miércoles, 13 de abril de 2016

Buenos días, 13 de abril de 2016. San Hermenegildo

Aquellos que te dicen la verdad, te aman.
Aquellos que te dicen lo que quieres oír, se aman a ellos mismos.
Madre Angélica
 


 
VIDEO
 
 
 
SANTORAL
Martín I,
papa y mártir († 655)
 
Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.
 


 


REFLEXIÓN:

Ser valiente no es no tener miedo
Si crees que una persona con coraje no teme a nada, estás muy equivocado
 
No busques tu valor en la osadía de no sentir miedo de nada en este mundo, sino en tu capacidad superar lo que te aterroriza y que es capaz de paralizarte.
 
No podemos olvidar que el miedo es una fuerza muy poderosa, y que muchas personas actúan por el miedo perder todo lo que poseen. Por eso es muy importante estar siempre atento, porque la vida nos ofrece muchas oportunidades y necesitamos tener valor para enfrentar todo lo que es desconocido o da miedo.
 

La fuerza del miedo

El miedo asusta; es un sentimiento capaz de acobardarnos. Es una fuerza poderosa que nos hace incapaces de reaccionar, por miedo a lo que los demás digan, a lo que puede suceder, a lo que puedo perder o a lo que podrían hacer conmigo.
 
Sin embargo, grandes personas a lo largo de la historia fueron capaces de enfrentarse a sus miedos más íntimos y mostrar en valor de seguir adelante, a pesar de que tenían mucho que perder y que arriesgaran la vida en este proceso.

El valor de afrontar tus miedos

Para vivir bien, necesitamos superar nuestros temores. Sin embargo, sólo existe una forma de superar los miedos: el valor para afrontarlos. Solamente una persona que es capaz de “mirar a sus miedos de frente” y superarlos, consigue ser feliz.
 
No podemos creer que algunas personas no sientan miedo. Es un sentimiento natural, inherente a los seres humanos, y todos nosotros, en algún momento da vida sentimos miedo de algo. La persona valerosa no es la que no conoce el miedo, sino la que lo supera.
 
A veces no eres consciente de tus propias fuerzas, hasta que te enfrentas con tu mayor debilidad. (Susan Gale)
 
Por tanto, cuando observamos a personas que se enfrentan a la vida con valor, no quiere decir que no tengan miedo, sino que están superando sus temores, mirándolos de frente para alcanzar sus objetivos.
 

Miedos cotidianos

Normalmente nos enfrentamos con muchos miedos; algunos son reales, otros imaginarios. ¿Quién no tiene miedo a la enfermedad? ¿Quién no tiene miedo de que algo malo le suceda a un ser querido? ¿Quién no siente pánico a la hora de decir algo, por miedo a las consecuencias?
 
La sociedad nos impone una serie de miedos a través de mensajes cotidianos, de los medios de comunicación, de las conversaciones en una cafetería o de los discursos acalorados. Todo eso nos hace olvidar nuestro valor, y nos acobardamos.
 
El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el valor para seguir adelante. (Winston Churchil)
 
Sólo superando todos los tipos de miedo te sentirás bien contigo mismo. De esa forma, serás la persona que siempre soñaste ser y podrás sentir felicidad en la vida, enfrentando los temores nocturnos y la inmovilidad.
 
Lo que realmente debemos temer es la incapacidad de superar los miedos que invaden nuestra alma y nos impiden vivir con libertad, perder la pasión por lo que hacemos o el entusiasmo por la vida, la falta de valor para superar el fracaso y la adversidad; esto es lo que de verdad asusta.
 
No dejes tu valor guardado en un cajón por la mañana cuando te levantas. Recuerda que tu vida es preciosa, que tu voz merece ser oída y que tu valor te define como persona. Por tanto, olvida los miedos, enfrenta la vida con la cabeza alta y demuestra tu orgullo y tu fuerza.
 
Usa todo tu valor para enfrentar los miedos, pues no existe temor mayor que el de no poder enfrentarte a tus problemas, no ser tu mismo a cada minuto que pasa y no encontrar valor para derrotar los miedos.

 
ORACIÓN:

La multiplicación de los panes me recuerda que la abundancia es una característica del auténtico amor. Señor, creo en ti y te amo, por eso, con toda confianza, te pido que me permitas escucharte en esta oración para conocer cuál es el camino que debo seguir para que mi amor, a Ti y a los demás, sea ilimitado.

 
Petición

Jesús, ayúdame a que mi amor sea incondicional, auténtico, abundante.

 
Meditación del Papa Francisco

El que ama conoce a Dios; el que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No, no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta en su Hijo, que ha venido para salvarnos. Amor concreto; amor de obras y no de palabras. Para conocer a Dios hace falta toda una vida; un camino, un camino de amor, de conocimiento, de amor al prójimo, de amor a los que nos odian, de amor por todos. […]
 
El Señor tuvo compasión de la cantidad de gente que había ido a escucharlo, porque eran ovejas sin pastor, desorientadas. Y hoy mucha gente está desorientada en nuestras ciudades, en nuestros países. Por eso, Jesús les enseña la doctrina y la gente le escucha. Cuando luego se hace tarde y pide que les den de comer, sin embargo, los discípulos responden un poco nerviosos. Una vez más Dios ha llegado primero, los discípulos no habían entendido nada:
 
Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. Es el Padre, es nuestro Padre que nos ama tanto, que siempre está dispuesto a perdonarnos. ¡Siempre! No una vez, 70 veces 7. ¡Siempre! Como un padre lleno de amor y para conocer a este Dios, que es amor, debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado. Que el Señor, en estos días en que la Iglesia nos hace pensar en la manifestación de Dios, nos dé la gracia de conocerle por el camino del amor. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 8 de enero de 2015, en Santa Marta).
 
La multitud se conmueve por el prodigio de la multiplicación de los panes, pero el don que Jesús ofrece es plenitud de vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no solo el hambre material, sino esa más profunda, el hambre del sentido de la vida, el hambre de Dios. Frente al sufrimiento, la soledad, la pobreza y las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros? (Homilía de S.S. Francisco, 26 de julio de 2015).
 

Propósito

En mi siguiente encuentro con Cristo en la Eucaristía, pedirle que abra mi corazón a la compasión hacia el prójimo y al compartir fraterno.
 

Diálogo con Cristo

Jesús, ayúdame a saber multiplicar mi amor. Para que el milagro se produzca necesito simplemente ofrecerte lo que tengo, nada más… pero tampoco nada menos.
Tú multiplicarás estos pocos o muchos dones para el bien de todos.
Con humildad y sencillez te ofrezco mis talentos, consciente de que los he recibido para darlos a los demás.
 
 -------------------------------------------
ESPECIAL BUENOS DÍAS
-------------------------------------------

La receta del Papa Francisco para que el amor dure 

La clave está en comprender de qué amor estamos hablando
Hoy en día existe un temor a tomar decisiones definitivas como es el matrimonio, pues se considera imposible mantener vivo el amor a través de los años. Sobre este tema ha hablado el Papa Francisco, quien invita a no dejarnos vencer por la “cultura de lo provisional” pues el amor que funda una familia tiene que ser “un amor para siempre”.

Qué entendemos por “amor”


Con la sabiduría y simplicidad que lo caracterizan, el Papa Francisco inicia con una importante aclaración sobre el verdadero significado del amor, pues ante el temor del “para siempre”, lleva a muchos a decir: “Estamos juntos hasta que nos dure el amor…”. Por lo tanto cuestiona diciendo:

¿Qué entendemos por "amor"? ¿Solo un sentimiento, una condición psicofísica? Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos!. No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios”.

El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.” Añade.

Tres palabras en las que se debe basar un matrimonio


El Papa aclara que el “para siempre” no es sólo cuestión de duración. “Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre, es el desafío de los esposos.”

Y habla sobre la convivencia matrimonial: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante… que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona.

¿Puedo?.

Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía.

Gracias.

No es sólo una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Es necesario saber decir gracias para continuar adelante juntos.

Perdona.

En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: “perdona”. En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.”

Finalmente, el Papa expresa con una chispa de buen humor: “Todos sabemos que no existe la familia perfecta, como tampoco existe el marido perfecto ni la mujer perfecta. Ni hablemos de la suegra perfecta…”.





No hay comentarios:

Publicar un comentario