jueves, 10 de marzo de 2016

Buenos días, 10 de marzo de 2016


Los celos y la envidia
«son el inicio de muchas criminalidades»
PAPA FRANCISCO
 



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SANTORAL

Los 40 mártires de Sebaste
(† a. 320)
 
 Cayo, Alejandro, Víctor, Cuadrado, Cándido, Dionisio, Pablo, Cipriano, Crescente, Anecto, Victorino, mártires; Macario, Silvestre, obispos; Atalo, Emiliano, abades; Droctoveo, confesor; María Eugenia Milleret de Brou, fundadora HH. de la Asunción; Anastasia, virgen; Andrés, abad (beato); Juan Sarcander, presbítero y mártir (beato).
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
DECALOGO DE LA BONDAD
 
  1. La gente a veces va a lo suyo, pero tú ten corazón bueno
  2. Muchas veces no te comprenderán, pero tú ten corazón bueno
  3. Interpretan mal lo que haces, pero tú ten corazón bueno
  4. A veces te juzgaran sin piedad, pero tú ten corazón bueno
  5. Algunos te harán mucho daño, pero tú ten corazón bueno
  6. Siempre sospecharán de tu bondad, pero tú ten corazón bueno
  7. Cuando te pongan contra la pared, tú ten un corazón bueno
  8. Si no te agradecen nada, tú ten corazón bueno 
  9. Si dijeran de ti muchas falsedades, tú ten corazón bueno
  10. Siempre y a todas horas, tú ten un corazón bueno:
 
SERÁS INMENSAMENTE FELIZ Y HARÁS FELICES A MUCHOS 

 
ORACIÓN:
 
Señor Jesús, al comenzar esta breve conversación contigo, quisiera actuar mi fe en tus palabras; mi esperanza, en tus promesas, y mi caridad, en tu inmenso amor por mí.
Gracias, Señor, por ser quien eres.
Gracias por cómo me tratas.
Gracias por ser mi más grande bienhechor.
Gracias, en fin, por todo; porque todo lo que soy y tengo, es gracia tuya.


 
Petición

Señor, te ruego que abras mi corazón a tus palabras, y que por medio de ellas, me decida por fin a ser generoso contigo. No quiero ser como esos hombres a los que visitaste en tu aldea y no te reconocieron. Quiero ser como aquellos otros, que, viéndote escondido detrás de un manto, supieron identificarte con corazón limpio.


 
Meditación del Papa Francisco

El Evangelio presenta la imagen de la viuda precisamente en el momento en el que Jesús comienza a sentir las resistencias de la clase dirigente de su pueblo: los saduceos, los fariseos, los escribas, los doctores de la ley. Y es como si Él dijera: Sucede todo esto, pero mirad allí, hacia esa viuda. La confrontación es fundamental para reconocer la verdadera realidad de la Iglesia que cuando es fiel a la esperanza y a su Esposo, se alegra de recibir la luz que viene de Él, de ser —en este sentido— viuda: esperando ese sol que vendrá.
 
Por lo demás, no por casualidad la primera confrontación fuerte que Jesús tuvo en Nazaret, después de la que tuvo con Satanás, fue por nombrar a una viuda y por nombrar a un leproso: dos marginados. Había muchas viudas en Israel, en ese tiempo, pero sólo Elías fue invitado por la viuda de Sarepta. Y ellos se enfadaron y querían matarlo.
 
Cuando la Iglesia es humilde y pobre, y también cuando confiesa sus miserias —que, además, todos las tenemos— la Iglesia es fiel. Es como si ella dijera: Yo soy oscura, pero la luz me viene de allí. Y esto nos hace mucho bien. Entonces recemos a esta viuda que está en el cielo, seguro, a fin de que nos enseñe a ser Iglesia de ese modo, renunciando a todo lo que tenemos y a no tener nada para nosotros sino todo para el Señor y para el prójimo. Siempre humildes y sin gloriarnos de tener luz propia, sino buscando siempre la luz que viene del Señor. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 24 de noviembre de 2014, en Santa Marta).
 
Propósito

Hoy haré un acto de generosidad con aquella persona que me parece más antipática.


 
Diálogo con Cristo

Muchos leprosos y muchas viudas había en Israel; muchos pecadores y necesitados hay hoy en día en nuestro mundo, pero sólo visitaste y obraste, Señor, con los que se abrieron a tu amor. Yo convivo a diario contigo, Jesús; presencio cada día infinidad de tus milagros. No obstante, no quiero acostumbrarme a tu presencia y a tus milagros, no quiero tenerte como a un cualquiera. Por eso, te pido que abras, Jesús Bendito, mi corazón, y te ameré como nadie lo ha hecho jamás.


 
¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo! (Beato Juan Pablo II, 22 de octubre 1978)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Comunicación clave para el éxito 
en tu matrimonio o la razón de su 
fracaso
Como cualquier herramienta, la comunicación puede usarse para construir o para destruir, ¿cómo la estás utilizando con tu cónyuge?

“Lo que tenemos aquí es el fracaso en la comunicación” (Cool Hand Luke, 1967)

La comunicación es el factor más importante en el fracaso o éxito de cualquier matrimonio, tanto que casi se vuelve un cliché; clásicos de la psicología pop como Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus y Los cinco lenguajes del amor se han vuelto parte de nuestro léxico cultural dando, al mismo tiempo, millones de dólares a las editoriales por cada reedición.

El tema es “perenne”, constantemente relevante, sin importar la generación de la pareja ni su estilo de vida.

La comunicación, o más adecuadamente el modo de comunicar, rompieron nuestro matrimonio.

No había sido una sola cosa la que nos empujó al callejón sin salida; fueron todas las cosas, o más precisamente, fueron nuestros sentimientos sobre las dificultades y el estrés en nuestra vida, y nuestra incapacidad de hablar sobre esos sentimientos de una manera que no hiciera sentir culpable e inútil a nuestra media naranja.

Mi esposo es naturalmente agresivo-pasivo;
yo soy naturalmente desconfiada y defensiva.

Toma esas dos características y multiplícalas por 5, 10, 15, 20, 30 años y tendrás una receta para el desastre que ninguno de nosotros tuvo la conciencia suficiente de ver venir hasta que el daño era realmente crítico.

Más de una década y media de preguntas cargadas y réplicas enfadadas, nos entrenamos mutuamente para esperar lo peor de cada uno. Yo veía cada pregunta que me hacía como una prueba sigilosa; él veía cada una de mis respuestas como una desviación o encubrimiento.

Esos no fueron nuestros únicos problemas de comunicación. También luchamos con la dinámica estereotipada del hombre “sin emociones” y su esposa “histérica” (la verdad era más complicada que eso, claramente).

Cada uno habla los “lenguajes del amor” de forma muy diferente, y nos costaba trabajo admitir los intentos de cada uno por llegar al otro.

Quizá el mayor daño fueron nuestros (defectuosos) intentos de leer la mente del otro – y nuestras expectativas de que el otro hiciera (correctamente) lo mismo.

La verdad es que la comunicación no es fácil. Si lo fuera no existirían tantos exitosos libros sobre el tema después de todos estos años, y la tasa de divorcios no sería tan alta como lo es ahora.

Si tú y tu cónyuge estáis teniendo dificultades para conectar y entenderos mutuamente, no importa cuán inútil parezca (salvo graves abusos), quiero animarte a resistir y seguir.



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