viernes, 11 de diciembre de 2015

Buenos días, 11 de diciembre de 2015. San Dámaso


Dos palabras que nunca deberías olvidar:
Muchas Gracias”.


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SANTORAL

Dámaso I,
papa (305-384?)
Eutiquio, Victorico, Fusciano, Trasón, Ponciano, Pretextato, Genaciano, Segundo, Zósimo, Pablo, Ciriaco, Genciano, mártires; Bársabas, presbítero y mártir; Sabino, Benjamín, Paulo, Fidel, Masona, obispos; Daniel estilita, monje; Martín de San Nicolás y Melchor de San Agustín, beatos, mártires de Japón.


REFLEXIÓN:

Lo que he aprendido en la vida

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, sólo convertirme en alguien a quien se pueda amar; el resto ya depende de los otros.
He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparan por mi.
He aprendido que puede requerir años para construir la confianza y
únicamente segundos para destruirla.
He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor sino las personas que tengo alrededor.
He aprendido que puedo encantar a la gente unos 15 minutos; después de eso necesito poder hacer más.
He aprendido que no debo compararme con lo mejor que hacen los demás, sino con lo mejor que puedo hacer yo.
He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede sino lo que hago al respecto.
He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante que ocasionan dolor durante toda la vida.
He aprendido que es importante practicar para convertirme en la persona que yo quiero ser.
He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar...y más satisfactorio pensar que reaccionar.
He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas; podría ser la última vez que los veo.
He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que pensé posible.
He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea el sentimiento que tengo.
He aprendido que o controlo mis actitudes, o ellas me controlan a mi.
He aprendido que por tan apasionada que sea la relación en un principio, la pasión se desvanece y algo más debe tomar su lugar.
He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que están convencidos, a pesar de las consecuencias.
He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica.
He aprendido que el dinero es un pésimo indicador de valor de algo o alguien.
He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa o no hacer nada y tener el mejor de los momentos.
He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando estoy caído, son aquellas que me ayudan a levantar.
He aprendido que en muchos momentos tengo el derecho de estar enojado, mas no el derecho de ser cruel.
He aprendido que la verdadera amistad y el verdadero amor continúan creciendo  a pesar de las distancias.
He aprendido que simplemente porque alguien no me ama de la manera en que yo quisiera, no significa que no me ama a su manera.
He aprendido que la madurez tiene más que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, que con el número de años
cumplidos.
He aprendido que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son tontos; pocas cosas son más humillantes y que tragedia sería si él lo creyera.
He aprendido que por bueno que sea el buen amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimado por él y debo saber perdonarlo por ello.
He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros; a veces tengo que perdonarme a mi mismo.
He aprendido que por más fuerte que sea mi duelo, el mundo no se detiene por mi dolor.
He aprendido que mientras mis antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en lo que soy, yo soy responsable de lo que llego a ser.
He aprendido que a veces cuando mis amigos pelean, estoy obligado a tomar partido aún cuando no lo deseo.
He aprendido que simplemente porque dos personas pelean, no significa que no se aman la una a la otra; y simplemente porque dos personas no discuten, no significa que sí se aman.
He aprendido que no tengo que cambiar de amigos si comprendo que los amigos cambian.
He aprendido que no debo afanarme de averiguar un secreto; podría cambiar mi vida para siempre.
He aprendido que dos personas pueden mirar a la misma cosa y ver algo
totalmente diferente.
He aprendido que por más que trato de proteger a mis hijos, ellos a la larga se lastiman y con eso me lastimo en el proceso.
He aprendido que hay muchas maneras de enamorarse y permanecer enamorado.
He aprendido que sin importar las consecuencias, cuando soy honesto conmigo mismo llego más lejos en la vida.
He aprendido que muchas cosas pueden ser generadas por la mente; el truco es el autodominio.
He aprendido que por muchos amigos que tenga, si me convierto en su salvador, me sentiré solitario y perdido en los momentos en los que más los necesito.
He aprendido que puedo cambiar mi vida en cuestión de horas ante la
influencia de personas que ni siquiera me conocen.
He aprendido que aún cuando pienso que no puedo dar más, cuando un amigo pide ayuda, logro encontrar la fortaleza para ayudarlo.
He aprendido que tanto escribir como hablar puede aliviar los dolores emocionales.
He aprendido que el paradigma en el que vivo no es la única opción que tengo.
He aprendido que los títulos sobre la pared no nos convierten en seres humanos decentes.
He aprendido que las personas se mueren demasiado pronto.
He aprendido que aunque la palabra amor  pueda tener diferentes significados, pierde su valor cuando se usa con ligereza.
He aprendido que es muy difícil determinar dónde fijar el límite entre no herir los sentimientos de los demás y defender lo que creo.


ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco

Jesús envía a sus apóstoles y les da las instrucciones para la misión que les espera. Son indicaciones muy sencilla... Una misión de salvación, añade Jesús, que consiste en curar a los enfermos, resucitar a los muertos, purificar a los leprosos y expulsar los demonios.
Se trata de una misión para acercar a los hombres al Reino de Dios, para darles la buena noticia de que el reino de Dios está cerca, es más, ya está aquí. Pero el Señor quiere para los apóstoles sencillez de corazón y disponibilidad para dejar espacio al poder de la Palabra de Dios. Por lo demás, si ellos no hubieran tenido una gran confianza en la Palabra de Dios, tal vez hubieran hecho otra cosa, pero no habrían anunciado el Evangelio.
La frase clave de las consignas de Cristo a sus discípulos es precisamente: «Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente»: palabras en las que se comprende toda la gratuidad de la salvación. Porque no podemos predicar, anunciar el reino de Dios, sin esta certeza interior de que todo es gratuito, todo es gracia...
Por lo demás, que la predicación evangélica nace de la gratuidad lo testimonian diversos episodios de la vida de los primeros apóstoles. «San Pedro no tenía una cuenta en el banco y cuando tuvo que pagar los impuestos, el Señor le mandó al mar a pescar para encontrar dentro del pez la moneda con la cual pagar. Y Felipe, cuando encontró al ministro de la reina Candace no pensó crear una organización para sostener el Evangelio, no negoció; al contrario, anunció, bautizó y se marchó. La buena noticia, por lo tanto, se difunde sembrando la Palabra de Dios. Jesús mismo lo dice: "el reino de Dios es como la semilla que Dios da, es un don gratuito"
[...] Al anuncio del evangelio debe pasar por el camino de la pobreza, por el testimonio de esta pobreza. "No tengo riquezas, mi riqueza es sólo el don que he recibido de Dios. Esta gratuidad es nuestra riqueza". Es una pobreza que nos salva de convertirnos en organizadores, empresarios.
El Papa es consciente de que se deben llevar adelante obras de la Iglesia y que algunas son un poco complejas, pero es necesario hacerlo con corazón de pobreza, no con corazón de inversión o como un empresario. La Iglesia no es una ONG: es otra cosa, más importante. Nace de esta gratuidad recibida y anunciada (Homilía en Santa Marta, 02 de junio de 2013)

Diálogo con Jesús

Mi buen Dios, gracias por el don de la vida y por hacer presencia en mi vida de la manera menos pensada. Ahora, eres mi norte, mi eterna promesa de libertad, y mi tarea diaria debe consistir en hablar de tu amor a mis hermanos y salir de mis propias comodidades para darte a conocer a los que aún no se han encontrado con la dulce sensación y felicidad de tenerte y seguir tus pasos. Así como he recibido gratis tu misterio de amor, debo también emprender el viaje de tu anunciación, buscando nuevos horizontes, mirando nuevos rostros, descubriendo en ellos sus preocupaciones, tristezas y aflicciones, siendo un abanderado de tu compasión, haciéndoles sentir tu cercanía, tu amistad y tu sanación.
Ayúdame ,Dios de mi vida, a ser coherente con tu Palabra, a curar heridas con el bálsamo de tu gracia, a llevar alegría a los corazones tristes y acongojados. Ayúdame a ser semilla de fe y esperanza, que con tu luz pueda sembrar ánimo y espíritu de lucha, y con tu poder y tu gracia, libere a los tuyos de la opresión del mal y de las ataduras de los vicios y la corrupción. Amén

Propósito para hoy

Mirar hacia atrás un poco en mi vida pasada, pedir perdón al Señor por mis actos no tan buenos, y proponerme dar lo mejor en cada situación de mi vida


Reflexionemos juntos esta frase: 

"La lectura diaria del Evangelio nos ayuda a superar nuestro egoísmo y a seguir con decisión a Jesús, el Maestro" (Papa Francisco)

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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III DOMINGO DE ADVIENTO

«¿Qué debemos hacer?»

Tabla d e contenido
LECTIO DIVINA 
AMBIENTACIÓN 
ORACIÓN INICIAL 
LECTURA: ¿Qué dice el texto? 
MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 
ORACIÓN: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto? 
CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto? 
ACCIÓN: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio? 

LECTIO DIVINA

AMBIENTACIÓN

Ponemos al centro a Jesucristo, la Biblia, y cada uno explica brevemente su significado.

ORACIÓN INICIAL

Pueda rezarse el Padre nuestro u otra oración
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén

LECTURA: ¿Qué dice el texto?


Evangelio de San Lucas. 3,10-18
En aquel tiempo la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces qué hacemos?"   El contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo." 
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "¿Maestro, qué hacemos nosotros?" El les contestó: "No exijáis mas de lo establecido." Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?"    El les contestó: "No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dejo a todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con el Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga." Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.
Palabra del Señor.

Es importante que recordemos que la Iglesia está en un tiempo de espera, de preparación. Por este motivo, el Adviento, o advenimiento de Jesús, nos recuerda no sólo el momento del Nacimiento, sino también su segunda venida. Nos estamos preparando por un camino espiritual para el momento del encuentro con el Señor.
El Evangelista San Lucas, nos presenta ahora parte de las enseñanzas de Juan el Bautista. La gente está rodeando a este precursor de Jesús. Sus enseñanzas eran muy radicales para prepararse a recibir al Mesías. Y por eso cuando la personas le preguntan a Juan el Bautista qué deben hacer, él responde en dos partes:
La primera poniendo en orden las prioridades de este mundo. Hablando a las personas en diferentes aspectos. Con respecto a las cosas materiales, están para ser compartidas con todos. No hay que acaparar si se tienen dos vestimentas, una deben dársela al que no tenga nada. Lo mismo con la comida. En este gesto, pone como centro a la persona humana y no a las cosas. También fueron los recaudadores de impuestos a los que les recuerda la honestidad; y a los soldados les dice que aún cuando tengan la fuerza y la autoridad no se debe maltratar a nadie ni denunciar a nadie injustamente, y contentarse con lo que se recibe.
Esta enseñanza de Juan es muy audaz, pues está en riesgo su propia vida por decir la verdad. Pero el anuncio del Reino vale la pena.
En segundo lugar le contesta a la multitud que estaba viéndolo a él como una persona importante, y se cuestionaba quién era, Juan, les aclara que si bien está bautizando con agua, viene alguien después, que tendrá más autoridad y que los bautizará con el Espíritu Santo y fuego. Juan es quien está abriendo el camino para que llegue el Mesías, el salvador, de quien dice que no es digno ni siquiera de desatarle la correa de sus sandalias (cosa reservada para la servidumbre). También aclara que el Mesías está muy cerca y su servicio será poner el trigo en el granero y la paja en un fuego que nunca se apagará.
Esto es el anuncio de la Buena Noticia, que obviamente trae un cambio de vida, concentrarse en lo esencial, para que cuando el Mesías llegue, pueda encontrar el orden deseado por Dios.

  1. ¿Cómo comienza el texto?
  2. ¿Quiénes le preguntan a Juan el Bautista?
  3. ¿Qué es lo que contesta Juan?
  4. ¿Qué otros grupos de personas le preguntan a Juan? ¿Cómo les responde Juan?
  5. ¿Qué pensaba la gente de Juan el Bautista?
  6. ¿Qué les aclara él?
  7. ¿Qué hará el mesías?
  8. ¿En qué consiste la Buena Noticia?

Sintetiza cuál es la idea principal de este texto.

MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

El texto sagrado no es sólo para leerlo, sino para dejarse leer por Dios que nos habla a cada uno a través del texto.
En la contemplación, la idea central es hacer propia la Palabra, apoderarnos de ella en nuestro ser, de tal modo, que se convierta en la brújula que oriente nuestro caminar cristiano.
En este texto hay muchas frases o momentos específicos que podríamos contemplar. Por eso es bueno que puedas escoger una frase o versículo para saborearlo a lo largo de toda la semana.
Preguntas que nos ayudan a reflexionar:
Algunos dicen cosas muy distintas de lo que está escrito en el Evangelio. Nosotros queremos conocer a Jesús y lo que Él nos dice a nosotros. Lucas sitúa este texto donde Juan el Bautista está hablando.
¿Yo también quisiera preguntar qué debo hacer?.
¿Qué significaría hoy, en mi vida si tengo algo material compartirlo? ¿qué es lo que tengo para compartir?
¿Cómo puedo yo hoy ser una persona que se caracterice por compartir?
¿Cómo puedo yo hoy vivir los valores que dice Juan a los demás, como por ejemplo ser honesto, no exigir más, no maltratar a nadie y contentarme con lo que tengo?
¿En qué medida esto me toca a mí?
¿Cómo puedo hacer para reparar las cosas que estoy haciendo mal?
¿Estoy en actitud de espera del Mesías? ¿Deseo fervientemente encontrarme con Jesús?
¿Entiendo que en este encuentro Jesús será exigente conmigo?
¿Qué hago concretamente yo para anunciar la Buena Noticia?
¿Cómo colaboro con la Iglesia para esto?
¿Me doy cuenta que este texto me habla directamente a mí?
Este texto tan importante ¿qué te lleva a pensar? ¿Cuál sería tu conclusión personal.
Tomate un momento para recordar los momentos, situaciones, personas o lugares que han sido los espacios que Jesús ha utilizado para llamarte.

ORACIÓN: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Cuando me hablan no puedo quedarme callado. Es Jesús el que está comunicándose conmigo. Debo responder. Para eso, la oración es la respuesta a Dios que me habló primero. Este paso es donde el diálogo se vuelve más profundo, es la hora de responder a Jesús que nos hace una invitación clara para seguirlo. Hay que hablar con el Señor, ya él se dirigió a nosotros y debemos responderle.


Señor Gracias por la enseñanza de Juan el Bautista, el precursor. Entiendo que él me está hablando también a mí.
Abre Señor mi corazón, para que sepa compartir. Muchas veces en la dureza de mis actitudes estoy acaparando mucho, y no sé compartir. Te pido que me ayudes a ser generoso, a compartir mi vida, mi tiempo y las cosas que me permites administrar.
Deseo ser tu discípulo, y entiendo que para seguirte, debo tener una actitud con las cosas en forma diferente.
Quiero ser amable con todos, representar tu amor y misericordia.
Señor, aumenta mi actitud de espera. Aumenta mi deseo de ser un discípulo tuyo de verdad. Señor tú vienes a mi búsqueda, que me deje encontrar por Ti. Que me disponga internamente para prepararme en estos días de adviento, para recibirte.
Sé que eres un juez justo, y que vienes a separar el trigo de la paja. Señor que en mi vida pueda ir ganando para ti, más trigo, es decir mejores acciones desde mi fe que está puesta en Ti.
Que nunca me canse de anunciar la Buena Noticia y que siempre esté dispuesto para hacerte conocer a quien aún no te conoce.
Toma mi vida, soy un discípulo que está queriendo recorrer un nuevo camino hacia el anuncio de tu Reino.

CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Repetimos varias veces esta frase para que vaya entrando a nuestro corazón:
¿Qué debemos hacer?
(Versículo 10)
Esta frase que pregunta la gente, es la que yo iré haciéndole muchas veces a Jesús, ¿qué debo hacer? ¿Qué más me falta?
Mientras vamos pidiéndole al Señor repetidamente con esta frase, cómo podemos ser sus seguidores, dando todo, desde nuestra propia vida.

ACCIÓN: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Nuestra vida debe tomar un compromiso serio para llegar al proceso de conversión. Esto debe notarse exteriormente.
Cada uno asuma una de las actitudes del Reino de Jesús y llevémosla a cabo a lo largo de la semana. Colocándola en un lugar visible como por ejemplo la puerta de la nevera de casa para que así toda la familia ayude a su cumplimiento.
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
INDIVIDUALMENTE, te propongo una relectura del texto, volver a pensar cómo este texto está dirigido hacia mí y ver en qué aspectos de mi vida hace falta una nueva dimensión para poder ajustarme a la propuesta del Evangelio. Y realizar al menos alguna actividad, donde pueda compartir.
EN FAMILIA O EN GRUPO, pueden realizar en la comunidad una forma de compartir alimentos o artículos necesarios para personas que lo necesiten. Y buscar a algún grupo humano (ancianos, enfermos, familias necesitadas) para compartirles lo que juntamos.


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