jueves, 17 de diciembre de 2015

Buenos días, 17 de diciembre de 2015. San Lázaro


“Un pueblo que no custodia a los abuelos y no los trata bien
es un pueblo que ¡no tiene futuro!”
(Encuentro del Papa con los ancianos. Plaza de San Pedro Domingo 28 de septiembre de 2014).
 
 


VIDEO

 


SANTORAL
 
Lázaro,
obispo (s. I)
 
Calínico, mártir; Egil, Floriano, Cristóbal, confesores; Olimpíades u Olimpia, viuda; Bega, abadesa; Mainardo, Esturnio, abades; Judi, Yolanda (Violante), priora; Wivina, virgen; Beato José Manyanet, fundador de los RR. Hijos de la Sagrada Familia.
 

 
REFLEXIÓN:
 
El niño que quería conocer a Dios....
 
Había una vez un pequeño niño que quería conocer a Dios. El sabía que había que hacer un largo viaje hacia donde vivía Dios, entonces cogió su mochila con panecillos y un  pack de zugos y emprendió su viaje.


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Cuando había recorrido 3 calles, se encontró con una viejecita. Ella estaba sentada en el parque, observando algunas palomas.
 
El niño se sentó junto a ella y abrió su mochila. El estaba a punto de tomar su zumo cuando notó que la viejecita tenía hambre, entonces él le ofreció un panecillo. Ella lo aceptó muy agradecida. Su sonrisa era tan bella que el niñito quería ver esa sonrisa nuevamente, entonces le ofreció a ella un zugo. Nuevamente ella volvió a esbozar su hermosa sonrisa. El niño estaba encantado.


 
Ellos se quedaron allí toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de ellos decía palabra alguna.


 
Cuando empezó a oscurecer, el niño estaba cansado y se levantó para irse. Antes de haber dado unos pasos más, él se giró vuelta y corrió hacia la viejecita y le dio un abrazo. Ella le dio la más grande y hermosa sonrisa.


 
Cuando el niño abrió la puerta de su casa, su madre estaba sorprendida por la felicidad que el niño demostraba. Ella le preguntó cual era la causa.
 
El le contestó:- He comido con Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ella tiene la sonrisa más bella que he visto!.


 
Mientras tanto la viejecita, también con mucha felicidad, regresó a su casa. Su hijo estaba anonadado por la paz que mostraba en su cara y preguntó:
 
- Madre, ¿qué hiciste el día de hoy que te ha hecho tan feliz?.


 
Ella contestó:- Yo comí panecillos en el parque con Dios. ¿Y sabes qué?, Él es más joven de lo que esperaba.
 
Esta historia nos muestra que tú encuentras a Dios en todos los lugares y rostros. 
 
Desafortunadamente, muchos de nosotros pasamos la vida buscando una visita de Dios, sólo que estamos muy ocupados para reconocerlo ....
 
 
 
ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco
 
Juan, preparaba el camino a Jesús sin tomar nada para sí mismo. Él era un hombre importante, la gente lo buscaba, lo seguía porque las palabras de Juan eran fuertes.
 
Sus palabras, llegaban al corazón. Y allí tuvo tal vez la tentación de creer que era importante, pero no cayó. Cuando, de hecho, se acercaron los doctores para preguntarle si él era el Mesías, Juan respondió: "Son voces: solamente voces", yo sólo he venido a preparar el camino del Señor.
 
Aquí está la primera vocación de Juan el Bautista, Preparar al pueblo, preparar los corazones de la gente para el encuentro con el Señor. Pero, ¿quién es el Señor?.
 
Y esta es la segunda vocación de Juan: discernir, entre tanta gente buena, quien era el Señor. Y el Espíritu Santo le reveló esto y él tuvo el valor de decir: "Es éste. Éste es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo". Los discípulos miraron a este hombre que pasaba y lo dejaron que se marchara. Al día siguiente, sucedió lo mismo: "¡Es aquel! Él es más digno de mí"… Y los discípulos fueron detrás de Él. En la preparación, Juan decía: "Detrás de mí viene uno... "Pero en el discernimiento, que sabe discernir e indicar al Señor, dice: "¡Delante de mí... está Éste!´".
 
La tercera vocación de Juan, es disminuir. Desde aquel momento, su vida comenzó a abajarse, a disminuirse para que creciera el Señor, hasta eliminarse a sí mismo. Él debe crecer, yo, en cambio, disminuir, detrás de mí, delante mío, lejos de mí.
 
[...] Tres vocaciones en un hombre: preparar, discernir, y dejar crecer al Señor disminuyéndose a sí mismo. También es hermoso pensar la vocación cristiana así. Un cristiano no se anuncia a sí mismo, anuncia a otro, prepara el camino para otro: al Señor. Un cristiano debe aprender a discernir, debe saber discernir la verdad de lo que parece verdad y no lo es: un hombre de discernimiento. Y un cristiano debe ser también un hombre que sabe cómo abajarse para que el Señor  crezca, en el corazón y en el alma de los demás. (Homilía en Santa Marta, 24 de junio de 2014)
 
Diálogo con Jesús
 
Mi Dios, mi Señor, quiero buscar siempre tu rostro y tu verdad. Que mi estandarte sea tu Amor y tu Justicia. Si quiero ser un fiel seguidor de tu Reino, debo tener firme el corazón y caminar por los senderos que Tú y tus profetas me han señalado: el camino de la compasión y de la misericordia, del perdón y la reconciliación, de la bondad y la paz. Una paz construida bajo tus preceptos de amor, una paz avivada por la fe y la esperanza de tus Palabras.
 
Confío en tu Palabra, confío en la fuerza y el poder de la asistencia divina del Espíritu Santo que me guía y me empuja a ser bendición para otros.
 
Ven y sé mi luz, Señor de mi vida y dame la creatividad de transformar mis ideas en acciones positivas sobre mi vida y mantenerme firme en cada paso que doy. Tú eres mi escudo y mi fortaleza, contigo a mi lado nada puede llenarme de temor y las dudas de mi corazón son disipadas con la fuerza de tu amor. Me abro a tu voluntad y a tus gracias que acrecientan mi fe y me hacen superar mis propias capacidades para entregarte lo mejor de mí. Amén.
 
Propósito para hoy

Evitaré a toda costa, decir algún mal comentario sobre algo o alguien. Siempre buscar el lado bueno y así estaré practicando una forma de caridad al prójimo
 
Reflexionemos juntos esta frase: 

"El amor compasivo de Cristo es lo que nos da la libertad y la felicidad verdaderas" (Papa Francisco)
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Las mujeres son esenciales en el trabajo e insustituibles en la familia Papa Francisco

En el mensaje, firmado por Parolin al Pontificio Consejo para los Laicos, el Papa pidió superar la dicotomía actual para "armonizar los empeños laborales y las exigencias familiares"
Es necesario «afirmar el papel insustituible de la mujer en la familia y en la educación de los hijos, así como el aporte esencial de las mujeres trabajadoras en la edificación de estructuras económicas y políticas ricas en humanidad». Es lo que afirmó Papa Francisco en un mensaje firmado por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, en ocasión del seminario internacional de estudios promovido en Roma por el Pontificio Consejo para los Laicos, titulado «Mujeres y trabajo».

«El Santo Padre —se lee en el mensaje— envía su cordial saludo a quienes participan en el seminario de estudio sobre el tema ‘Mujeres y trabajo’, promovido por este Dicasterio para reflexionar principalmente sobre las causas y sobre las consecuencias de la actual dicotomía entre las exigencias familiares y la organización del trabajo. Él desea que el simposio contribuya a afirmar el papel insustituible de la mujer en la familia y en la educación de los hijos, así como el aporte esencial de las mujeres trabajadoras en la edificación de estructuras económicas y políticas ricas en humanidad, individuando sugerencias concretas y modelos positivos para armonizar los compromisos laborales con las exigencias familiares. Con tales votos, Su Santidad asegura un recuerdo en la oración y, de buen grado, envía la bendición apostólica».

Hoy —se lee en una nota del mismo Pontificio Consejo— es necesario afirmar un doble reconocimiento del importante rol que la mujer cubre en la vida pública, para la edificación de estructuras más ricas de humanidad, y en la vida familiar, para el bienestar de la familia misma y la educación de los hijos. A partir de tal presupuesto, el Seminario tiene como objetivo indagar causas y consecuencias de la actual dicotomía entre exigencias familiares y organización del trabajo.

Se buscará, además, analizar y considerar caminos para salir del out-out en el que se encuentran hoy muchísimas mujeres, y proponer soluciones innovadoras hacia un y-y que permitan conjugar compromisos de trabajo y familiares. Se considerarán propuestas para una mayor valoración del trabajo femenino, de modo que se superen las discriminaciones de que son todavía objeto las trabajadoras – como la penalización de la maternidad y la desigualdad de salario. Se reflexionará además sobre cómo destacar el insustituible servicio que sólo el genio femenino sabe ofrecer al género humano, para el crecimiento de cada persona y la construcción de la sociedad”.

Para concluir, “con este Seminario el Consejo Pontificio para los Laicos desea celebrar el vigésimo aniversario de la publicación de la Carta a las mujeres del papa Juan Pablo II en la cual el santo Pontífice manifestó sentimientos de viva gratitud y aprecio de parte de la Iglesia hacia las mujeres comprometidas en actividades profesionales. A ellas se dirigió explícitamente afirmando: ‘Gracias, mujer-trabajadora… por la indispensable aportación que das… a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad”.

Participarán en el Seminario relatores de nueve diferentes países y habrá amplios espacios de discusión para permitir la participación de todos los presentes. Al final de cada jornada de estudio, dos encargados (un hombre y una mujer) ofrecerán las conclusiones de las reflexiones propuestas.


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