miércoles, 22 de junio de 2016

Buenos días, 22 de junio de 2016. Santo Tomás Moro. San Juan Fisher


 
Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia;
mas donde hay humildad, habrá sabiduría”
Salomón

SANTORAL

Juan Fisher,
obispo (1469-1535), y
Tomás Moro,
seglar (1477 - 1535),
mártires
Paulino de Nola, Adán, Nicetas, Juan, Liberto, obispos; Pompiano, Galación, Heraclio, Saturnino, Albano, Flavio, Clemente, mártires; Inocencio V, papa; Consorcia, virgen; Lamberto, abad; Arón, eremita; Domiciano, monje.



REFLEXIÓN:

Como esposo,
 tengo derecho a la alegría de compartir mi amor.

Como esposa,
 tengo derecho a la alegría de amar y sentirme amada.

Como padre, tengo derecho a la alegría de ver mi vida en la vida de mis hijos.

Como hijo,
 tengo derecho a la alegría del amor y el cariño de mis padres.

Como niño, tengo derechos a la alegría de jugar, reír, tener un hogar caliente.
Como ciudadano,
 tengo derecho a la alegría de ser respetado como persona.

Como trabajador,
 tengo derecho a la alegría de ganarme con dignidad el pan de cada día.

Como cristiano,
 tengo derecho a gritar gozoso que Él está vivo y ha resucitado.
Como hombre, tengo el derecho a la alegría de ser imagen y semejanza de Dios.
Como bautizado, tengo derecho a la alegría de ser «hijo de Dios por adopción.

ORACIÓN:

ORACION POR LA NUEVAS ELECCIONES

Dios Padre misericordioso, que quieres la salvación de todos los hombres, mira con amor y misericordia a tu querido pueblo español que nos preparamos a unas nuevas elecciones y deseamos construir el futuro con la verdad y los valores morales.

Que los resultados de las elecciones hagan posible un periodo sereno en el que podamos alabar y bendecir tu nombre con verdadera libertad y en paz.

Jesús, hijo de Dios, Palabra poderosa que gobiernas todo, Sabiduría eterna, te pido que tras las elecciones se asegure el derecho básico de los padres para educar a sus hijos con plena libertad.

Espíritu Santo, fuego de amor y luz limpísima que abre el entendimiento, danos la sabiduría y la claridad a todos aquellos que estamos llamados a votar: ilumínanos para ejercer nuestro derecho-deber  de una forma consciente y bien informada; con rectitud, mirando por el bien común,  por el progreso y la justicia.

Que nuestros gobernantes sepan tomar las decisiones necesarias para que la situación económica de nuestro país mejore, y todos nuestros conciudadanos puedan así disponer del bienestar material que necesitan para vivir dignamente.

Trinidad Santa, ayuda a tus hijos de España a dar un verdadero testimonio cristiano en todas las circunstancias de su vida. Que seamos sembradores de paz, de unidad y de alegría allá donde estemos; buscando el bien material y espiritual de todas las personas que se crucen en nuestro camino.

  Bendice a nuestro pueblo y haz que iniciemos una nueva etapa preocupándonos por regenerar nuestra Patria desde el estado de derecho; promoviendo los valores cívicos, morales y religiosos; la democracia y participación de todos y buscando el bien común especialmente con los más pobres y necesitados.

Virgen Inmaculada, nuestra patrona, cuida de tus hijos de España, para que por la misericordia de Dios siempre nos mantengamos bajo tu manto maternal.

Apóstol Santiago, ruega a Dios por España y por los españoles. Alcánzanos del Señor de la historia que el resultado de las elecciones no dificulte nuestra misión de ser testigos alegres del Evangelio, a la que nos llama el Santo Padre.

Santa Eulalia de Mérida, ruega por España
San Isidro, ruega por España
San Millán, ruega por España
San Fernando, ruega por España
San Vicente Ferrer, ruega por España
Santo Domingo de Guzmán, ruega por España
Santa Teresa de Jesús, ruega por España
San Juan de la Cruz, ruega por España
San Ignacio de Loyola, ruega por España
San Francisco Javier, ruega por España
San José De Calasanz, ruega por España
San Junípero Serra, ruega por España
San Antonio María Claret, ruega por España
Santa Ángela de la Cruz, ruega por España
San Josemaría Escrivá, ruega por España
Santa Vicenta María, ruega por España
Beato Ceferino Giménez, ruega por España.
Beata Eusebia Palomino, ruega por España.
Todos los santos y santas de España, rogad por una España inclusiva y no excluyente..


Oración introductoria

Ayúdame a ver con los ojos de la fe. Que todo acontecimiento en mi vida y en la de los demás, lo vea en el plano sobrenatural. Que vea con tus ojos, y así pueda servirte a ti y a mis hermanos los hombres. Ayúdame, pues sé que solo no podré, pero con tu gracia no se nublará mi vista. Y viéndote con claridad en mi vida te sirva sólo a ti.



Petición

Señor Jesús, te entrego mis ojos para ver como Tú ves.




Meditación del Papa Francisco

No acumulen, para ustedes, tesoros en la tierra. Este es un consejo de prudencia, porque los tesoros sobre la tierra no son seguros: se estropean, vienen los ladrones y se los llevan. Y, ¿en qué tesoros piensa Jesús? Principalmente en tres y siempre vuelve sobre el mismo argumento.
El primer tesoro: el oro, el dinero, las riquezas...Pero no estás seguro con esto porque, quizá, te lo robarán; no, ¡estoy seguro con las inversiones!; ¡quizá cae la Bolsa y tú te quedas sin nada! Dime, ¿un euro más te hace más feliz o no? Las riquezas, tesoro peligroso, peligroso... Pero las riquezas son buenas, sirven para hacer muchas cosas buenas, para llevar adelante la familia: ¡esto es verdad! Pero si tú las acumulas como un tesoro, ¡te roban el alma! Jesús en el Evangelio vuelve a este tema, sobre las riquezas, sobre el peligro de las riquezas, sobre poner la esperanza en las riquezas.
El segundo tesoro: la vanidad. El tesoro de tener prestigio, de hacerse ver. Y esto siempre es condenado por Jesús. De esto modo, ha invitado a pensar lo que Jesús dice a los doctores de la ley, cuando ayunan, cuando dan limosna, cuando rezan para hacerse ver.
Finalmente el tercer tesoro es el orgullo, el poder. Se narra la caída de la reina Atalía, su gran poder duró siete años, después fue asesinada. ¡El poder termina! Cuántos grandes, orgullosos, hombres y mujeres de poder han terminado en el anonimato, en la miseria o en prisión. Es de ahí de donde viene la exhortación de no acumular dinero, vanidad, orgullo, poder. Estos tesoros no sirven. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 20 de junio de 2014, en Santa Marta).

Propósito

Veré la mano de Dios en las cosas sencillas de mi vida ordinaria.




Diálogo con Cristo

Señor, ayúdame a ver la claridad de tu luz. Que no sea ciego a tu amor, a tu fidelidad, a tu constante intervención en mi vida. Que ante tantas "lucecitas del pecado”, que me ofrecen una felicidad incierta, brille ante todo tu luz en mi vida. Y que, con mis obras, refleje tu luz, para que mis hermanos puedan alabarte y servirte también a ti.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Conoce a la única monja sentenciada a muerte por un tribunal nazi



La Hermana María Restituta colgó crucifijos en las paredes de su hospital y se negó a retirarlos
La hermana María Restituta comenzó la Cuaresma de 1942 bajo arresto. Fue detenida el Miércoles de Ceniza. Su crimen: “colgar crucifijos”. Fue sentenciada a muerte. Al año siguiente, el Martes de la Semana Santa, fue ejecutada.

El 1 de mayo de 1894 fue un día feliz para Anton y Marie Kafka. Marie acababa de dar a luz a su sexta hija y tanto la bebé como su madre se encontraban bien. Los orgullosos padres pusieron a su pequeña el nombre de Helena. Devotos católicos, Anton y Marie bautizaron a Helena sólo 13 días después de su nacimiento.

La ceremonia tuvo lugar en la iglesia de la Asunción de la ciudad de Husovice, Austria. Antes de que Helena cumpliera los dos años, la familia ya se había instalado en la ciudad de Viena.

Helena era una estudiante buena y trabajadora. Recibió la Primera Comunión en la iglesia de Santa Brigitta en mayo de 1905 y se confirmó en esa misma iglesia un año más tarde.

Después de ocho años en la escuela, pasó otro año más en una escuela de servicio doméstico y, a los 15 años, ya trabajaba como criada, cocinera y se formaba para ser enfermera.

Con 19 trabajó como ayudante de enfermera en el Lainz City Hospital. Aquí se produjo el primer contacto de Helena con las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana e inmediatamente sintió la llamada para convertirse también ella en hermana, así que el 23 de octubre de 1915 pasó a ser la hermana María Restituta.

Pronunció sus votos definitivos un año más tarde y empezó a trabajar como monja.

A finales de la Primera Guerra Mundial, la hermana Restituta era la enfermera jefa en cirugía en el Hospital Mödling de Viena.

Nunca había oído hablar de Adolf Hitler ni podía haber imaginado que algún día, debido a este hombre, su amada nación sería anexionada a la República Alemana.
HOSPITAL Y SE NEGÓ A RETIRARLOS

El 12 de marzo de 1938, el partido nazi austriaco organizó un golpe de estado exitoso que tomó el control del gobierno. Lo inesperado e inconcebible había sucedido y ahora Hitler controlaba la una vez orgullosa nación austriaca.

La hermana Restituta era muy abierta con respecto a su oposición al régimen nazi.

Cuando se construyó un ala nueva del hospital, ella colgó un crucifijo en cada una de las habitaciones nuevas. Los nazis exigían que las quitara. Amenazaron a la hermana Restituta con perder su trabajo si no obedecía.

Se negó. Los crucifijos permanecieron en las paredes.

Uno de los médicos del hospital, un nazi fanático, no quería tener nada que ver con el asunto. Denunció a la monja ante el Partido y, el Miércoles de Ceniza de 1942, fue arrestada por la Gestapo cuando salía de una sala de operaciones.

Los cargos contra ella incluían “colgar crucifijos y escribir un poema ridiculizando a Hitler”.

Los nazis no tardaron en sentenciarla a muerte en la guillotina por “favorecer al enemigo y conspirar para cometer alta traición”.

Le ofrecieron la libertad a cambio de abandonar a las franciscanas que tanto amaba. Se negó rotundamente.

Aunque muchas monjas perdieron la vida en los campos de exterminio, la hermana Restituta fue la única monja católica que fue acusada, enjuiciada y sentenciada a muerte por un tribunal nazi.

Un llamamiento a la clemencia consiguió llegar hasta el mismísimo escritorio del secretario personal de Hitler y jefe de la Cancillería del Partido Nazi, Martin Bormann.

Su respuesta fue que la ejecución de la monja “serviría como intimidación efectiva para otros que quisieran resistirse a los nazis”.

La hermana María Restituta pasó sus últimos días en prisión cuidando de los enfermos.

Por su amor hacia el crucifijo —mejor dicho, hacia Aquel que murió en él— fue decapitada el 30 de marzo de 1943.

El día de su ejecución resultó ser un Martes Santo de Semana Santa. Tenía 48 años.

El papa Juan Pablo II visitó Viena en 1998 y allí beatificó a Helena Kafka, la niña cuyo destino fue servir a los demás. Fue declarada beata María Restituta. Había aprendido a servir al prójimo extremadamente bien. Pero al que sirvió mejor de todos fue a su Salvador. Le ofreció su vida.

Beata María Restituta, por favor ruega por nosotros.

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