lunes, 9 de noviembre de 2015

Buenos días, 9 de noviembre de 2015


Todas la personas funcionan al máximo 

de sus posibilidades cuando se sienten 

que se las necesita y se las valora.

Si quieres obtener lo mejor de la gente que te rodea, recuerda esta lección.
 

 
VIDEO
 

 
 
SANTORAL

Dedicación de la Basílica del Salvador (a. 324)
Dedicación de la Archibasílica del Salvador. Nuestra Señora de la Almudena. 
Santos: Eustolia, Sopatra, vírgenes; Teodoro, Clemente, Orestes, Alejandro, mártires; Agripino, Benigno, Timoteo, Ursino, obispos; Erefrido, eremita.
 

 
REFLEXIÓN:

Nunca hay que decidir nada importante en una situación negativa, la paciencia es una de las mayores virtudes, nos prepara y nos adapta a las circunstancias.
 
Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos. Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Pero se ve que hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco". Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta lección. Jamás cortes un árbol en invierno.
 
MORALEJA:
 Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes decisiones importantes cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá.
 
 
ORACIÓN:

Reflexión del Papa Francisco
 
Es siempre Dios, quien hace crecer su Reino. Por esto rezamos tanto , "¡venga a nosotros tu Reino!". Es Él quien lo hace crecer. El hombre es su humilde colaborador, que contempla y se regocija por la acción creadora divina y espera sus frutos con paciencia.
La Palabra de Dios hace crecer, da vida, y aquí quisiera recordarles, otra vez, la importancia de tener el Evangelio, la Biblia, a mano. El Evangelio pequeño, en la cartera, en el bolsillo, y de alimentarnos cada día con esta Palabra viva de Dios. Leer cada día un pasaje del Evangelio, un pasaje de la Biblia. Jamás olviden esto, por favor. Porque esta es la fuerza  que hace germinar en nosotros la vida del Reino de Dios.
 
La segunda parábola utiliza la imagen del granito de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta llegar a ser la más grande de todas las plantas de la huerta. Y así es el Reino de Dios, una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.
 
Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes. Cuando vivimos así, a través nuestro irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar la entera masa del mundo y de la historia.
 
De estas dos parábolas surge una enseñanza importante: el Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. Nuestra débil obra, aparentemente pequeña frente a la complejidad de los problemas del mundo, si se la coloca en la de Dios no tiene miedo de las dificultades. La victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza y a la esperanza, a pesar de los dramas, las injusticias y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque lo hace madurar el amor misericordioso de Dios.
 
Que la Santísima Virgen, que ha escuchado como tierra fecunda la semilla de la divina Palabra, nos sostenga en esta esperanza que jamás nos decepciona (Reflexión antes del rezo del ángelus, 14 de junio de 2015)
 
Diálogo con Jesús
 
Señor mío, quiero darte gracias por la confianza que has depositado en mí, que a pesar de mis errores y mis continuas faltas, me dejas como responsabilidad unos talentos para que yo sea multiplicador de tu Reino. Por ello, hoy me pregunto: ¿Soy yo cristiano de verdad o a medias? ¿En qué estoy utilizando mis talentos? ¿Llevo coherentemente tu mensaje de salvación a los demás? El Reino está dentro de mí, Tú lo has depositado en mi corazón y aunque a veces me cueste darme cuenta, clama dentro mí el grito de infundir esperanzas y de esparcir la fe por doquier. Debo darme cuenta que soy un portador de tu amor, soy portador de los valores de tu Reino, un portador de tus virtudes y un portador de esperanzas. Abro mi corazón hoy, y te pido que me ayudes a vivir consciente de que debo reflejar mi fe en todas las acciones de mi vida. Quiero ser bendición para otros, sobre todo para los míos. Quiero recibir la fuerza restauradora de tu amor para sentir el impulso necesario que me permita crecer y hacer crecer tu semilla de compasión en el mundo entero. Amén 
 
Propósito para hoy

Rezaré la Coronilla de la divina misericordia como reparo a las ofensas a Jesús Sacramentado
 
Reflexionemos juntos esta frase: 

"En una familia cristiana aprendemos muchas virtudes. Sobre todo a amar sin pedir nada a cambio." (Papa Francisco)

 

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