jueves, 14 de enero de 2016

Buenos días, 14 de enero de 2016

Una persona perezosa es un reloj sin agujas,
siendo inútil tanto si anda como si está parado.”
William Cowper
 
 

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SANTORAL
 
Juan de Ribera,
obispo († 1611)
 
Félix, presbítero; Eufrasio, Dacio, Fulgencio, Sabas, Caldeolo, Barbescemin, obispos; Malaquías, profeta; Juan de Ribera, Macrina, confesores; Ponciano, Prisco, Prisciliano, Engelmaro, Benedicta, mártires; Esteban, abad.
 

 
REFLEXIÓN:
 
TE HICE A TI
 
 
Era un día lluvioso y gris. El mundo pasaba a mi alrededor a gran velocidad. Cuando de pronto, todo se detuvo. Allí estaba, frente a mí: una niña apenas cubierta con un vestidito todo rotoso que era más agujeros que tela. Allí estaba, con sus cabellitos mojados, y el agua chorreándole por la cara. Allí estaba, tiritando de frío y de hambre. Allí estaba, en medio de un mundo gris y frío, sola y hambrienta.
 
Me encolericé y le reclamé a Dios. "¿Cómo es posible Señor, que habiendo tanta gente que vive en la opulencia, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que te quedes ahí tan tranquilo, impávido ante tanta injusticia, sin hacer nada?"
 
Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba: "¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!"
(Antony de Mello)
 

 
ORACIÓN:
 
Comienzo esta oración lleno de esperanza y confianza porque contemplando al Niño de Belén, percibo el gran amor que me tienes. Pongo todo mi ser a tu disposición, ilumina mi oración para saber corresponder a tanto amor.
 
Petición

Jesús, dame la gracia de la perseverancia final, convénceme que la cruz es el único camino para llegar a ti y que todos los demás caminos son ilusorios.
 
Meditación del Papa Francisco
 
Hoy la liturgia recuerda el testimonio de san Esteban. Elegido por los Apóstoles, junto con otros seis, para la diaconía de la caridad -es decir, para asistir a los pobres, los huérfanos, las viudas- en la comunidad de Jerusalén, se convirtió en el primer mártir de la Iglesia. Con su martirio, Esteban honra la venida al mundo del Rey de reyes, da testimonio de Él, ofreciéndole el don de su propia vida al servicio de los más necesitados. Y así nos muestra cómo vivir plenamente el misterio de la Navidad. […]
 
Seguir el Evangelio es ciertamente un camino exigente -pero bello, ¡bellísimo!- y el que lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y a las mujeres de buena voluntad. Como cantaban los ángeles el día de Navidad: ¡paz, paz! Esta paz donada por Dios es capaz de serenar la conciencia de todos los que, a través de las pruebas de la vida, saben acoger la Palabra de Dios y se comprometen en observarla con perseverancia hasta el final. (Homilía de S.S. Francisco, 26 de diciembre de 2014).
 
Propósito

Hacer un sacrificio o renuncia para crecer en la virtud que más necesito y encomendar a la Virgen a cuantos son discriminados, perseguidos y asesinados por dar testimonio de Cristo.
 
Diálogo con Cristo

Señor, nunca permitas que me separe de Ti o que te sea infiel. Quiero perseverar en mi fe católica hasta el último suspiro de mi vida y morir como fiel hijo de tu Iglesia. Por intercesión de san Esteban, te pido me concedas la gracia de una muerte santa.
 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Crisis de pareja Cuando ella hace de mamá de él


Descubre qué es el síndrome de la mujer-madre

¿Existe un “síndrome de mujer-madre”?
¿Cómo se reconoce y que “síntomas” presenta?

Nos lo explica Giacomo Dacquino en “Guarire l’amore. Strategie di speranza per la famiglia di oggi” (Curar el amor. Estrategias de esperanza para la familia de hoy, Edizioni San Paolo) que explica cómo “sufren” por ello muchos maridos y muchas mujeres.


Hombre poco viril


El marido afectado por el “síndrome de la mujer-madre” ama de forma posesiva a la mujer-madre, pues, sostiene el autor, depende de ella y tiene necesidad vital de ella, mientras que el adulto maduro psicológicamente posee una cierta autonomía de su cónyuge.

Su dependencia es consecuencia de una inmadurez relacional con la mujer, que le deriva de una educación equivocada: ha sido demasiado y durante demasiado tiempo mimado por la madre, y se ve reducido a ser un varón “castrado”, no un líder con valor viril sino un reprimido, hasta reducirse a gregario pasivo.

Problemas en la infancia


La psique del marido-hijo se complementa con la de la mujer-madre, una mujer que, aunque esté casada, sigue siendo antes mamá que esposa, independientemente de la presencia o no de los hijos. Más que interesada en la procreación o en la crianza de la prole, tiende a tratar al cónyuge como a un niño, protegiéndolo a toda cosa, sofocándolo, quitándole toda iniciativa y responsabilidad.

A menudo es una mujer que de pequeña ha vivido en su propia piel el desacuerdo o el divorcio de los padres y, habiendo perdido la confianza en ellos, se jactan de haber aprendido, desde la infancia, a “contar solo consigo misma”.

Profunda inseguridad


Esta actitud, aparentemente muestra de un “yo” fuerte, en realidad enmascara una profunda inseguridad. Se trata de una ilusión defensiva, conectada con una omnipotencia infantil nunca superada.

Sin embargo, la mujer que encuentra con un marido-hijo o con un compañero “niño” dependiente, está destinada a una vida de pareja muy difícil, pues el partner pretenderá una “mamá” siempre disponible, también sexualmente, y no comprenderá porqué esta exija un hombre con el que compartir los problemas familiares y la educación de los hijos.

Inevitablemente, observa Dacquino, la mujer deberá asumir papeles que no le competen, y se transformará poco a poco en una persona constantemente estresada y agresiva, que pierde la estima o, peor, el amor hacia esa pareja inepta.

La crisis de pareja


La relación con el partner se irá comprometiendo inevitablemente. Ciertas crisis de pareja se resuelven buscando las soluciones en el pasado, aclarando las relaciones anteriores de cada uno con sus padres.

Por ejemplo, en el caso del marido que ha sustituido a la “mujer-amante” por la “mujer-madre” o la “mujer-hermana mayor” vividas en una simbiosis dependiente, es necesario ayudar a crecer al niño que necesita una compañera-mamá, a la que no consigue renunciar y que quiere siempre a su lado.

Es necesaria, concluye el autor, una nueva educación a través de una psicoterapia de pareja que “libere” al marido-hijo del sometimiento femenino, enseñándole a vivir sin su mamá, no sólo la biológica, e impida a la mujer-madre que siga influyendo negativamente en la personalidad del cónyuge.

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