martes, 14 de junio de 2016

Buenos días, 14 de junio de 2016. San Eliseo


 
El manejo de las relaciones personales es muy simple:
trata a cada persona como a la más importante de tu vida.
 

 
VIDEO
 
 
Mira alrededor y maravíllate, nunca antes ni nunca más existirá otro tú
 
 
SANTORAL

Eliseo,
 
profeta (siglo IX antes de Cristo)
 
Metodio, Eterio, Quinciano, Gerásimo, Docmael, confesores; Valerio, Rufino, mártires; Marciano, Fortunato, Gervoldo, Simplicio, obispos; Félix, Anastasio, presbítero, Digna, virgen, mártires cordobeses; Ricardo, abad; Eliseo, profeta.
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
¿QUE PUEDO HACER?.
 
Aquella noche Martin Luther King ofrecía una conferencia.
 
Quería convencer a los asistentes de la importancia de desarrollar un profundo sentido de colaboración entre las personas, a fin de poder lograr objetivos valiosos para la comunidad.
 
Él había escuchado repetidamente la misma queja estéril:
 
-¿Pero yo qué puedo hacer?
 
Luther King mandó apagar las luces del estadio.
 
Cuando todo estuvo en tinieblas, preguntó:
 
-¿Alguien podría ayudar a iluminarnos?
 
Todos permanecieron en silencio.
 
Él sacó su mechero y lo encendió.
 
-¿Veis esta luz? -dijo.
 
El público asintió, en silencio.
 
-¿Nos sirve para algo?
 
Nuevamente, silencio…
 
-Sacad ahora, cada uno de vosotros, vuestro mechero, y cuando yo os dé la señal, encendedlo.
 
El estadio se iluminó con miles de pequeñas luces.
 
 
ORACIÓN:

Mi Señor, hoy quiero que ayudes a mi corazón a tener buenos sentimientos y las mejores emociones, las que construyen y ayudan. Que pueda compartir con tranquilidad con los que trabajo, con los que forman parte de mi cotidianidad y así pueda disfrutar de sus bendiciones. Permite que sepa llevar las adversidades y no pierda mi control emocional sino que sepa cómo actuar ante cada persona. Te suplico, mi Señor, que desde ya actúes en las personas con las que me voy a encontrar para que también estén en la misma disposición y así podamos realizar nuestros trabajos de la mejor manera. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Aquel que había invitado a Jesús al almuerzo era una persona de un cierto nivel, de cultura, quizás un universitario. Quería escuchar la doctrina de Jesús, porque como buena persona de cultura estaba inquieto, buscaba conocer más. Y no parece que fuera una mala persona... Hasta que irrumpe en el banquete una figura femenina: en el fondo una mal educada que entra justo donde no había sido invitada. Una que no tenía cultura o si la tenía, aquí no lo demostró. En efecto, entra y hace eso que quiere hacer: sin pedir disculpas, sin pedir permiso. Y en todo esto, Jesús la deja actuar.
 
Es entonces cuando la realidad se revela detrás de la fachada de las buenas maneras con el fariseo que comienza a pensar: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora». Este hombre no era malo, sin embargo, no logra entender el gesto de la mujer. No logra entender los gestos elementales de la gente.
 
[...] Hay entonces dos actitudes muy diferentes entre sí: por una parte la del hombre que ve y califica, juzga; y por otro la de la mujer que llora y hace cosas que parecen locuras, porque utiliza un perfume que es caro, es costoso...
 
[...] Jesús le reprocha al fariseo que ha entrado a su casa y no le ha dado agua para los pies; ni un beso; ni ungido con óleo mi cabeza. En cambio ella hace todo esto: con sus lágrimas, con sus cabellos, con su perfume.
 
El Evangelio no dice cómo terminó la historia para este hombre, pero dice claramente cómo terminó para la mujer: "Tus pecados han quedado perdonados"...
 
En el comportamiento de la mujer hay mucho, mucho amor, mientras que con respecto a los comensales Jesús no dice que falta el amor, pero lo da a entender. En consecuencia la palabra de salvación "tu fe te ha salvado" la dice sólo a la mujer, que es una pecadora. Y la dice porque ella logró llorar sus pecados, confesar sus pecados, decir: "Soy una pecadora". Por el contrario, no la dice a esa gente, que incluso no era mala, sino porque estas personas creían que no eran pecadoras. Para ellos los pecadores eran los demás: los publicanos, las prostitutas.
 
He aquí entonces la enseñanza del Evangelio: "La salvación entra en el corazón solamente cuando abrimos el corazón en la verdad de nuestros pecados" (Homilía en Santa Marta, 18 de septiembre de 2014)
 
Diálogo con Jesús
 
Jesús santísimo, Tú eres ejemplo de bondad y misericordia. Eres el amigo fiel que no reprocha sino que alienta y brinda caminos de esperanzas, recibes con amor y despides con compasión. Tu justicia no es como la de los hombres, pues Tú acoge a los pecadores y no te muestras como juez, sino que muestras tu rostro más manso y nos regalas una actitud tierna y cariñosa. Yo también quiero imitarte, amado mío, amarte y servirte de igual manera, y para eso necesito de tu amor y de tu bendición, de esa fuerza que me impulsa a obrar según tus preceptos. Tú no exiges nada, el perdón que Tú das no es un trueque, no nos obligas a amarte inmediatamente, pero es una clara invitación al amor, a practicar esta misma virtud con mis hermanos. Dios mío, sólo Tú puedes llenar de pureza mi alma, esa pureza que necesito para recibir con caridad y sin prejuicios. Tú también a mí me has perdonado mi innumerables de pecados, y vivir sabiéndose perdonado, hace posible que también yo pueda entregar perdón a los demás, sobre todo a los que me han ofendido tanto. Ese es tu estandarte, el regalo que nos has hechos, la vitamina más poderosa para crecer nuestra alma y disfrutar desde ya, todas las delicias del Cielo que has preparado para quienes viven y practican tu amor y tu perdón. Amén.
 
Propósito para hoy:
 
Cumpliré con mis responsabilidades con alegría y sin quejarme si me asignan algo que parece injusto.
 
Reflexionemos juntos esta frase:
 
"Todos somos pecadores, pero vivamos la alegría del perdón de Dios y tengamos confianza en su misericordia". (Papa Francisco)
 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿piensas dos veces antes de 
compartir fotos de tus hijos en 
redes?

Puedes ponerles en peligro sin querer, o perjudicarles en el futuro

La bonita foto de su primer baño, o cuando se disfrazó de artista y se puso a hacer muecas, o cuando se puso a cantar como… Cada día papás de todo el mundo comparten millones de fotos y vídeos de sus hijos en las redes sociales, como las compartirían con sus amigos o conocidos.

Pero las redes sociales son un peligro para los imprudentes: una mala configuración de los settings de privacidad de tu muro de Facebook o un tuit despreocupado pueden tener graves consecuencias para los niños ahora y en el futuro.

Hay redes de pederastas y otros delincuentes que están al acecho de fotos y material que incluso podría no ser considerado potencialmente peligroso.

Pero además, dado que la red tiene “memoria”, ¿te imaginas que ese vídeo gracioso de tu hijo pudiera ser utilizado dentro de 10 años por sus compañeros de instituto para hacerle “bullying”? ¿O para desacreditarle el día que se enfrente a una entrevista de trabajo?

Si publicas cada gracia de tu hijo en la red, es posible que le transmitas a tu hijo/a esa tendencia y quizás dentro de unos años te sorprenda la naturalidad con la que comparte aspectos de su vida adolescente o juvenil que definitivamente preferirías que hubiera mantenido en la intimidad.

O quizás al contrario, huya de las redes sociales y te eche en cara tanto exhibicionismo no escogido…

Piénsalo dos veces, antes de compartir sus fotos.


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