jueves, 5 de mayo de 2016

Buenos días, 5 de mayo de 2016

Jamás nos supongamos solos ni débiles,
porque hay detrás de nosotros ejércitos poderosos que no concebimos ni en sueños.
Si elevamos nuestro espíritu no habrá mal que pueda tocarnos”


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SANTORAL

Ángel, Hilario, Niceto, Eulogio, Teodoro, Geroncio, Sacerdote, Máximo, Britón, obispos; Eutimio, Crescenciana, Irene, Irenio, Joviniano, Peregrino, Gregorio, Arquelao, Felicísima, Silvano, mártires; Ida, santa; Nancto, Avertino, eremitas.



REFLEXIÓN:

Una madre se ganaba el pan limpiando los servicios de un centro comercial. Su sueldo apenas le alcanzaba para alimentar a sus cuatro hijos. Tenía las manos ajadas y siempre frías y con olor a lejía y desinfectante. Se levantaba al amanecer y llegaba al atardecer y aún tenía fuerzas para estar con sus hijos, atenderlos y quererlos.

Un día, su hijo menor se encontró mil euros en la calle y se puso a dar saltos de alegría. Pensó comprarse un ordenador, una bicicleta de carreras o una guitarra, pero entonces se acordó de las manos de su madre, de cómo se transparentaban las venas por el mucho trabajo, de lo cansadas y amables que eran para él, de cómo le revolvían el pelo y le hacían carantoñas. Y ni corto ni perezoso fue a una joyería y compró el mejor anillo de diamantes que encontró y fue corriendo a casa, besó las manos de su madre y se lo puso en el dedo, porque, si en algún lugar debía lucir ese diamante, era en aquellas manos hacendosas que siempre estaban cosiendo, trabajando, acariciando, limpiando.

Cuando el hermano mayor regresó a casa después de todo un día rebuscando en la basura chatarra para venderla, montó en cólera y le dijo: “Pero ¿cómo puedes ser tan estúpido? Ese dinero tenías que habérmelo dado a mí y entonces le habríamos comprado a mamá una lavadora. ¿Para qué quiere ella un anillo de diamante en las manos si luego las tiene que meter en la porquería de las letrinas? Lo que ella necesita es una máquina que haga en casa el trabajo por ella. ¿Qué dirán además los demás de nosotros? ¿Con qué cara nos presentaremos luego en Cáritas para pedir comida si nuestra madre lleva un anillo de diamantes?” Y le pidió a la madre el anillo para devolverlo, recoger el dinero y comprar la lavadora.

Pero la madre tomó las manos de su hijo mayor y le dijo: “Hijo mío, este hermano tuyo ha obrado por amor. Este anillo es su corazón puro palpitando en mi dedo. Cuando yo me muera, vended el anillo y compráos lo que os haga falta. Pero ahora déjame que lo luzca, porque me recuerda que lo que me hace grande y feliz no es mi trabajo, sino el amor que os doy y el que me dais. Cada vez que lo vea brillando en mi mano, tendré más fuerza para seguir adelante, porque esta gema que aquí brilla la ha puesto el amor mismo. Y si los demás dicen, que digan. Nosotros sabemos la verdad y eso basta”.


ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco:

¿Para dónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía para todas las personas. El evangelio es para todos, y no para algunas personas. No es sólo para aquellos que parecen más cercanos a nosotros, más abiertos, más acogedores. Es para todas las personas. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a todos los ambientes, hasta las periferias existenciales, incluidos aquellos que parecen más distantes, más indiferentes. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.

[...] Puede que alguno piense: «No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?». Querido amigo, tu miedo no se diferencia mucho del de Jeremías. Escuchamos en la lectura recién, cuando fue llamado por Dios para ser profeta: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». También Dios les dice a ustedes lo que dijo a Jeremías: «No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte» (Jeremías 1,6.8). Él está con nosotros.

«No tengan miedo». Cuando vamos a anunciar a Cristo, es Él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido: «Yo estoy con ustedes todos los días» (Mt 28,20). Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, ¡nunca deja solo a nadie! ¡Nos acompaña siempre!

Además Jesús no dijo: «Andá», sino «Vayan»: somos enviados juntos... Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos. Jesús no ha llamado a los apóstoles para que vivan aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad.

[...] Evangelizar significa testimoniar personalmente el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir inclinándonos a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.

Tres palabras: “Vayan, sin miedo, para servir”. Siguiendo estas tres palabras “Vayan, sin miedo, para servir”, experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría. (Homilía en la Santa Misa de Clausura XXVIII Jornada mundial de la juventud, Río, 27 de Julio de 2013)
Diálogo con Jesús

Señor mío, tu Palabra es una fuente de vida y de felicidad para todos, ¿cómo no querer anunciarla a toda creatura?

No debo dejar que los miedos me nublen el camino y pongan a dudar a todos mis sentidos.
Debo confiar en Ti, en que cada día me capacitas para salir adelante y no perder de vista el amor y el gozo que me espera cuando proclamo tu Palabra y la llevo a todos los rincones del mundo.

Necesito de tu fuerza, que me impulses a esforzarme y ser valiente.

Tengo que entender que de la mano contigo, puedo derrumbar todos los muros y hacerle frente a todo mal y situaciones contrarias que se me presenten.

Me has hablado siempre de tus promesas de amor y de fe, que hasta en tu nombre puedo imponer las manos a los enfermos y sanarlos si así Tú lo deseas.

Quiero ser un misionero fiel, un misionero atrevido pero respetuoso, manso pero valiente, callado pero sabio, lento pero astuto. Sólo en Ti, por Ti y para Ti, puedo llevar la Buena Nueva a todas las naciones y al mismo tiempo llenarme de gozo al saber que tu Palabra actuará de manera sanadora en muchos corazones heridos. Amén.

Propósito para hoy:

El día de hoy, voy a rezar por un lapso de 15 minutos retirado en el silencio de mi habitación, confiando a la intercesión de María mi propósito de crecer en mi vida de oración.

Reflexionemos juntos esta frase:

"Saludo a los enfermos y a cuantos sufren. Cristo crucificado está con ustedes: acójanse a Él". (Papa Francisco)




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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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9 Consejos del Papa Francisco para preparar la boda



El pasado 8 de abril la Santa Sede publicó la exhortación apostólica post sinodal Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, en la que el Papa Francisco aborda los desafíos de la familia actual y presenta una serie de recomendaciones para novios y esposos.

Entre estos, destacan nueve consejos del Papa para preparar el día de la boda y que presentamos a continuación:

Tabla de contenido

  1. 1. No se concentren en las invitaciones, el vestido o la fiesta 
  2. 2. Opten por un festejo austero y sencillo 
  3. 3. Lo más importante es el sacramento y el consentimiento 
  4. 4. Den valor y peso a la promesa que harán 
  5. 5. Recuerden que estarán abiertos a la vida 
  6. 6. El matrimonio no es de un día, dura toda la vida 
  7. 7. Recen antes de casarse 
  8. 8. La boda es una ocasión de anunciar el Evangelio 
  9. 9. Consagren su matrimonio a la Virgen María 

1. No se concentren en las invitaciones, el vestido o la fiesta

El Papa pide no concentrarse en los innumerables detalles que consumen presupuesto y energías, porque llegarán cansados al casamiento en vez de dedicar sus mejores fuerzas a prepararse como pareja para este gran paso. “Esta mentalidad se refleja también en algunas uniones de hecho que nunca llegan al casamiento porque piensan en festejos demasiado costosos, en lugar de dar prioridad al amor mutuo y a su formalización ante los demás”.

2. Opten por un festejo austero y sencillo

Tengan “la valentía de ser diferentes” y no se dejen devorar “por la sociedad del consumo y de la apariencia”, pues lo que importa es el amor que los une, “fortalecido y santificado por la gracia”. Opten por un festejo austero y sencillo, para colocar el amor por encima de todo.

3. Lo más importante es el sacramento y el consentimiento

Prepárense para vivir con mucha hondura la celebración litúrgica y percibir el peso teológico y espiritual del consentimiento al momento de casarse. Las palabras que dirán no se reducen al presente, sino que “implican una totalidad que incluye el futuro: ‘hasta que la muerte los separe’”.

4. Den valor y peso a la promesa que harán

El Papa recuerda que el sentido del consentimiento muestra que “libertad y fidelidad no se oponen, más bien se sostienen mutuamente”. Piensen en los daños que producen las promesas incumplidas. “El honor de la palabra dada, la fidelidad a la promesa, no se pueden comprar ni vender. No se pueden imponer con la fuerza, pero tampoco custodiar sin sacrificio”.

5. Recuerden que estarán abiertos a la vida

Recuerden que un compromiso tan grande como el que expresa el consentimiento matrimonial y la unión de los cuerpos que consuma el matrimonio, cuando se trata de dos bautizados, sólo pueden interpretarse como signos del amor del Hijo de Dios hecho carne y unido con su Iglesia en alianza de amor. Así, “el significado procreativo de la sexualidad, el lenguaje del cuerpo, y los gestos de amor vividos en la historia de un matrimonio, se convierten en una ininterrumpida continuidad del lenguaje litúrgico y la vida conyugal viene a ser, en algún sentido, liturgia”.

6. El matrimonio no es de un día, dura toda la vida

Tengan presente que el sacramento que celebrarán “no es sólo un momento que luego pasa a formar parte del pasado y de los recuerdos”, sino que “ejerce su influencia sobre toda la vida matrimonial, de manera permanente”.

7. Recen antes de casarse

Lleguen al casamiento luego de haber orado juntos, “el uno por el otro, pidiendo ayuda a Dios para ser fieles y generosos”, preguntándole juntos a Dios qué es lo que espera de ustedes.

8. La boda es una ocasión de anunciar el Evangelio

Recuerden que Jesús inició sus milagros en las bodas de Caná: “el vino bueno del milagro del Señor, que anima el nacimiento de una nueva familia, es el vino nuevo de la Alianza de Cristo con los hombres y mujeres de todos los tiempos”. Por tanto, el día de su boda será “una ocasión imperdible para anunciar el Evangelio de Cristo”.

9. Consagren su matrimonio a la Virgen María

El Papa también sugiere a los novios iniciar su vida matrimonial consagrando su amor ante una imagen de la Virgen María.


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