jueves, 25 de febrero de 2016

Buenos días, 25 de febrero de 2016. San Valerio

La gratitud puede convertir lo negativo en positivo.
Encuentra una manera de agradecer los problemas,
para que estos puedan convertirse en bendiciones


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SANTORAL

Valerio,
confesor († s. VII)

Victorino y Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión, Papías, Donato, Justo, Ireneo y Daniel, mártires; Félix III, papa; Tarasio, patriarca; Regino, obispo y mártir; Toribio Romo González, sacerdote y mártir; Cesáreo, Avertano y Romeo, Valerio y Bonelo del Bierzo, confesores; Valberga, Aldetrudis, abadesas; salesianos mártires en Li-Thau-Tseul: Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, sacerdote; Lorenzo Bai Xiaoman, seglar mártir de China.





REFLEXIÓN:

¡Esta mañana yo me levante alegre!

El coro de pocos pájaros,
En un canto armonioso y sencillo,
Sonaba como un buenos días…

Comencé entonces a pensar: necesito crecer…!
Crecer y alcanzar las alturas,
Como los picos de los montes que abrigan los nidos de las águilas,
Como los faros que orientan embarcaciones,
Como las estrellas que enmarcan el cielo

Y sirven de inspiración a los poetas…!

Necesito crecer…
¿Pero para que propósito?
¡Esta mañana yo me levante alegre!
El balancear de los esquejes del almendro
Indicaba que una brisa suave paseaba por el jardín…
Comencé entonces a pensar: necesito crecer…!
Crecer para adquirir sabiduría…
Saber distinguir entre el necesario y el conveniente…
Saber distinguir entre vehículos y maquinas…
Saber distinguir entre privilegios y oportunidades…
¡Si, necesito crecer!
¿Pero para que propósito?

¡Esta mañana yo me levante alegre!
me recordé de cierto consejo,
Deje de ser niño… ¡al final somos adultos!
Sea como nosotros… ¡inteligente!
Comencé entonces a pensar… ¡necesito crecer!
No para adquirir notoriedad…
No para alimentar ego o vanidad…
No para atesorar conceptos que herrumbran…
¡Si, necesito crecer!
¡Crecer en la gracia del Dios mío!
¡Crecer en la fe y en la armonía!
¡Crecer en lo respeto y en el perdón!
¡Crecer en el amor y en verdad!
Cuando soy débil, ahí soy fuerte…
Cuando soy pequeño, ahí soy grande…
¡Cuando soy humilde, ahí soy exaltado!

El temor del Señor
¡Es el principio de la sabiduría!
La Palabra del Señor
¡Es fuente de conocimiento y vida!
“Si alguien no si haga como niño,
¡No puede ver el reino de Dios!”
¡Esta mañana yo me levante alegre!
La alegría del Señor es mi fuerza…!

Paulo Barbosa


ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco

Una palabra que nos ayudará a entrar en el misterio de Dios, es «cercanía». Un hombre ha cometido un pecado, un hombre nos ha salvado. ¡Es el Dios cercano! Y cerca de nosotros, de nuestra historia.

Desde el primer momento, cuando eligió a nuestro Padre Abraham, ha caminado con su pueblo. Y esto se ve también con Jesús que hace un trabajo de artesano, de obrero.
A mí, la imagen que me viene es la del enfermero, de la enfermera en un hospital: cura las heridas una a una, pero con sus manos. Dios se implica, se mete en nuestras miserias, se acerca a nuestras llagas y las cura con sus manos, y para tener manos se ha hecho hombre. Es un trabajo personal de Jesús. Un hombre ha cometido el pecado, un hombre viene a curarlo. Cercanía.

Dios no nos salva sólo por un decreto, una ley; nos salva con ternura, nos salva con caricias, nos salva con su vida, por nosotros.

Otra palabra es «abundancia». "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia". Cada uno de nosotros conoce sus miserias, las conoce bien. ¡Y abundan! Pero el desafío de Dios es vencer esto, curar las llagas como ha hecho Jesús. Es más: "hacer ese regalo sobreabundante de su amor, de su gracia". Y así se comprende esa predilección de Jesús por los pecadores.

En el corazón de esta gente abundaba el pecado. Pero Él iba hacia ellos con esa sobreabundancia de gracia y de amor. La gracia de Dios siempre vence, porque es Él mismo quien se entrega, quien se acerca, quien nos acaricia, quien nos cura...(Homilía en Santa Marta, 22 de octubre de 2013)

Diálogo con Jesús

Mi Señor, mi Rey y Salvador, me levanto pensando en todas esas situaciones que tienen mi espíritu debilitado y, como ser humano imperfecto, siento dolor y tristeza. Por eso, hoy te pido que vengas pronto en mi auxilio, fortalece mi corazón y sana mi alma.

Aumenta en mí la fe y la esperanza de un mejor futuro.

Cuando diste tus pasos por este mundo, muchos enfermos, al tocarte, sintieron esa poderosa fuerza que sanaba sus males y dolencias.

También yo acudo a Ti en este momento, en mi interior estoy herido de gravedad y a punto de expirar por haberme apartado de Ti y de tus Gracias. Tú eres el Médico de médicos, el que todo lo sana, el que libera a las personas de toda acción del mal.

Confío en que Tú cuidas gratuitamente de mí. Te abro mi corazón y dejo atrás mis malas inclinaciones.

Tu palabra restituye mi salud espiritual. Mi Dios, mi Señor, sé que si dejo que reines en vida todo saldrá mejor.

Quiero sentir tu amor y tu luz disipa las tinieblas que hay en mi ser y que expulses de mi vida todas mis cegueras espirituales.

Que no te siga solo con mis palabras, sino también con mis acciones y mi testimonio de vida.
Gracias porque en este momento me bendices y me impulsas a conquistar todas mis luchas. Amén

Propósito para hoy:

Rezar un Padrenuestro por el Papa, Obispos, Sacerdotes, y todos los religiosos y religiosas del mundo, para que sean fieles en el seguimiento de Cristo.

Reflexionemos juntos esta frase:

"Pidamos a María que nos ayude a tener fija la mirada en Jesús, a seguirlo siempre, aunque sea exigente" (Papa Francisco)

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Cuando Cristo es invitado a la 
 Superbowl Futbolistas 
arrodillados
 rezando en medio de un estadio 
repleto de gente

¿Se imagina que las más grandes estrellas de fútbol del Real Madrid se arrodillaran antes de jugar la final de la Copa de la Liga? La imagen podría despertarle una sonrisa y, sin embargo, es exactamente lo que ocurrió en EE.UU. durante el mayor encuentro de fútbol americano del año: la Super Bowl.

Con partido o sin partido, ¡el equipo de las Panteras de Carolina no se perdería por nada del mundo su misa dominical! Después de una eucaristía celebrada en su hotel, todo el equipo, acompañado de su capellán, se reunió para rezar en pleno terreno de juego. Una escena increíble que contrasta con el ritmo frenético que suele caracterizar el encuentro, con espectáculo musical y todo.

Un equipo movido por la fe

Una marca de la casa para el equipo, ya conocido por ser refugio de fervientes creyentes católicos. El líder de su defensa, Luke Kuechly, pasó su infancia en una escuela primaria católica y luego en un liceo jesuita. “Creo que se aprenden multitud de cosas al criarse en un entorno así. La mayor lección para mí ha sido sin lugar a dudas el saber tratar a las personas correctamente”, expresaba para la agencia Catholic News Service.

Otro de los jugadores, también declarado católico, es Greg Olsen, capitán del equipo y jugador en la posición de ala cerrada. Fue él quien organizó que se celebrara una misa justo antes del partido, y no oficiada por cualquier sacerdote. Sólo el humilde padre Joe podría desempeñar este papel.

Lleno de gratitud y alegría

En compañía del equipo desde que entrara en el campeonato de la NFL (National Football League) en 1995, el sacerdote de origen irlandés Joe Mulligan se convirtió en su capellán en 2013. Desde entonces, reza por cada uno de los jugadores y sus familias, a los que acompaña espiritualmente. También celebra las misas de cada partido que tiene lugar en casa. Sin embargo, nada le habría preparado para acompañarlos hasta la Super Bowl y para bendecirlos antes de un partido disputado frente a decenas de miles de personas. “Por suerte estaba sentado cuando contesté la llamada. Normalmente tengo mucho que decir, pero en ese momento, me quedé como mudo. Me cortó el aliento, estaba lleno de gratitud y alegría por que hubieran pensado en mí para acompañar al equipo”, relataba para  el periódico Catholic News Herald.

Superar los límites

Para prepararlos mejor mentalmente antes del partido, el padre Joe decidió seguir al pie de la letra la liturgia católica. “Les leo las lecturas de la misa del día. Quiero que se sientan en sintonía con la Iglesia”, asegura. Así que, pocos minutos antes del encuentro, los Panthers se reúnen para escuchar su homilía, sobre el Evangelio según San Lucas (5:1-11): “Como dijo a sus apóstoles, Jesús os pide que arrojéis más lejos vuestras redes. Una imagen de superación de los límites”, explica el capellán. “Ya sea en la vida o en la Super Bowl, o cuando se sigue a Cristo, ¡los Panthers siempre tendrán que superar sus límites!

Unos valores perfectamente encarnados por el linebacker (o apoyador) Thomas David, que disputó la final después de romperse el brazo hacía solamente dos semanas, durante la victoria de su equipo contra los Arizona Cardinals. Los médicos le colocaron 11 tornillos para fortalecer el brazo, lo que permitió al jugador participar en este último encuentro. A pesar de su impresionante cicatriz (atención, que se abstengan las almas sensibles), David resistió hasta el final del partido y realizó siete magníficos placajes… perdón, siete amables correcciones fraternales.


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