miércoles, 18 de mayo de 2016

Buenos días, 18 de mayo de 2016

El dolor vivido con esperanza
en Dios abre a la alegría
 
 

VIDEO
 
 

 
SANTORAL
 
Juan I, papa y mártir; Merolino, presbítero y mártir; Venancio, Potamión, Félix, obispos; Dióscoro, Teódoto, Erico, Eufrasia, Faína, Matrona, Cristiano, Anastasón, Basilica, Teocusa, Alejandra, Claudia, Julita, mártires; Félix, confesor; Agnelo, abad; Rafaela María, fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón.
 

 
REFLEXIÓN:
Cargando piedras.
 
El maestro narró a sus discípulos el siguiente relato: 
 
.– Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra, igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.
 
¿Qué piensan ustedes de ese hombre? Preguntó el maestro
 
Que es un necio -respondió uno de los discípulos- ¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?
 
Dijo el maestro: – Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.
 
Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.
 
Así dijo el Maestro, y los discípulos se hicieron el propósito de no cargar nunca el peso del odio o del resentimiento.
 
 
ORACIÓN:

¡Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres! Este clamor de los ángeles también resuena en el tiempo pascual, porque Tú eres grande, Señor. Grande es tu poder. Tu sabiduría no tiene medida. Quiero alabarte y glorificarte con mi vida, especialmente en este momento de oración.
 
Petición

Jesús, permite que no caiga en la tentación de las distracciones ni de las preocupaciones, para centrar mi oración en Ti.
 
Meditación del Papa Francisco
 
¿Quién nos separará del amor de Cristo? Con estas palabras, san Pablo nos habla de la gloria de nuestra fe en Jesús: no sólo resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo, sino que nos ha unido a él y nos ha hecho partícipes de su vida eterna. Cristo ha vencido y su victoria es la nuestra.
 
[…] Con san Pablo, nos dicen que, en la muerte y resurrección de su Hijo, Dios nos ha concedido la victoria más grande de todas. En efecto, ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor”.
 
La victoria de los mártires, su testimonio del poder del amor de Dios, sigue dando frutos en la Iglesia que sigue creciendo gracias a su sacrificio.
 
[…] El Evangelio de hoy contiene un mensaje importante para todos nosotros. Jesús pide al Padre que nos consagre en la verdad y nos proteja del mundo.
 
Es significativo, ante todo, que Jesús pida al Padre que nos consagre y proteja, pero no que nos aparte del mundo. Sabemos que él envía a sus discípulos para que sean fermento de santidad y verdad en el mundo: la sal de la tierra, la luz del mundo. En esto, los mártires nos muestran el camino. (Homilía de S.S. Francisco, 16 de agosto de 2014)
 
Jesús reza, pide para que la tristeza y el aislamiento no nos gane el corazón. Nosotros queremos hacer lo mismo, queremos unirnos a la oración de Jesús, a sus palabras para decir juntos: "Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre… para que estén completamente unidos, como tú y yo”, "y su gozo sea completo”. Jesús reza y nos invita a rezar porque sabe que hay cosas que solo las podemos recibir como don, hay cosas que solo podemos vivir como regalo. (Homilía de S.S. Francisco, 20 de septiembre de 2015).
 
Propósito

Para agradecerle a Dios su amor, aceptaré con alegría y confianza las dificultades de este día.
 
Diálogo con Cristo

Permite que esta oración, en la que doy gloria a tu presencia en mi vida, sea mi punto de partida para tener siempre esa sed de orar que me lleve a la convivencia plena y diaria Contigo y con mis hermanos.
 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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La figura de la Virgen en Amoris Laetitia 7 enseñanzas que propone el Papa para las familias


Son al menos siete las enseñanzas sobre la Virgen María que se pueden extraer de la exhortación apostólica Amoris Laetitia (la Alegría del Amor), sobre el amor en la familia. La exhortación fue firmada por el Papa tras la conclusión de los sínodos de la familia. 

Tabla de contenido

  1. 1- Una imagen peregrina de la Virgen en los hogares 
  2. 2- Un beso a la Virgen desde niños 
  3. 3- María en la oración familiar 
  4. 4- Como María, meditarlo todo en el corazón 
  5. 5- Tomar como ejemplo el de María 
  6. 6- La Virgen en la preparación a nuestro matrimonio 
  7. 7- Alegría en la maternidad: como María con Jesús 


El Papa Francisco hace referencia a la figura de la Virgen, cuyo ejemplo tiene que ser esencial desde antes de formar una familia, para así poder inculcar la fe a los hijos. Amoris Laetitia resalta entre otras cosas la importancia de rezar a María y anima a las madres a seguir su ejemplo.

1- Una imagen peregrina de la Virgen en los hogares

»Es verdad que muchos matrimonios desaparecen de la comunidad cristiana después del casamiento, pero muchas veces desperdiciamos algunas ocasiones en que vuelven a hacerse presentes, donde podríamos reproponerles de manera atractiva el ideal del matrimonio cristiano y acercarlos a espacios de acompañamiento: me refiero, por ejemplo, al bautismo de un hijo, a la primera comunión, o cuando participan de un funeral o del casamiento de un pariente o amigo. 

Otro camino de acercamiento es la bendición de los hogares o la visita de una imagen de la Virgen, que dan la ocasión para desarrollar un diálogo pastoral acerca de la situación de la familia[Párrafo 230]

2- Un beso a la Virgen desde niños

La fe es don de Dios, recibido en el bautismo, y no es el resultado de una acción humana, pero los padres son instrumentos de Dios para su maduración y desarrollo. Entonces «es hermoso cuando las mamás enseñan a los hijos pequeños a mandar un beso a Jesús o a la Virgen. ¡Cuánta ternura hay en ello! En ese momento el corazón de los niños se convierte en espacio de oración» [Párrafo 287]

3- María en la oración familiar

»La oración en familia es un medio privilegiado para expresar y fortalecer esta fe pascual. Se pueden encontrar unos minutos cada día para estar unidos ante el Señor vivo, decirle las cosas que preocupan, rogar por las necesidades familiares, orar por alguno que esté pasando un momento difícil, pedirle ayuda para amar, darle gracias por la vida y por las cosas buenas, pedirle a la Virgen que proteja con su manto de madre. Con palabras sencillas, ese momento de oración puede hacer muchísimo bien a la familia. [Párrafo 318]

4- Como María, meditarlo todo en el corazón

»Como los magos, las familias son invitadas a contemplar al Niño y a la Madre, a postrarse y a adorarlo (cf. Mt 2,11). Como María, son exhortadas a vivir con coraje y serenidad sus desafíos familiares, tristes y entusiasmantes, y a custodiar y meditar en el corazón las maravillas de Dios (cf. Lc 2,19.51). En el tesoro del corazón de María están también todos los acontecimientos de cada una de nuestras familias, que ella conserva cuidadosamente. Por eso puede ayudarnos a interpretarlos para reconocer en la historia familiar el mensaje de Dios. [Párrafo 30]

5- Tomar como ejemplo el de María

»La encarnación del Verbo en una familia humana, en Nazaret, conmueve con su novedad la historia del mundo. Necesitamos sumergirnos en el misterio del nacimiento de Jesús, en el sí de María al anuncio del ángel, cuando germinó la Palabra en su seno; también en el sí de José, que dio el nombre a Jesús y se hizo cargo de María. [Párrafo 65]

6- La Virgen en la preparación a nuestro matrimonio

»Se puede meditar con las lecturas bíblicas y enriquecer la comprensión de los anillos que se intercambian, o de otros signos que formen parte del rito. No sería bueno que se llegue al casamiento sin haber orado juntos, el uno por el otro, pidiendo ayuda a Dios para ser fieles y generosos, preguntándole juntos a Dios qué es lo que él espera de ellos, e incluso consagrando su amor ante una imagen de María. [Párrafo 216]

7- Alegría en la maternidad: como María con Jesús

»Cuida tu alegría, que nada te quite el gozo interior de la maternidad. Ese niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo.

Ocúpate de lo que haya que hacer o preparar, pero sin obsesionarte, y alaba como María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva». [Párrafo 171]

(Publicado originariamente en www.carifilii.es)


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