jueves, 28 de abril de 2016

Buenos días, 28 de abril de 2016

Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad
para amar, para ser amado y
para hacer de nuevo aquello que no pudimos lograr con anterioridad
 
 

VIDEO
 
 

 
SANTORAL
 
Pedro Chanel,
presbítero y mártir (1803-1841)
 
Agapito, papa; Prudencio, Pánfilo, Marcos, Petricio, Africo, Artemo, obispos; Teodora, Proba, vírgenes y mártires; Dídimo, Acacio, Menandro, Polieno, Afrodisio, Caralipo, Agapio, Eusebio, Vidal y Valeria, Ursino, Patricio, Marcos, mártires; Luis Mª Griñón de Monfort, confesor.
 

 
 
REFLEXIÓN:

Cruce de caminos
 
Érase una vez, un hombre que vivía muy cerca de un importante cruce de caminos.
 
Todos los días, a primera hora de la mañana, llegaba hasta allí donde instalaba un puesto en cual vendía bocadillos que él mismo horneaba.
 
Era sordo, por lo tanto no escuchaba la radio, no veía muy bien, entonces ni un sólo día leía diarios. Pero eso sí, vendía exquisitos bocadillos.
 
Meses después alquiló un terreno, levantó un gran letrero de colores y personalmente pregonaba su mercancía gritando a todo pulmón:
 
Compre deliciosos bocadillos calientes”, y la gente compraba cada día más.
 
Aumentó la compra, alquiló un terreno más grande y mejor situado y sus ventas se incrementaron día a día.
 
Su fama aumentaba y su trabajo era tanto que decidió buscar a su hijo, un hombre de negocios de una gran ciudad para que lo ayudara el negocio.
 
Al llamado del padre, su hijo respondió: “¡Pero Papá, no escuchas la radio ni lees los periódicos, ni ves televisión! ¡Este país está atravesando una gran crisis, la situación es muy mala, no podría ser peor!”.
 
El padre pensó: “Mi hijo trabaja en una gran ciudad, lee los periódicos y escucha la radio, tiene contactos importantes… Debe saber lo que habla…”
 
Así que revisó sus costos, compró menos pan y disminuyó la compra de cada uno de los ingredientes y dejó de promocionar su producto.
 
Su fama y sus ventas disminuyeron día a día.
 
Tiempo después desmontó el letrero y devolvió el terreno.
 
Aquella mañana llamó a su hijo y le dijo: “Tenías mucha razón, verdaderamente estamos atravesando una gran crisis”.
 
La historia de la humanidad demuestra que sólo triunfan aquellos que creen poder hacerlo.
 
Que no hay crisis o profecía alguna que pueda con un hombre que tiene la determinación de triunfar.
 
Que si enfrentamos la noche pensando en el fracaso, amaneceremos con el temor de fracasar.
 
El secreto de todo triunfo es creer en uno mismo, respetar nuestra intuición, saber escuchar, estudiar en profundidad cada situación, discernir, actuar con confianza, certeza y seguridad.
 
Ser conscientes de que si logramos vencer las dificultades que se nos presentaron ayer, venceremos sin duda las de hoy, y que cuando llegue el momento tan temido, se dará en nosotros la fuerza, la voluntad y el criterio necesario para superar todas las dificultades.
 
 
ORACIÓN:
 
Dios mío, Tú te entregas a mí en el don de la Eucaristía. Ayúdame a profundizar en la experiencia de tu amor misericordioso para crecer en la nueva vida que tu Hijo nos trajo.


 
Petición

Señor, permíteme acercarme a la comunión con gran amor.


 
Meditación del Papa Francisco
 
Es necesario tener siempre presente que la Eucaristía no es algo que hacemos nosotros; no es una conmemoración nuestra de aquello que Jesús ha dicho o hecho. No. ¡Es precisamente una acción de Cristo! Es Cristo que actúa ahí, que está sobre el altar.
 
Y Cristo es el Señor. Es un don de Cristo, el cual se hace presente y nos reúne en torno a sí, para nutrirnos de su Palabra y de su vida. Esto significa que la misión y la identidad misma de la Iglesia surgen de allí, de la Eucaristía, y allí toman siempre forma. Una celebración puede resultar también impecable desde el punto de vista exterior. ¡Bellísima! Pero si no nos conduce al encuentro con Jesucristo, corre el riesgo de no traer ningún alimento a nuestro corazón y a nuestra vida.
 
A través de la Eucaristía, en cambio, Cristo quiere entrar en nuestra existencia y permearla de su gracia, para que en cada comunidad cristiana haya coherencia entre liturgia y vida. El corazón se llena de confianza y de esperanza pensando en las palabras de Jesús recogidas en el evangelio: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de preocupación por los necesitados, y por las necesidades de tantos hermanos y hermanas, en la certeza de que el Señor realizará aquello que nos ha prometido: la vida eterna. ¡Así sea!» (S.S. Francisco, catequesis, 12 de febrero de 2014).
 
Encontrar y acoger en nosotros a Jesús, "pan de vida”, da significado y esperanza en el camino habitualmente tortuoso de la vida. Pero este 'pan de vida' nos ha sido dado con una tarea: para que podamos saciar al mismo tiempo el hambre espiritual y material de nuestros hermanos, anunciando el Evangelio por todas partes. Con el testimonio de nuestra actitud fraterna y solidaria hacia el prójimo, volvamos presente a Cristo y su amor en medio de los hombres. La Virgen Santa nos ayude en la búsqueda y en seguir a su hijo Jesús, el pan verdadero, el pan vivo que no se corrompe y dura en la vida eterna.  (Homilía de S.S. Francisco, 2 de agosto de 2015).
 
Reflexión

El pan de la vida que Jesús nos da es verdadero alimento. Así como el alimento corporal nos da fuerza para el trabajo externo, también este alimento nos da la fuerza para actuar según el Evangelio. Por medio de la Eucaristía, Jesús quiere que demos frutos en nuestra vida especialmente en nuestra vivencia de la caridad al prójimo.


 
Propósito

Buscar unirme al sacrificio de amor de Cristo por medio de algún acto de caridad concreto durante el día.
 
Diálogo con Cristo

Jesús tú me ofreces en el Pan de la Eucaristía el alimento fundamental para mi vida espiritual. Gracias por este don inmerecido. Quiere madurar en mi fe, crecer en mi esperanza y amor. Sé que esto lo puedo lograr fortaleciendo mi amistad contigo en este sacramento. Te quiero recibir con un amor sincero.


 
La eucaristía es el misterio de nuestra unión profunda con Cristo (Madre Teresa de Calcuta)
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS8 RASGOS DE LAS PERSONAS AUTÉNTICAS8 RASGOS DE LAS PERSONAS AUTÉNTICAS
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8 rasgos de las personas auténticas
¿Conoces personas auténticas? ¿Eres una de ellas? ¿Sabes cómo son?

Tabla de contenido


Es posible que hayas convivido o convivas con una persona de este tipo y no lo sepas. Estas personas son una ráfaga de aire fresco en tu vida y llenan cualquier espacio en el que estén.

Son fáciles de identificar porque cuando llegan a tu vida, la inundan con buena energía, alegría e inspiración.

Su forma de ser es agradable y cualquiera a su lado se siente bien y en confianza. Las personas auténticas te hacen sentir tan bien que te permiten ser tú mismo.

A su lado, puedes olvidarte de poses e ideas preconcebidas. Saben que cada uno es especial y te harán sentir único. Veamos a continuación los principales rasgos de las personas auténticas.

  1. Escuchan tu opinión y se expresan sin temor

Las personas auténticas saben que existen pocos motivos por lo que las opiniones deben permanecer ocultas.

Si esas personas tienen algo que decir, simplemente lo hacen. Ahora, siempre tienen cuidado de no herir a los demás con sus opiniones. Intentan hacerse oír y hacer valer su opinión, pero no quieren lastimar a nadie.

Muchas veces preferimos ocultar nuestras opiniones porque tememos ser criticados. Las personas auténticas saben que la crítica es muy común pero que no siempre está relacionada con ellas.

Entienden que la opinión que los demás tienen sobre ellas es algo exterior. Una de sus mejores cualidades es que saben que las opiniones no deben ser tomadas como algo personal.

No se debe temer a aquellos que tienen otra opinión, y sí a aquellos que tienen otra opinión pero que son muy cobardes para manifestarla”(Napoleón I)

2. Actúan según motivaciones internas y no externas

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo sólo porque querías hacerlo? Las personas auténticas rigen sus vidas por su propia escala de valores y hacen sólo lo que desean.
Saben que no pueden depender de los demás para ser felices, ni alcanzar sus objetivos. Son independientes y están dispuestas a arriesgarse para llegar donde desean.

3. Su mejor amigo es su “interior”

Las personas auténticas son muy diferentes entre sí. Algunas tienen muchos amigos porque se relacionan con facilidad. Otras son más introvertidas y prefieren tener pocos amigos que sean muy cercanos.
Nunca las verás haciendo algo que va en contra de su escala de valores, y su diálogo interior es positivo. Ellas no se sabotean a sí mismas, ni hacen cosas que puedan perjudicarlas.

4. Evitan juzgar

Las personas auténticas saben que no es fácil seguir su propio camino, por eso no pierden tiempo juzgando a los otros.
Es probable que si tienen algo que decir o una opinión sincera, la expresen. Luego olvidarán el asunto y dejarán que tomes tus propias decisiones. Puedes contar con ellas de manera honesta.

5. Conocen y valoran sus características particulares

Aunque los medios de comunicación nos convenzan de que ciertos patrones de belleza son los adecuados, las personas auténticas saben que cada uno es especial. Ellas no se preocupan en cumplir patrones de belleza.

Se concentran en conocerse a sí mismas y se valoran por lo que son. También conocen sus defectos y puntos débiles, y aprenden a sacar provecho de ellos o a disminuir sus efectos negativos.

6. No dan consejos que ellas mismas no seguirían

Las personas auténticas saben que criticar, juzgar o hablar de más es negativo. También saben que dar una opinión o consejo es más fácil que seguirlo. Por eso, cuando les pides un consejo, piensan mucho antes de hablar.

Las reconocerás porque son las personas que dan los consejos más realistas. Hablan desde su propia experiencia porque no sugerirían hacer algo que ellas mismos no harían.

7. Se cuidan física y emocionalmente

Las personas auténticas valoran quienes son y hacen lo posible por mantener su cuerpo y su mente en forma. Se dan tiempo para realizar sus rituales de belleza, salen a hacer ejercicio, cuidan su alimentación, y sus relaciones interpersonales.

8. Saben que la vida consiste en establecer prioridades y dar a cada cosa su importancia y su tiempo.


Las personas auténticas respiran libres y permiten que quien las rodea sea honesto. Tal vez tú mismo seas una de esas personas pero no te habías dado cuenta, o tengas a tu lado a una persona auténtica.

Si tienes a una de esas personas a tu lado, valórala y acéptala pues ella hará lo mismo contigo.


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