lunes, 23 de mayo de 2016

Buenos días, 23 de mayo de 2016. San Crispín


 
Procura que todos los días te abrace una vez alguien muy importante para ti.


VIDEO
En este video queremos mirar con esos ojos, los de mamá, para comprender porqué deberían estar felices un día como hoy, porqué se sienten orgullosas de ser madres y porqué es bueno celebrarlas.

SANTORAL

Crispín de Viterbo,
confesor (1668-1750)
La aparición del Apóstol Santiago.
Epitacio, Basileo, Miguel, Eufebio, Mercurial, obispos; Lucio, Quinciliano o Quinciano, Julián, Almerinda, Eufrosina, mártires; Juan Bautista de Rossi, Crispín de Viterbo, confesores; Eutiquio, Severino, Siagrio, Poncio, Florencio, monjes; Juana Artida Thouret, fundadora.

REFLEXIÓN:
El ladrón de sueños           
Érase una vez el hijo de un entrenador de caballos que era muy pobre. Su padre disfrutaba de su trabajo, pero escasamente ganaba el dinero suficiente para mantener a su familia.
Un día en la escuela, al niño le asignaron una tarea:
Escribir una redacción sobre lo que le gustaría ser cuando creciera.
Esa noche, muy emocionado, escribió un ensayo de siete páginas, describiendo su sueño, el de algún día ser dueño de unas caballerizas para criar sus propios caballos.
Todo lo escribía con gran cuidado y atención . Inclusive dibujó los planos las caballerizas  y la casa que soñaba tener; le puso todo su corazón. Al día siguiente se lo entregó a su profesor y dos días después, éste se lo devolvió. Lo habían calificado con la nota más baja. El profesor había escrito una nota en la parte superior del ensayo en letras grandes y rojas:
– “Ven a verme después de clase”.
Cuando sonó la campana, el niño se quedó esperando y le preguntó al profesor:
– “¿Por qué me puso una nota tan baja?”
El profesor respondió:
– “Tu ensayo describe un futuro muy irreal para un niño como tú que no tiene dinero y su familia es muy pobre. ¡No tienes ni siquiera suficiente dinero para comprar tu propio establo! Tendrías que comprar tierra, necesitarías un capital de base, sin mencionar los costos de mantenimiento. ¡No hay forma de que pudieras lograr eso!” – Y agregó,
– “Si tú vuelves a escribir el ensayo con un objetivo más realista yo reconsideraré tu calificación.”
El niño se fue a su casa y pensó por largo tiempo. Inclusive le preguntó a su padre qué debería hacer. Su padre respondió:
– “Mira hijo, tienes que decidir eso por ti mismo. Es una decisión muy importante y yo no la puedo tomar por ti.”
Finalmente, después de una semana de reconsiderarlo profundamente, el niño entregó el mismo ensayo, sin ningún cambio y le dijo a su profesor:
– “¡Usted puede mantener su calificación; yo voy a mantener mi sueño!”
Los años pasaron y un día, el profesor, a punto de retirarse, llevó a un grupo de niños a visitar un gran rancho; un famoso criador de caballos con algunos de los ejemplares más espectaculares del país. El profesor estaba asombrado cuando al ser presentado al dueño se dio cuenta de que ¡era el mismo niño al que le había dado la nota más baja como calificación a su sueño!
Al irse, el profesor le dijo:
– “Cuando yo era tu profesor hace mucho tiempo, era como un ladrón de sueños. Por muchos años, yo robé los sueños de los niños. Afortunadamente, tú fuiste lo suficientemente tenaz para lograrlo”
(Adaptación del cuento del mismo título, cuyo autor es Oscar Wilde)


ORACIÓN:

Jesús, dame la docilidad para no buscar la paz en mis fuerzas o habilidades, sino en tu poder divino.
Meditación del Papa Francisco
No se puede ser cristiano, sin trabajar continuamente para ser justos. Una cosa que nos ayudaría mucho sería preguntarnos si ¿creo o no creo? Si creo un poco y un poco no. ¿Soy un poco mundano y un poco creyente?
Sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús. Necesitamos el escudo de la fe, porque el diablo no nos lanza flores sino flechas en llamas para matarnos. Hay que tomar el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Los invito a rezar constantemente, a velar con oraciones y súplicas.
La vida es una milicia. La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría porque el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero sí, todos somos un poco vagos en la lucha y nos dejamos llevar adelante por las pasiones, por algunas tentaciones. Es porque somos pecadores, ¡todos! Pero no se desanimen. Valentía y fuerza, porque el Señor está con nosotros. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 30 de octubre de 2014, en Santa Marta).
Cuántas veces —nosotros no lo sabemos, lo sabremos en el cielo—, cuántas veces nosotros estamos ahí, ahí… [a punto de caer] y el Señor nos salva: nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Nunca es tarde para convertirnos, pero es urgente, ¡es ahora! Comencemos hoy. Que la Virgen María nos sostenga, para que podamos abrir el corazón a la gracia de Dios, a su misericordia. (Homilía de S.S. Francisco, 28 de febrero de 2016).
Propósito

Revisar mis actitudes y comportamientos para cambiar lo que me aleje de la luz de la verdad.
Diálogo con Cristo

Señor, gracias por darme fe, esperanza y caridad, el día de mi bautismo, para hacerme capaz de obrar el bien, por amor a Ti y a los demás. Qué serenidad y confianza me da saber que Tú has vencido al mundo y estás conmigo, dándome esa paz, que con tu gracia, podré irradiar a los demás, especialmente a mi familia.
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Mike Hopkins el astronauta que llevó al espacio al Santísimo


No quería dejar de comulgar y lo logró aun estando fuera de la Tierra

Tabla de contenido

Conversión justo antes de partir 
Sólo con Jesús podía salir al vacío del espacio 


En la Estación Espacial Internacional hay un lugar en donde -a pesar de que esté lleno de equipo robótico- a los astronautas les gusta reunirse. Conocido como la Cúpula, es un módulo pequeño con siete ventanas de proyección hacia el exterior por donde los miembros de la tripulación pueden gozar vistas panorámicas de la Tierra.

En su primera y hasta ahora única misión al espacio, iniciada en septiembre del 2013, el astronauta Michael (Mike) Hopkins se encontraba deseoso de estar en la Cúpula.

Lo que vio le dejó maravillado. “Cuando ves la Tierra desde esa posición tan ventajosa y observas toda la belleza natural que existe, resulta difícil no permanecer allí y concluir que debe de haber una fuerza suprema que ha creado esto“, afirma Hopkins, quien es un fiel católico.

Conversión justo antes de partir

Era en la Cúpula donde Hopkins rezaba y cada cierto tomaba la Comunión… Sí, pues gracias a un acuerdo especial con la arquidiócesis de Galveston-Houston y con la ayuda del padre James H. Kuczynski, párroco de la iglesia Santa María Reina en Friendswood, Texas, que es la parroquia de Hopkins, el astronauta novato pudo llevar consigo un píxide con seis hostias consagradas partidas (cada una) en cuatro piezas.

Eran así suficientes para que pudiera comulgar una vez a la semana durante las 24 semanas que permanecería a bordo de la ISS (Estación Espacial Internacional/ siglas en inglés).

“Esto era extremadamente, extremadamente importante para mí”, cuenta Hopkins, hoy a sus 47 años de edad, quien creció en una zona rural en las afueras de Richland, Missouri, en una familia que pertenecía a los Metodistas Unidos.

Posteriormente completó la catequesis del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos y se convirtió así en católico, justo antes de irse al espacio.

Su conversión, dice, no estuvo motivada solo porque su esposa y sus dos hijas adolescentes eran católicas, sino porque “yo sentí que algo faltaba en mi vida”.

Sólo con Jesús podía salir al vacío del espacio

Hopkins completó dos caminatas espaciales para cambiar una bomba del módulo, junto con su compañero astronauta Rick Mastracchio. Pero antes de salir de la ISS, Mike cuenta que también comulgó.

“Esas actividades pueden ser bastante estresantes” –continúa narrando a Catholic News Service desde su oficina en Houston, y agrega….: “Saber que Jesús estaba conmigo cuando salí fuera, al vacío del espacio, fue importante para mí“.

Cuenta Mike que las prácticas de fe son usuales, especialmente entre el grupo de astronautas católicos. Y se les respeta.

“Mis compañeros (en la ISS) sabían que yo tenía la Eucaristía conmigo”, corrobora. “De hecho, yo me coordinaba con mi comandante ruso. Él sabía de qué se trataba. Todos lo sabían, pero yo nunca traté de hacer alarde de ello y publicitarlo. Ellos respetaban mi fe y mi deseo de vivirla, incluso (allí) estando en órbita espacial”.

Artículo originalmente publicado por Portaluz



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