viernes, 11 de marzo de 2016

Buenos días, 11 de marzo de 2016. IN MEMORIAM


EN MEMORIA VÍCTIMAS DEL 11 M DE MADRID

UNA ORACIÓN


Un recuerdo de aquel jueves 11 de marzo de 2004, en el que 192 personas perdieron – se les arrebató- la vida y más de 1500 quedaron heridas, en el atentado de Madrid acontecido en las Estaciones de Atocha, El Pozo y Sta. Eugenia. 
Por mis amigos, compañeros, conocidos y personas de bien que viajaban en aquellos trenes.


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Dios detesta las faltas, porque son faltas.
Pero, por otra parte, ama, en cierto sentido,las faltas en cuanto le dan ocasión a Él de mostrar su misericordia y a nosotros de permanecer humildes y de comprender también y compadecer las faltas del prójimo”
JUAN PABLO I


 
VIDEO
 
 


 
SANTORAL
 
Áurea (Oria o Auria),
 
virgen (c. a. 1042-1070)
 
Eutimio, Vindiciano, Sofronio, Benito, obispos; Fermín, abad; Vicente, abad y mártir; Ramiro, monje y mártir; Heraclio, Zósimo, Cándido, Piperión, Trófimo, Talo, Gorgonio, Firmo, mártires; Constantino, rey; Áurea (Oria), abadesa; Pedro, eremita.
 
 

 
REFLEXIÓN:
 
Dos semillas están juntas en la tierra sembrada.

La primera dijo:

" Quiero crecer! Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en el suelo y que mis retoños rompan la corteza de la tierra que tengo arriba...

Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas para anunciar la llegada de la primavera...

Quiero sentir el calor del sol en mi cara y la bendición del rocío matinal en mis pétalos!"

Y entonces creció.

La segunda semilla dijo:

"Tengo miedo.

Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no se que encontrare en la oscuridad.

Si me abro camino a través del suelo duro por sobre mi puedo dañar mis delicados retoños...

¿Y si dejo que mis brotes se abran y una serpiente trata de comerlos?

Además, si abriera mis pimpollos, tal vez un niño pequeño me arranque del suelo.

No, me conviene esperar hasta que sea seguro".

Y entonces espero. Un ave que andaba dando vueltas por el lugar en busca de comida, encontró a la semilla que esperaba y enseguida se la trago.

"El que al viento observa, no sembrara, y el que mira a las nubes, no segara.

Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes de reposar tu mano."

(Eclesiastes. 11: 4-6) 
"Podemos escoger lo que preferimos sembrar, pero cosecharemos aquello que plantamos."

Podemos seleccionar nuestras actitudes, pero no las consecuencias que de ellas resultan.
Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en Misericordia.
~Oseas 10:12~
 
 
ORACIÓN:

Señor, muchas veces me es costoso ser fiel a lo que Tú me pides y especialmente a mis obligaciones habituales. ¡Cuán difícil es cargar la cruz de mi vida! A veces quisiera echar todo por la borda y hacer con mi vida lo que yo quiera, pero sé que al final, eso me va a dejar vacío y seco. Tiendo a la independencia, a hacer mi vida lejos de ti, pero Tú me pides compañía.
 
¡Quiero acompañarte! Muchas veces me he querido separar de ti, convenciéndome de que Tú no existes por el simple hecho de que los problemas en mi vida siguen presentes; pero sé que en esos momentos de dificultad, aunque yo te haya dado la espalda, Tú me ayudas y me proteges más que en ningún otro momento de mi vida. Gracias Señor, por tu compañía y tu amistad. Concédeme abrir los ojos para ver y darme cuenta del gran amor que Tú me tienes.


 
Petición

Padre mío,concédeme la gracia de ver en todo tu compañía y tu mano amorosa, especialmente en los momentos de dificultad. Quítame esta ceguera de pensar que haciendo lo que se me apetezca voy a ser feliz y a resolver mis problemas. Haz que caiga en la cuenta de que mientras más cerca estoy de Ti, más puedo vivir con alegría y mi vida se colma de frutos.


 
Meditación del Papa Francisco

La historia de amor entre Dios y su pueblo parece ser una historia de fracasos, como sucede en la parábola de los labradores asesinos, que aparece como el fracaso del sueño de Dios.
 
Hay un hombre que construye una viña y están los labradores que matan a todos los que envía el señor. Pero es precisamente de esos muertos que todo toma vida. Los profetas, los hombres de Dios que han hablado al pueblo, que no fueron escuchados, que fueron descartados, serán su gloria. El Hijo, el último enviado, que fue precisamente descartado por eso, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirtió en piedra angular.
Esta historia que parece ser una historia de amor, después parece terminar en una historia de fracasos, pero que termina con el gran don de Dios, que del descarte saca la salvación; de su Hijo descartado nos salva a todos. Es aquí donde la lógica del fracaso se cae. Y Jesús lo recuerda a los jefes del pueblo, citando la Escritura: La piedra que descartaron los constructores es ahora piedra angular. Esto lo ha hecho el Señor y es una maravilla a nuestros ojos.
 
El camino de nuestra redención es un camino de muchos fracasos. También el último, el de la cruz, es un escándalo. Pero precisamente ahí vence el amor. Y esa historia que comienza con un sueño de amor y continúa con una historia de fracasos, termina en la victoria del amor: la cruz de Jesús. No debemos olvidar este camino, es un camino difícil.
Si cada uno de nosotros hace un examen de conciencia, verá cuántas veces ha expulsado a los profetas. Cuántas veces ha dicho a Jesús 'vete', cuántas veces ha querido salvarse a sí mismo, cuántas veces hemos pensado que nosotros éramos los justos. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 1 de junio de 2015, en Santa Marta).
 
Propósito

Hoy le pediré a Cristo frente a un crucifijo durante 5 minutos, la gracia de seguirlo y le pediré fuerzas para cargar con valentía mi cruz de cada día.


 
Diálogo con Cristo

Cristo, tu ejemplo en la cruz me motiva a vivir con más entusiasmo y con más sacrificio mi vida. Estoy valorando cada vez más ese gran regalo de depender de ti. Ayúdame a alzar mi mirada a ti cada vez que me sienta desfallecer en el camino. Ayúdame a amarte más y a demostrártelo con hechos siendo fiel a mis obligaciones diarias. Gracias Señor por amarme. Gracias Dios, por ser mi Dios.

El madero en que están fijos los miembros del hombre que muere, es también la cátedra del maestro que enseña. (San Agustín, Trat. Evang. S. Juan, 119).
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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5 pasos para criar a un buen niño 
según Harvard

Si tu hijo saca todo sobresalientes, o es pichichi de la liga de futbol de su colegio, lo más probable es que después haya una buena celebración en casa. Pero, ¿y cuando hace algo bueno por los demás? Según el estudio llevado a cabo por Rick Weissbourd, psicólogo de la universidad de Harvard, solo uno de cada cinco niños creen que a sus padres les preocupa que sus hijos sean buenas personas, por encima de sus logros académicos o su felicidad.

Tabla de contenido

  1. Los logros personales o la felicidad no son lo más importante 
  2. 1. Haz de preocuparte por otros tu prioridad. 
  3. 2. Facilita que tus hijos practiquen la amabilidad y gratitud. 
  4. 3. Enseña a tus hijos a tener perspectiva. 
  5. 4. Sé un ejemplo de moralidad. 
  6. 5. Ayúdales a manejar sentimientos negativos o destructivos. 


Los logros personales o la felicidad no son lo más importante

La iniciativa de Weissbourd de crear una guía de 5 pasos para criar a un buen niño, ha dado la vuelta al mundo. El proyecto Making Caring Common ("Hacer de la solidaridad algo común") llevado a cabo en la universidad de Harvard ha liderado una encuesta a 10.000 alumnos de secundaria y bachillerato sobre los valores que eran más importantes para ellos. Los alumnos eran de 33 colegios diferentes de todas partes de Estados Unidos y de distintas clases sociales y razas. El 80 por ciento de estos niños consideraron que los logros personales o la felicidad eran lo más importante.

Aunque en el pasado padres y educadores hayan asegurado que valoran más la bondad que los logros personales, es evidente que los niños no les creen. Cuando se les preguntó si estaban reflejando las prioridades de sus padres, los alumnos contestaron afirmativamente. De hecho, la gran mayoría estaba de acuerdo con la frase "a mis padres les enorgullece más que saque buenas notas que ser un miembro solidario en mi comunidad".

El problema es que, según Weissbourd, cuando se educa a los niños con estas prioridades, hay un riesgo más elevado de que se den "comportamientos dañinos, como ser cruel, irrespetuoso o deshonesto". Según varios estudios, el 50 por ciento de los alumnos admiten haber copiado en un examen y el 75 por ciento haber copiado los deberes. Además, vivir de acorde con este standard provoca estrés y depresión.

Por mucho que les expliquemos a nuestros hijos que ser amables y ayudar a los que lo necesiten es importante, el mensaje que reciben es que la prioridad es sacar buenas notas y ser feliz, aun a costa de los demás o de sacrificar valores tan importantes como la caridad y la honestidad.

Para cambiar este modelo educativo y que los niños aprendan a poner en orden sus prioridades, Weissbourd nos facilita la guía para criar a un buen niño en cinco pasos.

1. Haz de preocuparte por otros tu prioridad.

Los niños necesitan aprender el equilibrio entre su felicidad y la de los demás. Necesitan oírte decir que ayudar a los demás y ser buenos es la prioridad número uno. Una parte clave para conseguir que interioricen esto es someterles a unas importantes expectativas éticas, como cumplir con lo prometido, aunque les haga infelices. No te preocupes, no lo serán por mucho tiempo. A la larga esto les ayudará en sus relaciones con los demás y, por lo tanto, a alcanzar una felicidad plena. Para ayudarles a reorganizar sus prioridades prueba esto:

  • Cambia "lo más importante es que seas feliz" por "que seas bueno".
  • Asegúrate de que se dirija a los demás con respeto.
  • Cuando interactúes con otros adultos en su vida, enfatiza lo importante que es la amabilidad. Por ejemplo, pregunta a sus profesores si ayuda a los demás en clase.

2. Facilita que tus hijos practiquen la amabilidad y gratitud.

Varios estudios muestran que las persones que habitualmente expresan su gratitud suelen estar más dispuestos a ayudar y son más generosos, compasivos e indulgentes; y también ¡más sanos y felices! Como en todos los hábitos buenos, lo importante es la repetición. Prueba esto:
  • No le recompenses por cada buena acción como poner la mesa. Se espera del niño que ayude en casa con normalidad, y que sea bueno con sus familiares y vecinos. Recompensa solo las buenas obras que sean excepcionales.
  • Habla con tu hijo sobre buenas o malas acciones que haya podido presenciar. Trabaja con tus hijos la bondad.
  • Haz que dar gracias se convierta en un hábito en las comidas, al acostarse o en el coche. Dad gracias juntos por los que os han ayudado durante el día.

3. Enseña a tus hijos a tener perspectiva.

La mayoría de los niños se preocupa por sus familiares y amigos. El objetivo sin embargo, es que nuestro hijo aprenda a preocuparse por alguien de fuera de su círculo, como un niño nuevo en clase, el conserje del colegio, o incluso alguien que viva en otro país. Es importante que los niños aprendan la perspectiva de las personas con las que conviven y la de los más necesitados. Para conseguirlo, prueba esto:

  • Asegúrate de que tu hijo sea amable y agradecido con las personas con las que se encuentra diariamente, como el conductor del autobús o la camarera.
  • Anímale a preocuparse por los necesitados. Dale ideas como consolar a un compañero de clase con el que se meten los demás.
  •  Utiliza el periódico o la televisión para enseñarle los problemas a los que se enfrentan niños en otros países.

4. Sé un ejemplo de moralidad.

Los niños aprenden valores observando cómo actúan las personas que les rodean. Necesitamos practicar la honestidad, justicia y caridad para que nuestros hijos puedan aprenderlo de nosotros. Para que aprendan cómo queremos que se porten con los demás, prueba esto:

  • Intenta hacer voluntariado una vez al mes y, si es posible, que te acompañe tu hijo.
  • Plantéale a tu hijo un dilema ético como "¿Debería invitar a mi vecino a mi cumpleaños si a mi mejor amigo no le cae bien?". Enséñale como lo solucionarías tú, guiándote por los buenos valores que le estás enseñando.

5. Ayúdales a manejar sentimientos negativos o destructivos.

A veces, aunque nuestros hijos quieran ayudar a los demás, un enfado, la vergüenza o la envidia pueden ponerse en su camino. Necesitamos enseñarles a manejar estos sentimientos negativos para que no les impidan preocuparse por los demás. Prueba esto:

- Pídele a tu hijo que pare un momento y respire hondo. Que inspire por la nariz, expire por la boca y que cuente hasta cinco. Enséñaselo cuando esté tranquilo. Cuando se enfade o esté disgustado, ponedlo en práctica. A la larga, lo hará de forma automática y podrá expresar así su frustración sin dejar que afecte a su comportamiento.

Publicado en Hacer Familia  

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