jueves, 14 de abril de 2016

Buenos días, 14 de abril de 2016

El poder es servicio
Papa Francisco
 
 
VIDEOs​

 
​​
​​AMORIS LAETITIA. Ver la explicación del Padre Santiago Martín y leer la exhortación.
 
 

SANTORAL
Liduvina,
virgen (1380-1433)
 
Tiburcio, Valeriano, Máximo, Antonio, Juan, Eustaquio, Próculo, Tomaides, mártires; Lamberto, Pretextato, obispos; Domnina, Liduvina (Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia), vírgenes; Ardalión, comediante; Frontón, Bernardo de Abbeville, abades; Abundio, Benedeto, confesores; beato Raúl (Rodolfo), obispo.
 

 
REFLEXIÓN:

¿Por qué quiero a mi esposa? Te lo voy a decir…
 
No te quiero porque seas la más guapa, sino porque entregas todo lo bello que tienes, a mí y a nuestros hijos.
 
No te quiero porque tengas el cuerpo más hermoso, sino porque en él están las huellas de lo vivido juntos.
 
No te quiero porque tus ojos sean azules o verdes o negros azabache, sino porque un día se atrevieron a mirar el mismo horizonte que los míos.
 
No te quiero porque seas licenciada, sino porque has decidido jugarte la vida poniendo al servicio de los más jóvenes todo lo que sabes.
 
No te quiero porque te codees con gente importante, sino por la manera con la que tratas a las abuelas y abuelos de nuestra familia.
 
No te quiero porque seas la mejor cocinera del mundo, sino porque sabes cocer la vida a fuego lento.
 
No te quiero porque compartamos hobbies y seas mi perfecta compañera de aventuras, sino porque me has enseñado que a veces sólo se trata de querer formar parte de los hobbies del otro.
 
No te quiero por ser la perfecta esposa de los años 20, sino por luchar por ser mujer, madre y esposa del siglo XXI.
 
No te quiero por tener la casa ordenada, sino por intentarlo sabiendo que yo lo necesito.
 
No te quiero por ser la tía más divertida del mundo, sino porque cuando te ríes me reenamoras.
 
No te quiero porque no tengo otro remedio, sino porque elijo hacerlo cada mañana.
 
Te quiero por tu despertar a tientas.
Te quiero por tu café recién hecho sin azúcar.
Te quiero por tu salir corriendo siempre de casa.
Te quiero por tu camiseta azul de hace mil años.
Te quiero por tu mantita y el sofá de después de comer.
Te quiero por tus siestas.
Te quiero por tus caricias.
Te quiero porque me has enseñado que en un abrazo se contiene todo un universo.
Te quiero cuando te enfadas y te cabrea mi sosiego.
Te quiero porque me conoces y, pese a eso, sigues eligiéndome cada mañana.
Te quiero porque confías en mí.
Te quiero porque me quieres feliz.
Te quiero porque respetas lo que soy, porque me permites ser.
Te quiero pese a no entenderte tantas veces…  
Te quiero por llevarme a una hamburguesería en nuestra primera cita.
Te quiero por la manera en que quieres a mi familia y por el amor con el que acoges mi tierra, mi historia, mi atrás.
Te quiero por haber visto Roma de tu mano y haber subido a la Torre Eiffel de la otra. Te quiero por regalarme el don de la paternidad.
Te quiero porque eres valiente.
Te quiero por lo soñado juntos, por las margaritas blancas, por la casa abierta, por dejar paso juntos a los imprevistos.
Te quiero porque has aceptado tus debilidad y porque siempre has sabido arroparme en la mía.
Te quiero por tu oído atento, por tu mirada limpia, por tu corazón dulce.
Te quiero porque has captado desde siempre lo esencial de Dios, la ternura, y porque, simplemente siendo tú, lo testimonias a Él.
 
 
 
ORACIÓN:

Jesús, pongo toda mi libertad en tus manos para que Tú me guíes hacia esa luz que me aleje de las tinieblas. Dedico tiempo al radio, a la música, a la televisión, a los mensajes que me llegan por internet, etc., en vez de buscar con ahínco más y mejor tiempo para mi oración.
 
Petición

Dios mío, haz que me dé cuenta que lo primero que tengo que buscar en mi día y en mi corazón es tu luz, tu verdad, tu voz de suave y firme Pastor.
 
Meditación del Papa Francisco

El Evangelio de hoy nos propone las palabras dirigidas por Jesús a Nicodemo: "Dios, amó tanto al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Escuchando esta Palabra, dirigimos la mirada de nuestro corazón a Jesús Crucificado y sentimos dentro de nosotros que Dios nos ama, nos ama de verdad, y ¡nos ama mucho! Esta es la expresión más sencilla que resumen todo el Evangelio, toda la fe, toda la teología: Dios nos ama con amor gratuito y sin límites. Así nos ama Dios. […]
 
San Pablo nos recuerda: "Pero Dios, que es rico en misericordia --no olvidarlo nunca, es rico en misericordia-- por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo”. La Cruz de Cristo es la prueba suprema del amor de Dios por nosotros: Jesús no ha amado "hasta el extremo”, es decir, no solo hasta el último instante de su vida terrena, sino hasta el extremo límite del amor. Si en la creación el Padre nos ha dado la prueba de su amor inmenso dándonos la vida, en la Pasión de su Hijo nos ha dado la prueba de las pruebas: ha venido a sufrir y morir por nosotros. Y esto por amor. Así de grande es la misericordia de Dios, porque nos ama, nos perdona con su misericordia, Dios perdona todo y Dios perdona siempre.
 
María, Madre de misericordia, nos ponga en el corazón la certeza de que somos amados por Dios. Esté cerca de nosotros en los momentos de dificultad y nos done los sentimientos de su Hijo. (S.S. Francisco, Ángelus del 15 de marzo de 2015).
 
Compartir el Bautismo significa que todos somos pecadores y que necesitamos la salvación que Dios nos ofrece, todos experimentamos la misma llamada a salir de las tinieblas e ir al encuentro de Dios lleno de misericordia. (Homilía de S.S. Francisco, 20 de enero de 2016).
 
Propósito

Que mi testimonio de vida, coherente con la Palabra de Dios, ilumine el camino de los demás.
 
Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, por darme la luz para saber tomar el camino que me lleve a la santidad. Ciertamente ese camino no es el más fácil, ni ante los ojos humanos el más bonito o agradable. Es más, hay un temor interno que no me deja abandonarme totalmente en tu providencia, un espíritu controlador que no logro dominar fácilmente. Pero qué maravilla saber que Tú, a pesar de mis apegos, me sigues amando, perdonando, realmente quiero corresponder a tanto amor.
 
------------------------------------------------
ESPECIAL BUENOS DÍAS
-----------------------------------------------

10 formas de mantener la 
serenidad y evitar el estrés para 
reforzar vuestra relación 
matrimonial 

Tabla de contenido

  1. 1. Pon siempre a tu cónyuge primero 
  2. 2. Divertíos 
  3. 3. Planificad juntos el tiempo que compartiréis 
  4. 4. No te agobies por cosas menores 
  5. 5. Entregaos con generosidad... y juntos 
  6. 6. Comunicaos con claridad y respeto 
  7. 7. Di la verdad 
  8. 8. Abrazaos, tomaos de la mano, tened contacto físico 
  9. 9. En vez de criticar lo malo, céntrate en potenciar lo bueno 
  10. 10. Vive con lo que tienes 



La web profamilia de consejos para padres AllProDad.com ha elaborado una lista de ideas para mantenerse serenos en las dificultades cotidianas de la vida familiar y matrimonial. Aunque se ha redactado pensando en el lector masculino norteamericano, los consejos pueden aplicarlos sin dificultad también las esposas, y en todo el mundo.

El artículo recuerda que el estrés y la presión pueden dañar a la relación matrimonial (y a medio plazo, a toda la familia) pero hay formas eficaces y sencillas de combatirlo, sobre todo si ambos esposos son conscientes de colaborar en ello.

1. Pon siempre a tu cónyuge primero

Todos tenemos muchas cosas agobiantes entre manos, pero a la hora de priorizar, una persona casada ha de tenerlo claro: el cónyuge va antes que todos los demás asuntos.

2. Divertíos

Los esposos han de encontrar momentos no sólo para estar juntos, sino para reírse juntos. Juegos, excursiones, películas, picnics… todo eso ayuda, pero reír juntos es una gran medicina para la relación conjunta.

3. Planificad juntos el tiempo que compartiréis

El tiempo de calidad que comparten los esposos no deben ser ratos improvisados, que al final nunca llegan. La relación matrimonial es la prioridad de un matrimonio. Si hace falta, hay que escribir bien grande “relajarnos juntos” en el calendario familiar.

4. No te agobies por cosas menores

Cuando sientas los primeros indicios de estrés, pregúntate, ¿de verdad se trata de un tema moral, importante?; si no lo es –y en 9 de cada 10 casos no lo es- déjalo pasar. Que vuestro tema de conversación sean vuestras prioridades. Recordad siempre lo que de verdad importa. Simplificad vuestro estilo de vida. Celebrad lo que aportáis el uno al otro”.

5. Entregaos con generosidad... y juntos

Ayudad en un comedor popular, sed voluntarios en la parroquia o comunidad religiosa, apuntaos en un grupo que ayude a los necesitados, implicaos en causas, juntos. Eso os unirá y os dará perspectiva.

6. Comunicaos con claridad y respeto

Los malentendidos son una gran fuente de estrés y tensiones. Mantén informado a tu cónyuge, y exprésate con amor y buenos modales.

7. Di la verdad

Quien dice la verdad no se estresa intentando recordar todas las mentiras que tienen que gestionar. Las personas sin secretismos tienen mucho menos estrés en sus relaciones.

8. Abrazaos, tomaos de la mano, tened contacto físico

El contacto físico reduce el estrés. Vale la pena tomar de la mano al cónyuge al pasear, apretujarse juntos en el mismo sofá para ver la TV, abrazarse. Haz el propósito deliberado de expresar tu afecto mediante el contacto físico.

9. En vez de criticar lo malo, céntrate en potenciar lo bueno

En la relación matrimonial, no es muy útil criticar los defectos del cónyuge (o los propios) y es un generador de estrés. Es más eficaz centrarse en potenciar los puntos buenos: alabarlos, suscitarlos, promoverlos, animar a que se empleen más y mejor…

10. Vive con lo que tienes

En algunos países, muchos matrimonios se sobre-endeudan porque intentan llevar un tren de vida agobiante, con gastos y deudas insostenibles. Muchas cosas que causan esa deuda (coches o casas demasiado grandes o caros) probablemente no merecen la pena el estrés que se paga por ellos. De nuevo, el consejo es vivir con más sencillez, centrados en la relación de pareja, no en las cosas.



-- 

No hay comentarios:

Publicar un comentario