miércoles, 16 de diciembre de 2015

Buenos días, 16 de diciembre de 2015. Santa Adelaida, Adela, Alicia


“Dios no se cansa nunca de perdonar,
somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia.”
Papa Francisco


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SANTORAL

Adelaida (Adela, Alicia),
emperatriz (931-999)
Albina, virgen y mártir; Isabel, Everardo, Macario, Adelardo, confesores; Apseo, Aitalas, Valentín, Concordio, Naval, Agrícola, mártires; Beano o Bean, Adón, Irenión, Elías, obispos; Teófanes, emperador; Ananías, Azarías, Misael y Jacob, patriarca, (A.T.).

  
REFLEXIÓN:

EL VIEJO LOBO Y EL LEON

Un día vi un viejo lobo en la boca de una cueva excavada en la montaña. El pobre animal, apenas si podía moverse. Me pregunté entonces ¿Cómo haría el viejo lobo para sobrevivir si no podía salir a buscar alimento?". Y me quedé largo rato mirándolo. Pasado un rato, vi aparecer entre los matorrales a un león que traía un cabrito muerto entre sus fauces, depositarlo junto al lobo, y marcharse en silencio, tal como había llegado.
Entonces me admiré de la sabiduría de Dios, que había puesto a ese león en el camino del lobo herido para que día a día lo alimentase.
Y decidí yo también abandonarme a la misericordia de Dios. Me recosté entonces en la boca de una cueva, confiado en la providencia divina que no tardaría en acercarme alimento. Pero pasaron los días, y nada ocurría. ¡Paciencia!- me dije- ¡Que se haga, Señor tu voluntad!
Días después, ya casi desfallecía de hambre, cuando escuché la voz de Dios que me decía: "¡Insensato! ¿Qué haces ahí tirado esperando que alguien venga a alimentarte? ¡Tú eres un león, no un lobo viejo!"
De Antony de Mello

ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco

María se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento que acoge las palabras del Ángel y dice: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Este "hágase en mí" no es sólo aceptación, sino también apertura al futuro: ¡es esperanza! ¡Este "hágase en mí" es esperanza!

María es la Madre de la esperanza. 

María no sabía cómo podía ser madre, pero se confió totalmente al misterio que iba a cumplirse, y se ha convertido en la mujer de la espera y de la esperanza.
María es consciente de cómo la misión y la identidad de aquel Hijo, que se hizo Maestro y Mesías, supera su ser madre y al mismo tiempo puede generar temor, así como las palabras de Simeón y su profecía de dolor. Y sin embargo, ante todas estas dificultades y sorpresas del plan de Dios, la esperanza de la Virgen nunca flaquea.
Esto nos dice que la esperanza se nutre de la escucha, la contemplación, la paciencia, para que los tiempos del Señor maduren.
Incluso cuando María se convierte en la dolorosa al pie de la cruz, su esperanza no cede, sino que la sostiene en la espera vigilante de un misterio, mayor del dolor que está por cumplirse. Todo parece realmente acabado; cualquier esperanza podría decirse apagada. También ella, en ese momento, podría haber dicho, si no hubiera recordado las promesas de la Anunciación: "¡Esto no es cierto! ¡He sido engañada!". Y no lo hizo.
María creyó. Su fe le ha hecho esperar con esperanza en el futuro de Dios. Una esperanza que hoy el hombre no logra tener.
Muchas veces pienso: "¿Sabemos esperar el mañana de Dios, o queremos el hoy, el hoy, el hoy?". El futuro de Dios es para ella el amanecer de aquel día, el primero de la semana. Nos hará bien pensar en la contemplación, en el abrazo del hijo con la madre.
[...] María es, pues, el testimonio sólido de la esperanza presente en cada momento de la historia de la salvación. Ella, la madre de la esperanza, nos sostiene en los momentos de oscuridad, de dificultad, de desaliento, de derrota aparente, en las verdaderas derrotas humanas.
Que María, nuestra esperanza, nos ayude a hacer de nuestra vida una ofrenda grata al Padre Celestial, un regalo alegre para nuestros hermanos, una actitud que siempre mire hacia el futuro. (Mensaje a las monjas benedictinas camaldulenses del Aventino de Roma, 22 de noviembre de 2013)

Diálogo con Jesús

Amado Jesús, te agradezco todas las intervenciones de amor que has tenido en mi vida. Desde que comienza el día hasta que se oculta el sol, Tú me demuestras tu presencia en los distintos actos de bondad que miro a mi alrededor. Te doy gracias por todo eso, por habernos dado la salvación por medio de tu Hijo Jesucristo y por habernos dejado a tu Santa Madre, quien nos acompaña y nos guía hacia tu luz. Tú la escogiste a ella por ser una doncella pura, llena de humildad y de entrega servicial. La preservaste de toda mancha para que fuese cuna viviente de tu Hijo Santísimo. Ella, abrió las puertas de su corazón a tu ángel mensajero y aceptó con entrega tu proyecto de amor sobre la humanidad. Quiero, como ella, realizar el sueño de tu amor en mi vida, abrirme a tu voluntad y que mi corazón se convierta también en la cuna de tu amor, que nazca en él la luz de tu vida, para vivir tu Palabra y cumplirla con fidelidad. Mi Dios, Rey de la ternura, ven y pasa ahora tu mano sanadora sobre todo mi ser y que pueda seguir sintiéndome amado y valorado bajo tu cobijo y tu amparo. Te confío todo lo mío y a todos los míos. Amén

Propósito para hoy

Hoy, en tres ocasiones, Invoca el auxilio de la Virgen María para que te ayude a superar las tentaciones. Usa esa jaculatoria: "Madre inmaculada, ven en mi ayuda"

Reflexionemos juntos esta frase: 

"La Iglesia de hoy es la Iglesia de los mártires: tantos testigos heroicos. Aprendamos de su valor" (Papa Francisco)

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Ideas para vivir la Navidad en familia


¿Hay tiempo para compartir en familia?
¿Para vivir el verdadero sentido de esta época?

Todo tiene un sentido. El árbol, el pesebre o nacimiento, las luces, la corona, las canciones e incluso los regalos. Y así debemos transmitírselo a los hijos para que comprendan que detrás de cada costumbre hay un origen cristiano. Las siguientes actividades convocan a la familia de manera especial:

El adviento. Este tiempo de cuatro semanas que antecede a la Navidad es el momento dedicado a prepararnos espiritualmente para la llegada de nuestro Señor. Es importante enseñarles a los hijos el significado de este tiempo. El calendario y la Corona de Adviento son algunos símbolos.

La novena. Se inicia el 16 de diciembre y es una estupenda oportunidad para enseñarles a los niños el verdadero sentido de la Navidad: el nacimiento del Niño Dios.

El pesebre o belén. Armar el pesebre siempre será una actividad muy divertida y, por tanto, la preferida de los niños. Además es la costumbre más importante de las festividades navideñas. Debemos explicarles a los más pequeños el significado de cada figura y contarles que el pesebre es la representación del nacimiento de Cristo.

Decoración del árbol. El árbol vestido de luz es símbolo de la iluminación que Cristo enciende en nuestros corazones. Así que esta costumbre también se puede convertir en un acontecimiento para disfrutar en familia.

La cena navideña. Una bonita oportunidad para que suegras, nueras, hermanas, madres e hijas, tías y algunos cocineros, trabajen en equipo.

Los regalos. Los obsequios materiales son una muestra de nuestro cariño hacia los demás, pero que tal si damos otro tipo de regalos como: una carta de perdón, un abrazo de reconciliación con un pariente que nos hayamos alejado, una sonrisa a aquel familiar que está triste, una invitación a alguna persona cercana que no tiene con quién compartir la Navidad… Estos regalos dan más satisfacción y son una bella demostración del verdadero espíritu de Navidad.

Artículo originalmente publicado por lafamilia.info

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