jueves, 2 de junio de 2016

Buenos días, 2 de junio de 2016

El éxito depende del esfuerzo
Sófocles.



 
VIDEO
 
 
 
SANTORAL

Blandina, Potino y los cuarenta y ocho mártires de Lyon († 177)
 
Marcelino, Pedro, Erasmo (Elmo, Telmo), Bíblides, Atalo, Alejandro, Vetio, Epagato, Maturo y Pontico, Amelia, mártires; Potino, Blandina, y los 48 mártires de Lyon; Eugenio I, papa; Nicolás Peregrino, confesor; Esteban, Dictinio, obispos; Ulrico, Juan de Ortega, eremitas.
 




REFLEXIÓN:

El camello y zeus

A pesar de que podía estar largas jornadas sin beber agua y que su figura solía causar gran sorpresa en todos los que lo contemplaban, el camello sentía una enorme envidia por los poderosos cuernos que el toro llevaba sobre su cabeza.

Decidido a conseguir unos de las mismas o incluyo mayores dimensiones, acudió a Zeus para que le obsequiara con un par de cuernos como los del toro. Cuando el padre de los dioses escucho las peticiones del camello, se levantó enfurecido, haciéndole un gesto para que se marchara de su vista cuanto antes. Justo cuando estaba bajo el arco de la puerta, Zeus le dijo visiblemente enfadado que no volviera a realizar ninguna otra petición de ese estilo, ya que en su momento ya le había regalado la fuerza y moldeado de ese tamaño.

No contento con la respuesta del gran dios, volvió a replicarle el camello con insolencia. Algo que disgustó tanto a Zeus, que con uno de sus rayos le arrebato una parte de sus orejas.

MORALEJA

Cuando hagas algo, que sea porque tú lo deseas, no por imitar a otros
​​



ORACIÓN:

Oh Señor, yo también me atrevo a preguntarte, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Ayúdame a conocer tu voluntad en esta oración y a tener la luz y fortaleza para saberte responder con prontitud y generosidad. No quiero salir triste ni apesadumbrado de esta meditación, sino con la alegría de haber puesto mi vida en tus manos.

Petición

Concédeme Jesús, vivir el día de hoy de acuerdo a tu voluntad.

Meditación del Papa Francisco

Queridos jóvenes, «en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es "disfrutar" el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, "para siempre", porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a "ir contracorriente". Y atrévanse también a ser felices. (SS Papa Francisco, Encuentro con los voluntarios de la JMJ de Río de Janeiro, 28 julio 2013).

Propósito

Haré algo para compartir con otros mi fe en el gran amor que Dios nos tiene.

Diálogo con Cristo

Señor, si Tú eres lo único necesario en mi vida, ¿por qué no invierto lo mejor de mi tiempo en vivir tu mandamiento del amor? Desde hoy quiero comprometerme más contigo. Te prometo ser generoso para dedicar lo mejor de mí a mi misión y a mi formación integral y reducir mi afán por lo material para tener un corazón alegre, caritativo y bondadoso con todos. Ayúdame a vencer mis obstáculos y mi falta de voluntad para poder cumplir con este propósito.


-------------------------------------
ESPECIAL BUENOS DÍAS
-------------------------------------

¿Trabajas para vivir o vives para trabajar?


Una pregunta que muchas veces nos hemos hecho...

Tabla de contenido

  1. Qué es y qué no es adicción al trabajo 
No es lo mismo esforzarse por hacer bien el trabajo, ser eficiente y afrontar con responsabilidad las funciones laborales, que ser un adicto al trabajo; conviene diferenciar entre los comportamientos que son patológicos y los que no lo son. 
  1. Perfil del adicto al trabajo 
Pensar en el trabajo cuando no se está trabajando. 
No tomar vacaciones. 
Ansiedad e inseguridad ante responsabilidades laborales. 
Compromiso excesivo y compulsivo con la actividad profesional. 
Para las mujeres: aumento de poder dentro del matrimonio; renuncia a procrear para resolver el conflicto entre las demandas de maternidad y logros profesionales; multiplicación del trabajo total realizado como consecuencia de no poder eliminar sus responsabilidades en el hogar y en la educación de sus hijos… 
Personalidades obsesivas que controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, lo que contribuye a disminuir su inseguridad personal. 
Imposibilidad de abandonar, al final de la jornada, un trabajo inacabado. 
Incapacidad de negarse ante nuevas propuestas laborales. 
No disponer de un sistema de prioridades estables. 
Ser acusado por sus familiares de que muestra más interés por el trabajo que por ellos. 
Ser competitivo en cualquier actividad, incluso cuando practica deportes en familia. 
Impaciencia. 
Sentido de culpa cuando no se trabaja. 
Sus “entretenimientos” tienen que ver con su profesión. 
Esperar que todos trabajen como él. 
Dificultad para implicarse en las actividades de los otros.
Experimentar placer cuando relata lo mucho y lo duro que trabaja. 
  1. En busca del balance armónic


¿Vivo para trabajar o trabajo para vivir?” Esta es una pregunta que la mayoría de las personas se hacen en algún momento de su vida. Y es que en algunas ocasiones, el trabajo se puede volver tan absorbente, que lleva a descuidar las otras áreas del desarrollo (personal, familiar, social, física, espiritual).

El trabajo constituye una de las principales actividades de la vida humana si se considera desde la cantidad de tiempo y esfuerzo que se le dedica, así como lo explica Aquilino Polaino-Lorente, doctor, psiquiatra y experto en psicopatología:

Es a través del trabajo que el hombre se perfecciona pues desarrolla e incrementa en sí los valores que le hacen más o menos valioso: simultáneamente que realiza la actividad a la que se entrega, él mismo se autorrealiza en ella.” Y añade: “Las consecuencias generadas por esa actividad reobran sobre su autor, contribuyendo a configurar y moldear su personalidad. Precisamente por esto, no es indiferente el modo en que el hombre realiza su trabajo.”

No obstante, por diversos factores, el trabajo puede convertirse en una adicción. ¿En qué consiste?

Qué es y qué no es adicción al trabajo

No es lo mismo esforzarse por hacer bien el trabajo, ser eficiente y afrontar con responsabilidad las funciones laborales, que ser un adicto al trabajo; conviene diferenciar entre los comportamientos que son patológicos y los que no lo son.


Como en todo tipo de adicción existe una relación de dependencia, en este caso al trabajo, hasta convertirse en una situación perjudicial que termina por afectar la vida familiar y social, incluso puede producir deterioro físico, mental y emocional de quien la padece.

El término “Workaholic” proviene de Norteamérica, surge en los años 70 de la unión de las palabras “trabajo” (work) y “alcoholismo” (alcoholism). Introduce los rasgos característicos del comportamiento alcohólico al ámbito del trabajo y del mundo laboral.

En los últimos años este concepto ha sido el foco de diversas publicaciones. Por lo general, las definiciones de los estudiosos en el tema, explican que el adicto al trabajo se caracteriza por una excesiva dedicación laboral como único objetivo vital, por su desinterés por todo lo que no sea su trabajo y por su incapacidad para dejar de trabajar.

Estos adictos poseen un abanico motivacional sólo reducido al trabajo, y esto constituye un empobrecimiento biográfico y personal, además de un atentado a sus deberes familiares y sociales.” Explica Lorente.

Perfil del adicto al trabajo

Siguiendo a los especialistas, algunas de las manifestaciones más frecuentes son:

Pensar en el trabajo cuando no se está trabajando.

No tomar vacaciones.

Ansiedad e inseguridad ante responsabilidades laborales.

Compromiso excesivo y compulsivo con la actividad profesional.

Para las mujeres: aumento de poder dentro del matrimonio; renuncia a procrear para resolver el conflicto entre las demandas de maternidad y logros profesionales; multiplicación del trabajo total realizado como consecuencia de no poder eliminar sus responsabilidades en el hogar y en la educación de sus hijos…

Personalidades obsesivas que controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, lo que contribuye a disminuir su inseguridad personal.

Imposibilidad de abandonar, al final de la jornada, un trabajo inacabado.

Incapacidad de negarse ante nuevas propuestas laborales.

No disponer de un sistema de prioridades estables.

Ser acusado por sus familiares de que muestra más interés por el trabajo que por ellos.

Ser competitivo en cualquier actividad, incluso cuando practica deportes en familia.

Impaciencia.

Sentido de culpa cuando no se trabaja.

Sus “entretenimientos” tienen que ver con su profesión.

Esperar que todos trabajen como él.

Dificultad para implicarse en las actividades de los otros.

Experimentar placer cuando relata lo mucho y lo duro que trabaja.

En busca del balance armónico

La adicción al trabajo podría entenderse como consecuencia del cambio social experimentado en la forma de valorar el trabajo, cada vez más asociado a elementos como poder, estatus social, éxito y “felicidad”, que hacen de la actividad laboral el centro de la vida de muchas personas.

Resulta necesario entonces esclarecer dos tipos de balance: trabajo-familia y trabajo-ocio. Si el resultado en estos dos balances es disarmónico, se concluye que existe una adicción al trabajo. La regla de oro en este planteamiento está enfocada a buscar el sano y necesario equilibrio, pues sin duda existe la fórmula para desarrollarse en los diversos ámbitos de la vida sin tener que sacrificar ninguno de ellos.

Fuentes: encuentra.com, eluniversal.com, workaholics-anonymous.org
Artículo publicado por lafamilia.info

No hay comentarios:

Publicar un comentario