voluntad.
Ayúdame a ser coherente, a vivir centrado en Ti, en tu amor y tu compasión.
Te alabo y bendigo todo tu Señorío indiscutible por sobre todas las cosas. Confío en Ti, en tus bendiciones y en tu presencia divina que me da las fuerzas para renunciar a todo aquello que no me lleva a la felicidad. Ven y sáname con tu Palabra, con la fuerza de tu Amor, con el poder de tu Perdón y con tu abrazo seguro y consolador. Amén

Propósito para hoy:

Hacer una hora de silencio mientras lee pausadamente desde el Salmo 80 hasta el 100, ofreciendo ese acto en reparación contra toda ofensa y destrucción a símbolos religiosos e Iglesias

Reflexionemos juntos esta frase:

"¿Rezamos de verdad? Sin una relación constante con Dios, es difícil llevar una vida cristiana auténtica y coherente". (Papa Francisco)

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