lunes, 22 de febrero de 2016

Buenos días, 22 de febrero de 2016. La Cátedra de San Pedro.


Sed amables con los demás en vuestros hogares.
Sed amables con los que os rodean.
Prefiero que cometáis errores en la amabilidad antes que hacer milagros con crueldad.
A menudo basta una palabra, una mirada, un gesto, y la oscuridad llena el corazón de los que amamos
Madre Teresa de Calcuta
 

 
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SANTORAL

La Cátedra de San Pedro
Papías, Abilio, Pascasio, obispos; Eugenio y Macario, mártires; Margarita de Cortona, Aristión, discípulo del Señor; Rainiero, Atanasio, confesores.
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
La rosa y el sapo
 
Una rosa muy bella, la cuál se sentía de maravilla al saber que era la más bella del jardín.
Sin embargo, observaba que la gente solo la veía desde lejos.
 
Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo y creía que por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.
 
Indignada, pidió al sapo que se fuera; el sapo obediente se alejó. Poco después el sapo pasó por donde estaba la rosa y sorprendido al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y pétalos; le dijo: ¡Te ves mal!
 
¿Qué te pasó? y ésta contestó: Desde que te fuiste, las hormigas me comieron y nunca volveré a ser igual.
 
A lo que el sapo contestó: Claro!, cuando estaba aquí me comía las hormigas y por eso siempre fuiste la más bella del jardín.
 
~Moraleja: Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, mejores, más bellos o simplemente que no nos “sirven” para nada.
 
Recordemos que Dios no hizo a nadie de sobra en este mundo, todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, sin menospreciar a nadie.
Podría ser que a la larga esa persona nos cause un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.
 
 
ORACIÓN:
 
Reflexión del Papa Francisco:
 
El Profeta Isaías ya había descrito con claridad cuál era el ayuno según la visión de Dios: "Soltar las cadenas injustas", "dejar en libertad a los oprimidos", pero también "compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo", "cubrir al que veas desnudo". ¡Aquél es el ayuno que quiere el Señor! Ayuno que se preocupa por la vida del hermano, que no se avergüenza -lo dice el mismo Isaías- de la carne del hermano.
 
Nuestra perfección, nuestra santidad va delante con nuestro pueblo, en el cual hemos sido elegidos e insertados. Nuestro acto de santidad más grande está precisamente en la carne del hermano y en la carne de Jesucristo. El acto de santidad de hoy, nuestro, aquí, en el altar, no es un ayuno hipócrita: ¡es no avergonzarse de la carne de Cristo que hoy viene aquí! Es el misterio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Es ir a compartir el pan con el hambriento, a curar a los enfermos, los ancianos, aquellos que no pueden darnos nada a cambio: ¡no avergonzarse de la carne, es eso!.
 
Esto significa que el ayuno más difícil es el ayuno de la bondad. Es el ayuno del que es capaz el Buen Samaritano, que se inclina sobre el hombre herido, y no es aquel del sacerdote, que mira al mismo desventurado pero sigue adelante, quizás por miedo de contaminarse. Y entonces, ésta es hoy la propuesta de la Iglesia: ¿me avergüenzo de la carne de mi hermano, de mi hermana?. Cuando doy limosna, ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, ¿la retiro de inmediato? Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana? Cuando sé que una persona está enferma, ¿voy a encontrarla? ¿La saludo con ternura?
 
Hay una señal que tal vez nos ayudará, es una pregunta: ¿sé acariciar a los enfermos, los ancianos, los niños o he perdido el sentido de la caricia? ¡Aquellos hipócritas no sabían acariciar! Se habían olvidado…
No avergonzarse de la carne de nuestro hermano: ¡es nuestra carne! Seremos juzgados por el modo en el que nos comportamos con este hermano, con esta hermana. (Homilía en Santa Marta, 7 de marzo de 2014)
 
Diálogo con Jesús

Señor mío, gracias por mi familia, por las personas con las que me has permitido compartir una vida y por aquellas que has puesto en mi vida para mi crecimiento. Hoy es un día de ayuno, abstinencia y penitencia cuaresmal, y quiero ofrecértelo con recta intención.
 
Tú lo has dicho, ha llegado el momento del ayuno, ya no sigues con nosotros físicamente, pero espiritualmente te encuentras presente en cada Eucaristía del mundo. Quiero estar atento a todo lo que me rodea, porque Tú te manifestaciones en las cosas sencillas y llenas de valor. Es por ello que hoy te pido que vengas a mi vida, ven y aparta mi corazón de la indiferencia, del odio, del egoísmo y ese apego desenfrenado por ir tras el éxito material, ese apego que me hace perderte de vista y a los propósitos de mi vida.
 
Ven Señor en este momento, porque contigo a mi lado me siento vencedor, me siento capaz de enfrentar mis luchas por muy duras que sean. Ven y derrama tu amor en mi corazón para que sea valiente y fuerte ante las dificultades.
 
Que mi ayuno me prepare para hacer el mejor de los ayunos: darle pan al hambriento, vestir al necesitado, socorrer a los enfermos, atender a los ancianos.
 
Te doy el control de mi vida, sabiendo que la dejo con el mejor de los capitanes, el capitán y dueño del amor.
 
Te la doy para que intervengas en ella y me muestres todo tu poder y el lado bueno de todo. Ayúdame a cumplir con esta misión regalándome un corazón nuevo, capaz de amarte y seguirte con decisión y firmeza. Te amo. Amén
 
Propósito de Cuaresma:

Haré el sacrificio de este ayuno por amor a Jesús, y lo que ahorre este día en comida lo donaré en ofrendas a la Iglesia o a otras obras de caridad.
 
Reflexionemos juntos esta frase:

"A veces ni siquiera conocemos a los vecinos de casa: esto no es vivir como cristianos" (Papa Francisco)
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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6 consejos prácticos para tener 
una relación saludable con tus 
suegros y evitar discusiones
El estrés relacionado a las dinámicas e interacciones con los suegros es una de las principales luchas que deben enfrentar los matrimonios

Tabla de contenido

  1. 1) Demuestra respeto aun cuando éste no sea recíproco* 
  2. 2) No muestres favoritismo 
  3. 3) Mantente en contacto con tus suegros (no sólo con tus padres) 
  4. 4) Ten límites claros 
  5. 5) Celebra las diferencias 
  6. 6) ¡Ámalos! 



1) Demuestra respeto aun cuando éste no sea recíproco*

Yo soy de la creencia de que debemos mostrar respeto incluso por las personas que no lo merecen; no como un reflejo de su carácter, sino del nuestro. Cuando se honra a suegros “difíciles”, se construyen puentes de paz que impactarán positivamente a las futuras generaciones. No es fácil, ¡pero el esfuerzo vale la pena!

*Si la relación ya es saludable, sigue trabajando para que permanezca así. Si la relación no es saludable, pregúntate si estás contribuyendo al problema o a la solución. Sé un conciliador.

2) No muestres favoritismo

En la mayoría de los matrimonios, un par de padres (suegros) recibe más atención que el otro. Hay muchos factores que contribuyen a eso, pero tú debes hacer todo lo que esté en tu poder para darles la misma atención y tiempo a ambos pares de padres. El favoritismo lleva usualmente a resentimientos mientras que la consistencia o regularidad lleva a la confianza.

3) Mantente en contacto con tus suegros (no sólo con tus padres)

No caigas en la rutina de ser de los que hablas con tus padres pero luego le das inmediatamente el teléfono a tu pareja cada vez que sus padres llaman. Cuando tus suegros llamen, trata de contestar el teléfono y ten una conversación con ellos antes de darle el teléfono a tu pareja. Demuéstrales que los valoras dándoles tiempo y atención. Encuentra maneras sencillas de invertir en tu propia relación con ellos.

4) Ten límites claros

Un matrimonio saludable requiere que tu primera y más grande fidelidad sea para con tu pareja, así que no permitas que otras relaciones familiares se ubiquen entre ustedes. Prácticamente, esto significa nunca llames a tus padres cuando estás discutiendo con tu pareja. Esto creará una dinámica que no es saludable entre tu pareja y tus padres. Además, no permitas que nadie (pariente o no) hable de forma negativa acerca de tu pareja o haga algo que debilite la santidad de tu matrimonio.

5) Celebra las diferencias

Las tradiciones y costumbres de tu familia pueden probablemente ser diferentes a las de la familia de tu pareja, pero ambas familias son igualmente importantes, así que valora esas diferencias. Celebra las singularidades de cada familia y encuentra una manera de traer ambas perspectivas a tus propias tradiciones familiares.

6) ¡Ámalos!

La Biblia dice “ el amor hace perdonar una multitud de pecados” (1 Pedro 4,8). En cada relación, cuando permitimos que el amor decida el tono, éste tiene una manera de cubrir las diferencias y heridas pasadas y de unirnos en una hermosa manera. Deja que el amor guíe tu vida familiar y ¡todo lo demás se resolverá sólo!


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