miércoles, 9 de marzo de 2016

Buenos días, 9 de marzo de 2016

Hay que unirse, no para estar juntos,
sino para hacer algo juntos”.
Juan Donoso Cortés
 
 

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SANTORAL

Francisca Romana,
fundadora (1384-1440)
 
Paciano, Benito, Gregorio Niseno, obispos; Catalina de Bolonia, virgen; Domingo Savio, confesor; Quirino, Cándido, Cirión, Vidal, Urpasiano, mártires
 

 
REFLEXIÓN:
 
Unos de los reyes más grandes que tuvo Israel fue el rey Uzías de Judá.
 
Su historia la narra el Capítulo 26 del segundo Libro de Crónicas. Uzías fue un rey constructor que reconstruyó las antiguas ciudades enemigas destruidas por el ejército israelita y las unió a su reino. Además, el rey Uzías construyó los muros de Jerusalén, construyó torres de vigilancia en el desierto y cavó pozos de agua.


 
El rey Uzías era un gran administrador agrícola. Administró con éxito los cultivos, el ganado y se encargó que Israel tuviera alimento. ¡Y no sólo eso! también fue un gran militar, en su momento arremetió contra los filisteos y las tribus enemigas que rodeaban Israel. ¡Los enemigos de Israel le tenían miedo!


 
El rey Uzías era un gran ingeniero, porque diseñó grandes artefactos para arrojar piedras y flechas contra los enemigos y así defender su nación de cualquier ataque.

El rey Uzías, entonces era constructor, administrador, militar, ingeniero y un hombre muy temeroso de Dios. 
 
¿Saben cuál fue su único problema?: ¡Que se llenó de soberbia, quiso ser más de lo que era, y un día se le ocurrió hacer el papel de sacerdote (la soberbia es un pecado capital inspirado por Satanás, que le hace creer a las personas que son más de lo que realmente son)


 
El rey Uzías, entonces, quiso quemar incienso en el templo de Jerusalén, un trabajo que era único y exclusivo de los sacerdotes del templo. Los sacerdotes le pidieron al rey Uzías que no cometiera ese pecado de soberbia y que no quemara incienso en el incensario y que saliera del templo. Pero el rey, lleno de soberbia, quiso hacer el trabajo de los sacerdotes y agarró el incensario...
¿Sabes lo que sucedió ?... en ese momento, ¡Al rey Uzías le apareció lepra en la frente! Así es, lepra, y por ello lo echaron de Israel, por ser leproso. Él mismo se apresuró en salir porque el Señor lo había herido.
 
El rey Uzías murió solo y con lepra. Esa historia está en el capítulo 26 del Segundo Libro de las Crónicas. ¡Léanlo!
 
No seamos como el rey Uzías, en Cuaresma debemos dejar a un lado el pecado de la soberbia, debemos recordar en todo momento las palabras de Jesús: "El que se enaltece será humillado y el que se humilla será exaltado". (Lucas 14,11)


 
ORACIÓN:

Señor mío, en este día, quiero poner mi grano de arena para que al menos una persona a mi alrededor, sonría y sea feliz. Para esto, cuento contigo.
 
Tu mano amiga es necesaria para que yo pueda cumplir con esta misión. Libérame, antes que nada, de todos mis egoísmos, de esos sentimientos de inseguridad que hay en mi corazón.
 
Acudo a tu misericordia para que me llenes de tu paz que todo lo supera.
 
Acaba con ese miedo que me perturba y no me deja avanzar.
 
Sé que me amas y por eso confío en tu poder, en tus milagros, en tu bondad.
 
Por todas esas situaciones complicadas a las que hoy estaré expuesto, te pido, Señor mío, que soples sobre mí la fuerza del Espíritu Santo que me ayude a creer y a vencer el miedo de no ser testigo de tu reino, de tu amor y de tu plena felicidad. Amén.
 
 
Reflexión del Papa Francisco:
 
Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.
 
Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: «Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental». No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; ¡pero también es cierto que existía el demonio! Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: «Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales». ¡No! La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.
 
No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí. Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos. En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.
 
Podemos hacernos la pregunta: «¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?» Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. ¡La vigilancia! Pero, tres criterios, ¡eh! No hay que confundir la verdad:
 
- Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
- Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
- Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Jamás ha sido expulsado para siempre! Sólo el último día lo será.
 
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)
 
 
Propósito de Cuaresma:
 
Hablaré solo cosas buenas y positivas de todos los demás, así yo piense que algunos no se lo merecen
 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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nunca debe hacer por el hombre al que ama

¿Estás haciendo estas cosas en nombre del amor? Detente ahora
Hay muchas cosas que las mujeres hacen por el hombre que aman. Algunas van tan lejos, que llegan al punto de sacrificar su felicidad. Cuando el amor llega a un punto de dependencia morbosa, de aniquilación de la propia personalidad, ya no es verdadero amor. El verdadero amor se da en la libertad y el respeto de la dignidad, también de la propia dignidad.

Tabla de contenido

- Renunciar a tus creencias 
- Cambiar tu apariencia 
- Ser sumisa 
- Esconder tu intelecto 
- Morir de hambre 
- Renunciar a tus sueños 


Si él te lo exige, no te ama.
Si eres tú la que crees que debes hacerlo, estás equivocada:

- Renunciar a tus creencias


Tus creencias son una parte de lo que eres. Están en el fondo de tu ser. Cuando alguien intenta alterar esas normas o creencias, está demostrando no amar verdaderamente lo que eres. Es importante para una mujer nunca contentarse con un hombre que no respeta sus creencias, no importa cuán altas o rigurosas sean. En lugar de eso, una mujer debe buscar a alguien que quiera compartir sus creencias o que la admire por causa de ellas. Puede llevar algún tiempo encontrarlo, pero existe.

- Cambiar tu apariencia


Es perfectamente natural que una mujer quiera aparecer bonita para el hombre al que ama. No hay nada de malo en dedicar un tempo extra a tu cabello y maquillaje antes de un encuentro. Es una gran oportunidad para que puedas acentuar tu belleza natural y estar más confiada en obtener una mirada a tu rostro cuando bajas por las escaleras. Pero también debes sentirte confiada tanto si bajas las escaleras en jeans y camiseta como si lo haces con el vestido azul que a él le gusta. No tienes ninguna necesidad de ir constantemente impecable. No serías tu.

Nunca cambies tu apariencia por la aprobación de un hombre. Si tu novio te presiona para que vistas como el quiere, te cortes tu cabello a su gusto o alteres tu cuerpo a través de la cirugía estética o la dieta, él no vale la pena. Encuentra a alguien que crea que eres la mujer más bonita de la tierra, aun en tus días de cabello desordenado.

- Ser sumisa


Hombres y mujeres deben ser compañeros iguales en una relación. Ambos son seres humanos independientes, con diferentes opiniones y maneras propias de hacer las cosas. Si bien aprender a trabajar en conjunto puede incluir la adopción de nuevos hábitos y sacrificar algunos lujos para emprender un nuevo camino, una persona no debe plegarse totalmente a la voluntad de otra.

No importa cuanto le quieres, tu compañero no controla tu vida. El control es tuyo. Eso no quiere decir que nunca debáis aconsejaros mutuamente en la toma de decisiones. Significa que no debes considerar su palabra como una ley. Nunca debes recular y dejarle que tome las riendas de tu vida. Para poder entregarse, hay que poseerse uno mismo primero.

- Esconder tu intelecto


Por alguna razón absurda, algunas mujeres parecen pensar que actuar como tonta es atractivo. Sí, no debes presumir que tienes siempre la verdad, pero tampoco debes esconder tu inteligencia, con el fin de valorizar el ego de un hombre. Si tienes una opinión, compártela. Si sabes la respuesta, dila. Lo creas o no, los hombres encuentran atractiva a la mujer que es confiada, independiente y no tiene miedo de admitir que tiene un cerebro.

A ellos tampoco les gusta cuando una mujer se muestra completamente impotente e incompetente. ¿Cuál es el problema si sabes jugar al fútbol o arreglar el fregadero de la cocina? Impresiónale con tu capacidad increíble de abrir un frasco sin ayuda. Aunque le pueda gustar rescatar a su dama en peligro, tampoco le importaría tener a una heroína cerca de vez en cuando.

- Morir de hambre


Hay un engaño generalizado de que los hombres sólo son atraídos por un tipo de cuerpo. Esa mentira ha hecho a muchas mujeres arriesgar su salud con tal de alcanzar esa extrañamente pequeña cintura de una modelo photoshopada. Eso es absurdo. Nunca debes privarte de alimentos, con el fin de ser físicamente atractiva para un hombre. Si él está enamorado de ti, significa que te quiere a ti y no a la modelo de una revista. Probablemente le gustan tus formas redondeadas. Acepta el hecho de que, cuando dice que eres bonita, realmente lo cree.

Recuerda que las mujeres son muchas veces sus peores críticos. Se ponen presiones innecesarias sobre sí mismas para ser o parecer de una determinada manera cuando, en realidad, sin perfectas así como son. Si realmente sientes la necesidad de perder algún peso extra, existen muchas alternativas a morir de hambre. Hacer ejercicio y seguir una dieta sana te ayudará a eliminar los kilos no deseados y a sentirte la mujer linda que ya eres.

- Renunciar a tus sueños


Sólo porque una mujer encontró el amor de su vida, no significa que todos sus sueños se han hecho realidad. Todo el mundo tiene secretas esperanzas, sueños y deseos para el futuro. Estar en una relación no debe significar que tienes que desistir de ellos. ¡Al contrario! Tu amado debe apoyarte, ¡y tu a él!

Si realmente encontraste al hombre de tus sueños, no tienes que escoger entre éstos y él. Debes ser capaz de tener a ambos, él debe formar parte de ellos. Por tanto, no desistas de tu sueño de viajar por el mundo. Encuentra una manera de viajar juntos. Obtener un doctorado, abrir tu propia tienda, correr un maratón, perseguir tu sueño de ser un artista. Sueña y deja que tu hombre haga lo mismo.


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