viernes, 13 de mayo de 2016

Buenos días, 13 de mayo de 2016. Nuestra Señora de Fátima




El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”
(Proverbio turco)


VIDEO

"El cristiano no tiene derecho "a ser huérfano”. Tiene Madre. Tenemos Madre”.

"Yo te lo voy a bendecir y te nombro custodio de mi rosario. Y vos me lo vas a cuidar. ¿De acuerdo? Y de vez en cuando reza por mí”.

"¡Y el que no quiera a María como Madre la va a tener como suegra!”.


SANTORAL

Nuestra Señora de Fátima

Juan Silenciero, Pedro Regalado, Mucio, Sergio, Valeriano, Alberto de Ogna, confesores; Onésimo, Natalio, Flavio, Servacio o Gervasio, Marcelino, obispos; Gliceria, Agripa, Dominga, Argéntea, Eutimio, Juan, mártires; Pedro Nolasco, Andrés Huberto Fournet, fundadores; Inés, abadesa; Dióscola, virgen.
María Mazzarello​, cofundadora de la Hijas de María Auxiliadora




REFLEXIÓN:


Queridos amigos enfermos:

Hoy quiero contaros una experiencia que tuve hace años. Me llamaron a visitar a un enfermo que quería confesarse y comulgar. Llevaba ya bastante tiempo en cama. Personalmente me gusta que cuando llevo la comunión a los enfermos participen, en lo posible, todos los que están en casa.

En este caso asistieron casi todos. Era un sábado y estaban todos en casa, incluso los niños, y noté que había un señor, ya entrado en años, a quien no conocía. Cuando terminé y ya me despedía la nieta, que supongo aún no había hecho la Primera Comunión, dijo en voz suficientemente alta para que todos la escuchasen: “Dios, ahora que estás con el abuelo, cúralo para que pueda jugar conmigo.”

La persona extraña dijo: “Qué cosas tienen los niños. Aún siguen pensando que Dios cura a los abuelos para que jueguen con ellos”. Entonces el enfermo levantó inmediatamente su voz y dijo: “Roberto, yo no sé si Dios me curará, pero la oración de mi nieta sí que me ayuda a seguir luchando con gusto por vivir”.

No siempre Dios nos devuelve la salud, pero la oración, incluso la de los nietos, puede ser un gran aliciente para seguir luchando con gusto por vivir. No siempre el mejor regalo es la salud. Con frecuencia, el mejor regalo es seguir teniendo ganas de vivir.

Hay muchos que tienen estupenda salud y viven aburridos en la vida.
Y hay quienes tienen una salud pésima y sienten el gusto por la vida.
Al fin y al cabo, más vive el que tiene ganas de vivir que el que tiene buena salud pero ha perdido el gusto por la vida.

Está bien que le pidáis a Dios la salud, pero mejor si le pedís ganas de vivir y gusto por vivir. Porque una salud precaria con mucho gusto por la vida, hace llevadera la enfermedad. En cambio, quienes han perdido ese gusto y sabor de la vida, tampoco saben apreciar el verdadero sentido de la salud.

Bueno, amigos, vuestro hermano y amigo de siempre.

ORACIÓN:

ORACIÓN POR LA SALUD

Señor, Jesús, creo que estas vivo y resucitado. Creo que estas realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de los que en ti creemos.

Te alabo y a te adoro. Te doy gracias, Señor, por venir hasta mi como pan vivo bajando del Cielo. Tu eres la plenitud de la vida. Tu eres la resurrección y la vida. Tu eres, Señor, la salud de los enfermos.

Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades porque tu eres el mismo ayer, hoy y siempre y tú mismo me alcanzas hasta donde estoy.

Tu eres el Eterno presente y tú me conoces… ahora, Señor te pido que tengas compasión de mí. Visítame a través de tu Evangelio para que todos reconozcan que tu estas vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve mi Fe y mi Confianza en ti. Te lo suplico, Jesús.

Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad de mi alma.

Ten compasión de mí, Señor. Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud. Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea testigo de tu Poder y de tu Compasión.
Te lo pido, Jesus, por el Poder de tus Santas Llagas, por tu Santa Cruz y por tu preciosa Sangre.
Sáname, Señor.
Sana mi Cuerpo
Sana mi Corazón
Sana mi Alma
Dame Vida y Vida en Abundancia. Te lo pido por intercesión de Maria Santísima, tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar tus Santas Llagas y que nos diste por madre.
Tu nos has revelado que ya has tomado sobre ti, todas nuestras dolencias y por Ti hemos sido Curados.
Hoy, Señor, te presento en Fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes Completamente
Te pido por la Gloria del Padre del Cielo, que también sanes a los enfermos de mi familia y mis amigos
Haz que crezcan en la Fe, en la Esperanza y que reciban la Salud para Gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose mas y mas en los Corazones a través de los signos y prodigios de tu Amor. Todo esto te lo pido, porque tu eres Jesus.
Tu eres el buen pastor y todos somos ovejas de tu rebaño
Estoy tan seguro de tu Amor que aun antes de conocer el resultado de mi oración, en Fe, te digo: Gracias Jesus, por lo que tu vas a hacer en mi y en cada uno de ellos.
Gracias por las enfermedades que tu estas sanando ahora, Gracias por los que tu estas visitando con tu Misericordia…..

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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“Si perdonas Dios te cura” 
 
El converso Tim Guénard, de una infancia difícil a rescatar jóvenes de la calle
Tim Guénard tenía tres años cuando su madre le ató a una farola y le abandonó en una cuneta. El día que cumplió cinco, su padre le dio una paliza y le rompió 55 huesos. A partir de ahí, una vida de soledad y abandono, entre internados, cárceles y sucesivas familias de acogida.

Tabla de contenido


Llegó a ser el preso más joven de Francia y perteneció a una banda a la que ayudó a robar varios bancos. Vendió su cuerpo a mujeres mayores, y se hizo boxeador para matar a su padre. Sin embargo, el veneno del odio que le amargó la vida de niño ha desaparecido. Hoy es libre.
Dios –el Big Boss, como él lo llama– lo salvó. Durante cinco años vivió en la Comunidad El Arca, y allí se convirtió. Casado, con cuatro hijos y nueve nietos, hoy acoge en su casa de Lourdes a jóvenes con problemas de alcohol y drogas. Acaba de visitar Barcelona para participar en el Congreso Cor Iesu Vultus Misericordiae . La historia de su vida está recogida en el libro Más fuerte que el odio (Gedisa)

Dice usted a menudo que no solo los más fuertes salen adelante, sino también los más débiles y golpeados por la vida. Pero muchos miran a su pasado con odio y rencor, y no pueden perdonar, o perdonan pero no olvidan. ¿Qué puede decirles?

Que si no hay perdón en tu vida, hay veneno. Es como si decidieras envenenarte tú mismo. Si perdonas, te liberas, descargas peso. Es el antídoto al veneno, creer que la vida no es solo el ayer, sino también el mañana. Si te mantienes propietario de tus sufrimientos, estos envenenan tu mañana. Te impiden conocer que mañana será un día mejor, el día en el que Dios te espera. Porque el día de ayer ya no nos pertenece.

El mayor placer es saber compartir, aunque sean tus penas y sufrimientos. Si compartes tus penas con Jesús, ya no te pertenecen más. Hay gente que acude al sacramento del perdón, pero sigue hablando de sus sufrimientos. Es porque no se los han entregado a Dios. Pero si se los das, Él los acepta y te cura. El Big Boss es generoso. El acepta todo nuestro sufrimiento. Pero la pregunta es si yo se lo doy.

¿Quiénes tienen hoy más necesidad de misericordia?

Los que no se quieren a sí mismos. Los que han sufrido injustamente. Niños abusados, abandonados, testigos de las peores cosas en su familia. Todas las personas así a las que nadie presta atención porque estas cosas a veces se convierten en normales. ¿Y por qué no se quieren? Porque son prisioneros de su sufrimiento y pueden incluso provocar mucho sufrimiento similar a los demás.

Creo que todo el mundo en algún momento se encuentra en la necesidad de llamar a la puerta de la misericordia. A mí me ocurrió. Creo que es una bebida de amor para todo el mundo. Todos somos pecadores.

En su casa acoge a personas con dificultades en sus vidas. ¿Qué les ofrece?

Les enseño que la familia que les acoge es una familia normal, con sus altibajos, fácil de imitar. Y les intento dar un objetivo en la vida que ellos no tienen. Les enseño que, en una familia, cuando nos hacemos daño, nos debemos pedir perdón. Así les demuestro que no somos perfectos y que, precisamente por eso, tenemos el perdón. Les enseño a escuchar a los demás. Para vivir la misericordia del amor, hay que aprender a escucharse, a mirarse y, definitivamente, perdonarse.

No acogemos tanto a los jóvenes para ayudarlos, sino para acompañarlos. Entre nosotros, debemos comportarnos de modo que ellos se pregunten cosas y escuchen las respuestas. Y debemos vivir a Dios, no solo hablar de Dios. De pronto preguntan por qué los acogemos, por qué les continuamos amando. Y la respuesta es Dios. Compartimos a Dios. El Dios de todos.

Pero esto no es normal. Lo habitual es evitar a las personas malas, a los diferentes…

Para que el animal salvaje dé menos miedo, hay que observarle y guardar la distancia. Y te puedes ir acercando poco a poco. Con una persona herida, es lo mismo. Si te acercas demasiado, será agresivo. Si dejas espacio, os miráis y de pronto empezáis a entenderos. El sufrimiento es así: déjale espacio. Te puedes ir acercando a pequeños pasos. Es importante que las personas normales domestiquen a las personas diferentes. Creo que es un regalo que le gusta al Big Boss.

A veces hay jóvenes que no son fáciles de acoger. Y pienso en no acogerlos, pero luego me arrepiento porque me doy cuenta de que Jesús podría estar detrás de él. Y Jesús me diría que vino a mi casa y no lo acogí.

¿Acoge a todos?

A todos los que Él me envía. A veces no tengo sitio, pero los acojo para comer o para una cena. A veces solo les busco alguna solución. Nunca sabes si es Jesús el que se esconde detrás de esta persona. No lo sabrás hasta que estés allá arriba. Yo no acojo a la gente como un ser superior, porque si acojo a Jesús, ¡el superior es Él! Cada vez que acoges a una persona es una aventura espiritual y divina. No sabes quién es ese regalo de Dios. No sabes qué faceta de Dios se refleja en esa persona. Y hasta que no lo amas, no lo descubres. No se descubre a la primera.
Todas las personas que pasan por mi casa se vuelven espirituales. Todos quieren una familia. El amor puede dar miedo a quien no lo conoce. Por eso es importante que quien lo tiene lo dé.

¿Qué cree que es lo contrario al amor?

Juzgar. Los que juzgan a los demás. Los que parlotean sobre los demás. La maledicencia. Todo lo que Jesús dijo que no debíamos hacer. No calumniar. Hay palabras que matan, calumnias, palabras maledicentes. Eso es lo contrario a la misericordia.

¿Quién es Dios para usted?

Es mi todo. Mi vida no tiene sentido sin el milagro de Dios. Él ha querido que yo viva sobre la tierra, que tenga ese privilegio. También me ha dado el privilegio de ser padre. Me ha dado más confianza que los seres humanos. Dios está más loco que nadie. Me ha dado el mayor tesoro, que son mis hijos, cuando sabe que voy a cometer errores. Es como darme un tesoro. Pese a que es mi todo, a veces le ignoro porque tengo distracciones, pero yo amo al Big Boss. Soy consciente de que todo lo que tengo: mis hijos, la comida, una buena noche, pasar una frontera y conocer a buenas personas, reencontrar a un ser querido, respirar, etc.

¿Y si las cosas van mal? ¿Si no estamos a la altura?

Entonces es consecuencia de mi negativa. De que he querido respirar algo que no era bueno. En la vida se cometen errores y hay que tomar riesgos. Pero Dios no nos quiere menos. Somos nosotros los que nos queremos menos.

Hoy está casado y es padre de familia. ¿Como se puede practicar la misericordia en casa?

Es como un viaje. A veces hay que citarse en las estaciones de autobús para empezar un nuevo viaje juntos. Es necesario reelegirse. No es suficiente estar casado y vivir juntos. Para no olvidarse, hay que reelegirse. Y volverse a dar mutuamente para quererse más. Y sucede lo mismo con los niños. Yo digo a mis hijos que cuando hago el bien deben estar agradecidos, pero cuando no hago bien, tienen autorización para decírmelo, porque yo cometo errores. Si yo cambio, es porque mis hijos creen en mí, en que puedo cambiar.

Pero no puedes cambiar solo. Para peinarte, hace falta un espejo; para cambiar tu vida, tu espejo es la gente que te ama, que te hace feliz, que te ayuda. Todo esto, sabiendo que somos seres por hacer, no hechos del todo. Tenemos que ser pulidos como una tabla de madera.


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