jueves, 7 de abril de 2016

Buenos días, 7 de abril de 2016. San Juan Bautista Lasalle


 
Nunca se es demasiado viejo para establecer un nuevo objetivo,
o para soñar un nuevo sueño.
Lo que parece ser el final, suele ser en realidad un nuevo comienzo”.
 

 
VIDEO
 

 
SANTORAL
 
Juan Bautista de la Salle,
fundador (1651- 1719)
 
Peleusio, presbítero; Donato, Rufino, Aquilina, Calopio, Ciriaco, mártires; Epifanio, Estanislao, Perpetuo, Saturnino, obispos; Afraates, anacoreta; Tetelmo, Hegesipo, confesores; Alberto, abad; Herman o José de Steinfeld, Ursulina, Everardo, beatos.
 


 
REFLEXIÓN:

CAMINAR EN LA VERDAD
 
Envejecer con dignidad exige, antes que nada, «caminar en la verdad». No se puede vivir dignamente alimentando actitudes equivocadas, evitando la verdad o huyendo de nosotros mismos. Es la gran consigna de Jesús: «Si os mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres?
 
1. Algunas posturas equivocadas
 
Para vivir los años con dignidad, es importante evitar algunas posturas equivocadas que son explicables cuando se llega a una edad avanzada, pero que son negativas y dañosas.
 
Señalaré las principales:
 
Es un error no aceptar la realidad del paso de los años. No querer asumir las limitaciones, el desgaste y las nuevas condiciones de vida propias de esta edad. Sólo quien acepta las tareas, las actividades adecuadas y el ritmo de vida propio del mayor puede vivir dignamente su vejez.
 
Es también un error apegarse al pasado y vivir de la nostalgia: antes, todo era bueno; ahora, casi todo está mal. Para envejecer con dignidad es necesario aprender a vivir de manera positiva el momento actual, valorando todo lo que hay de bueno y valioso en nuestros tiempos. Quien no ama estos tiempos no puede envejecer bien y de manera sana.
 
Es una postura equivocada encerrarse en uno mismo cayendo en el aislamiento y la incomunicación. La automarginación es uno de los grandes enemigos de una vejez sana. Si la persona se aísla de los demás, será muy difícil que viva sus últimos años de manera positiva y digna.
 
Otro riesgo es caer en el endurecimiento. La persona mayor, al sentirse débil e insegura, puede tender a la autoafirmación, el endurecimiento, el dogmatismo o la intolerancia.
 
Lo sabe todo, «está de vuelta» de todo, nadie le puede enseñar nada. Es difícil que esa persona envejezca con dignidad: en esa vida falta amor y ternura, y sobra endurecimiento, amargura y condena de los demás.
 
Es también un error huir de Dios. Llenar la vida de ocupaciones, actividades y diversiones para rehuir el encuentro con él. Es el riesgo de vivir una vejez frívola y superficial: estar siempre ocupado en algo, pasar de una cosa a otra, vivir distraído y entretenido para no entrar nunca dentro de sí mismo y escuchar con sinceridad la llamada de Dios.
 
Desde una perspectiva cristiana, no es posible envejecer con dignidad de espaldas a Dios.
 
2. La verdad del final
 
La última etapa de la vida puede ser la gran oportunidad para un encuentro vivo y gozoso con Dios. En el atardecer de la vida brotan fácilmente las preguntas sobre lo esencial: «Qué pronto ha pasado todo», «¿para qué he vivido?», «¿qué sentido le he dado a mi vida?», «¿cómo he caminado ante Dios?», «¿qué me espera ahora?», No tiene sentido engañamos por más tiempo. ¿Se puede envejecer con dignidad sin responder a estas preguntas?
 
Tal vez hemos pasado años bastante olvidados de Dios. Hemos trabajado mucho, hemos sacado adelante una familia, hemos sufrido y hemos gozado. Nos falta todavía algo importante para terminar bien nuestra peregrinación por este mundo: encontramos con un Dios
 
Amigo para culminar nuestra vida.

Para envejecer con dignidad, no basta organizamos bien la jubilación o aprender a vivir de manera inteligente, útil o divertida. Para el creyente es importante encontrarse con Dios.
La vida no ha terminado. También el final sigue siendo vida. Pero la Vida es más que esta vida que se va acabando. Al final de todo está Dios. Él nos ha acompañado a lo largo de esta vida, lo hayamos reconocido o no. Ahora nos espera al final como el Dios grande, misericordioso y eterno, que sólo quiere para nosotros la vida plena.
 
Nada le puede ayudar más a un creyente a envejecer con dignidad que esta confianza grande en Dios. Lo decía san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti»,’ El creyente va avanzando en años teniendo ante sí, no el final de esta vida, sino el encuentro gozoso y definitivo con Dios. No se limita a envejecer, defendiéndose como sea de la pena, del desconsuelo y la amargura. Según van pasando los años, en su corazón creyente va creciendo el recuerdo, la necesidad y el deseo de Dios.
 
Esto es lo que le ayuda desde dentro a vivir con dignidad: «Yo siempre estaré contigo, tú agarras mi mano derecha, me guías según tus planes, y me llevas a un destino glorioso. ¿No te tengo a ti en el cielo? Y contigo, ¿qué me importa la tierra?”
 
 
 
ORACIÓN:

Señor Jesús, por tu resurrección sé que estoy llamado a resucitar, para eso es la vida, para eso he sido creado. Te suplico que seas Tú la luz en mi camino y, en este momento de oración, ayuda a mis sentidos para que sepan recogerse en el silencio interior y exterior, para poder aspirar a contemplar tu gloriosa resurrección.
 
Petición

¡Pidamos a Cristo resucitado poder resucitar junto con Él, ya desde ahora!
 
Meditación del Papa Francisco
 
La mañana de Pascua, advertidos por las mujeres, Pedro y Juan corrieron al sepulcro y lo encontraron abierto y vacío. Entonces, se acercaron y se "inclinaron” para entrar en la tumba. Para entrar en el misterio hay que "inclinarse”, abajarse. Sólo quien se abaja comprende la glorificación de JESUS y puede seguirlo en su camino.
 
El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer... Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos. […]
 
Pidamos paz y libertad para tantos hombres y mujeres sometidos a nuevas y antiguas formas de esclavitud por parte de personas y organizaciones criminales. Paz y libertad para las víctimas de los traficantes de droga, muchas veces aliados con los poderes que deberían defender la paz y la armonía en la familia humana. E imploremos la paz para este mundo sometido a los traficantes de armas que ganan con la sangre de los hombres y las mujeres.
 
Y que a los marginados, los presos, los pobres y los emigrantes, tan a menudo rechazados, maltratados y desechados; a los enfermos y los que sufren; a los niños, especialmente aquellos sometidos a la violencia; a cuantos hoy están de luto; y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, llegue la voz consoladora del Señor Jesús: "Paz a vosotros”. "No temáis, he resucitado y siempre estaréì con vosotros”. (Homilía de S.S. Francisco, 5 de abril de 2015).
 
 
Propósito

Poner especial atención a la convivencia familiar, para que este día esté caracterizado por la alegría.
 
Diálogo con Cristo

Jesús, qué alegría poder celebrar la Pascua de Resurrección, con júbilo festejo que has vencido el miedo al sufrimiento y a la muerte... y todo para enseñarme un estilo de vida que me puede llevar a la plenitud el amor. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! Rebosa mi corazón de esa auténtica emoción que da una paz inigualable. Confío que no se apagará por los problemas y contrariedades que hoy se puedan presentar, sé que depende de mi actitud porque tu gracia lo hace posible.
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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El diario de un jesuita en Alepo.
El milagro de la fe es más fuerte
 que la guerra y la destrucción

p. Sami Hallak,sj

Un “Diario de la crisis” de Alepo, contado por un sacerdote jesuita que describe las dificultades de la población ante la falta de agua, la violencia y los bombardeos, y la fe imbatible de los cristianos de la ciudad. Que, entre devastaciones y muertes, logran de todos modos vislumbrar señales de esperanza, “milagros” que son más fuertes que la guerra y los muertos. El relato es hecho por el sacerdote jesuita, padre Sami Hallak, y nos ha llegado gracias a la colaboración de su hermano, el padre Bimal Kerketta, quien recuerda que “Siria vive de una manera especial el período de Cuaresma”.

Al presentar el diario cotidiano del misionero jesuita, el padre Bimal refiere que luego de “la destrucción de Homs”, en la cual murió también un padre jesuita, ahora “parece haber llegado la hora de Alepo”. En la ciudad operan dos sacerdotes por cuenta del Jesuit Refugee Service (JRS), los padres Sami Hallak y Ghassan. Ellos ponen en riesgo su vida “al servicio de la humanidad”, en tanto las milicias del Estado Islámico “se acercan cada vez más”. “En Alepo hoy siguen viviendo todavía más de medio millón de personas –concluye- mientras las calles están cortadas y uno, a cada instante, se arriesga a ser asesinado”

A continuación, el “Diario de la crisis” de Alepo, relatado por un sacerdote jesuita indio para AsiaNews:

22 de enero de 2016

La población está muy desmoralizada. En la ciudad falta el agua, y se habla de una interrupción que se prolongará por largo tiempo. Daesh, los milicianos del Estado Islámico que controlan Ia represa que abastece de agua a la ciudad de Alepo, han interrumpido el suministro por razones que por el momento desconocemos. Para la gente desesperada, este es un motivo más para dejar la ciudad, y al partir, ir rumbo a Occidente. Es bien sabido que cada vez más familias se van a Canadá. En nuestro centro de los jesuitas tenemos un enorme tanque de agua, con una capacidad de 22.000 litros, pero al mismo tiempo hay un gran consumo. Calculando a los miembros del Jesuit Refugee Service (JRS), el número de quienes trabajan en nuestra residencia (las oficinas se encuentran en el segundo piso) supera los 20. Las reservas pueden garantizar agua para 12 días. Al igual que los demás, estoy preocupado por la situación.

27 de enero de 2016

¡Siguen con esta historia de los bombardeos intensos! Esta vez cayeron frente a la iglesia de San Miguel, a las 11 de la mañana. Tenemos una ventana rota, dos o tres paneles de vidrio que han quedado hechos añicos. El estruendo ha sido tremendo. Sigue faltando el agua. La desesperación de la gente es tal, que, en la misa dominical, he tenido que decir que el agua regresará en una semana: una afirmación de fe y esperanza. Ésta ha tenido un buen efecto sobre las personas, en tanto que otros han declarado –al igual que yo, sin prueba alguna- que el agua será cortada por un tiempo que será muy, muy largo. Desde hace meses que insto a la gente a tener una mirada positiva y a tener pensamientos que sean fuente de aliento. Esta es la única manera que nos queda para sobrevivir. Desde ayer que hay voces que pregonan que el agua volverá el día domingo… Inshallah! (si Dios quiere, ndt)

Cada día, cargo 50 litros de agua hasta el complejo escolar, para ofrecer bebidas calientes (té, café u otras tisanas calientes) a los estudiantes. Nos abastecemos de agua no potable gracias a un poco de la zona, pero cada tanto hay alguien que trata de engañarnos cuando la compramos (el agua podría incluso provenir de una zona muy contaminada).

Hace tres días que comenzó la gran batalla de Alepo. El ejército del gobierno ataca, y el estruendo de las armas puede ser escuchado durante toda la noche y se prolonga hasta las primeras horas de la mañana. No precisamos despertador, porque sólo soñamos en el lapso entre una explosión y otra.

En respuesta, los artefactos explosivos caen en los barrios que están bajo el control del régimen. Una bomba cayó en las cercanías de la iglesia franciscana (la iglesia de San Buenaventura, más conocida como Ram Church). La gran imagen de la Virgen María de esta iglesia quedó destruida. Éste es un feo signo para la gente. La casa de mi familia está situada justo frente al lugar de culto, pero no me preocupo, siendo que tres cuartos de ella ya fueron destruidos a causa de las explosiones en el área ocurridas siete meses atrás, y sólo han quedado en pie dos habitaciones. La puerta de una de éstas fue destruida en la explosión. Dije a uno de los vecinos que se fuera porque su casa había sido demolida. Debía distribuir o vender las pocas cosas que habían quedado de la casa, porque en el futuro podría suceder de todo. En cuanto a mí se refiere, suelo repetir a menudo esta frase: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Una experiencia mística de la guerra.

14 de febrero de 2016

De las escuelas en Siria hemos aprendido que el petróleo es el oro negro, y el algodón el oro blanco. Hoy descubrimos que el agua es el oro incoloro. Así como el oro es tratado por el orfebre, lo mismo puede decirse del agua, que desde hace más de un mes falta en la ciudad. Las personas están obligadas a comprarla a precios altísimos; un gasto que se agrega al de la electricidad, y que obliga a muchos a permanecer toda la noche a oscuras, porque no pueden sostener ambos gastos a la vez: agua y electricidad, y por eso, optan por aquello que es más necesario.

Aparte del agua para beber, que puede ser usada sólo una vez, cada gota de agua es reutilizada dos o tres veces. Si uno se baña, pone el agua caliente en un cubo, y la que es usada para el baño, es luego recogida con cuidado al término del mismo en un recipiente. Cada gota de agua que sale del cuerpo es recogida con un enorme esfuerzo, para ser luego utilizada en la limpieza (segunda utilización). Cuando se la usa en la lavadora, la misma contiene detergentes y otros aditivos, y por eso es recogida en recipientes y utilizada en otros tipos de limpieza doméstica (por ejemplo, para limpiar el piso). Llegado este punto, el agua sucia es utilizada para los servicios sanitarios (tercer uso). De este modo, se pueden ahorrar agua y detergentes en un momento en el cual su costo es elevado, porque es necesario comprar cosas a las que, en otro momento, no se les prestaba atención.

Nuestro tanque de agua de 20.000 litros está casi vacío…durante tres días hemos buscado otras fuentes para abastecernos, pero es necesario esperar nuestro turno, la lista de espera –que como podrán imaginar- es larga. A través de los vínculos con otras asociaciones, el padre Ghassan ayer logró recuperar un tanque de agua. Se trata de 15.000 litros de agua; una cantidad enorme. Podremos lograr hacer frente a las necesidades básicas mensuales, Inshallah…mientras tanto, hay voces que hablan de que en un mes regresaría el agua.

Anécdota: hoy es el día de San Valentín. El eslogan: “Te amo aunque apestes”. El regalo más popular es una latita rosa…llena de agua.


15 de febrero de 2016

Día negro: los combates son intensos, y también las represalias. Las bombas caen por doquier, pero los cristianos no parecen ser un objetivo sensible, y por eso los explosivos no caen en sus áreas. Para ellos, hasta el momento los muertos son sólo un número. Pero cuando las bombas han caído en barrios cristianos, las cifras se han transformado en personas. El otro día, tres personas murieron, y ayer, otras seis. Un clima de miedo se ha apoderado de los habitantes cristianos. Ellos se han quedado en la ciudad porque no tenían los medios para partir. Por primera vez, la televisión privada afín al gobierno ha trasmitido imágenes de mujeres cristianas sufrientes que se dirigen al presidente Assad, diciendo que ya han tenido suficiente, que se encuentre una solución. Normalmente, los canales afines al gobierno y las entrevistas oficiales transmiten a ciudadanos de Alepo que dicen aceptar las dificultades y las humillaciones en nombre de la resistencia, y que los grupos armados terroristas son los enemigos de la nación. Conozco a algunas de estas personas. Se lamentan de la situación, pero con tal de aparecer en la televisión están dispuestas a decir lo que quieren los jefes de las emisoras. Tal es la fascinación ejercida por la pantalla chica.

18 febbraio 2016

Sigue faltando el agua. Circulan voces según las cuales volverá en dos o tres días, la información habla de agua en los pozos en el centro de la ciudad a niveles mínimos y ya se ha declarado la alarma. La necesidad es alta. Dos millones de personas tienen necesidad extrema de agua. En cada rincón y arteria de la ciudad se ven camiones que, tanto de día como de noche, transportan agua. El precio por litro es de 1,5 a 2 liras sirias para el agua no potable. La botella de agua para beber cuesta 125 liras (y llega hasta 600 liras para quien quiera adquirir media docena de ellas).

Sin embargo, los cristianos siempre logran encontrar signos de esperanza. El domingo pasado estuve hablando con un plomero. Me preguntó si había visto el milagro de la imagen de la Virgen destruida por los bombardeos. “¿El milagro? Le pregunté, ¡la estatua está destruida!”. “Sí –me respondió- pero el rostro de la Virgen y casi toda la parte delantera de la estatua quedaron intactos. Sus manos unidas en oración han sido apenas dañadas, ¡es decir, todo! ¡Padre, es un milagro!” Le respondí: “Tu fe es un milagro”. “La imagen está abatida, fue hecha pedazos, y tú logras vislumbrar entre los escombros el signo de que el Señor está todavía aquí, con nosotros”. Este hombre me hizo pensar en el centurión frente a Jesús, cuando estaba muriendo: “Éste es verdaderamente el Hijo de Dios”. El plomero no es el único. Muchos han olvidado que la estatua se vino abajo, y recuerdan sólo la parte que ha quedado “milagrosamente” intacta, no obstante esta última es sólo un tercio de la estructura original.

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