jueves, 5 de noviembre de 2015

Buenos días, 5 de noviembre de 2015. San Zacarías y Santa Isabel

¿Si buscas tu nombre en el diccionario… 
como te definirías?.
 
 
VIDEO
 


 
SANTORAL
San Zacarías y Santa Isabel,
padres de Juan el Bautista
Zacarías e Isabel (Elsa, Elisa, Liliana, Lisa, Babet, Betty),
padres de Juan el Bautista;
 
Galación, Epistema, Filoteo, Domnino, Teótimo, Silvano, Félix, Eusebio, Filoteo, mártires; Marcos, Fibicio, Román, Magno, Dominador, Milforte, obispos; Leto, presbítero; Marciana, Bertila, vírgenes; Rómulo, abad; María Rafols, fundadora de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, beata.
 


 
 
REFLEXIÓN:
 
Para tí, que siempre vives la vida a un ritmo vertiginoso, quiero recordarte que lo más importante que tienes en la vida, eres tú y todos los que te rodean, y recuerda que...
 
Urgente, es una palabra con la que vivimos día a día, en nuestra agitada vida, y a la cual, le hemos perdido ya todo significado de premura y prioridad.
 
Urgente, es que hagas un alto en tu ajetreada vida, y te preguntes
¿Qué significado tiene todo esto que yo hago?
Urgente, es que seas más amigo, más humano, más hermano.
 
Urgente, es que sepas valorar el tiempo que te pide TU FAMILIA.
Urgente, es que cada mañana, cuando veas salir el sol, te impregnes de su calor, y le des gracias al Señor, por tan maravilloso regalo.
 
Urgente, es que mires a tu familia, a tus hijos, a tu esposa, y a todos los que te rodean, y valores ese tan maravilloso tesoro.
Urgente, es que le digas a las personas que quieres, hoy, no mañana, ¡cuánto los quieres!.
 
Urgente, es que te sepas hijo de Dios, y te des cuenta que él, te ama, y quiere verte sonreír feliz y lleno de vida.
 
Urgente, es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires atrás, seas ya un anciano que no puede echar tiempo atrás, que todo lo hizo urgente ..


 
ORACIÓN:
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.
 
Al recorrer hasta el final este camino, el Hijo de Dios tomó la condición de siervo. En efecto, humildad quiere decir también servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, despojándose, como dice la Escritura. Esta – este vaciarse – es la humillación más grande.
 
Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía.
 
El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y, con él, sólo con su gracia, con su ayuda, también nosotros podemos vencer esta tentación de la vanidad, de la mundanidad, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.
 
En esto, nos ayuda y nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad, un sin techo...
 
Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy – hay tantos – no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar en verdad de una nube de testigos: los mártires de hoy (Homilía en la Plaza de San Pedro, 29 de marzo de 2015)
 
Diálogo con Jesús

Mi Señor, en este día te pido que llenes mi corazón de una sana humildad, que sepa empequeñecerme en todo momento, que no busque los halagos de este mundo y siempre me considere como un siervo inútil al cuál le queda mucho por hacer todavía. Con tu humildad, líbrame de ese cáncer del orgullo y la soberbia que me lleva a ver a los demás por encima del hombro. Quiero ser humilde y verdadero, sobre todo en la oración, ese en ese diálogo profundo que entablo contigo y me siento que hablo como con un amigo que consuela y anima a salir adelante, por eso no quisiera imponerte nada en ella ni ordenarte que cumplas mis peticiones. Ven y transforma mi vida, mi corazón, aduéñate de él, hazme humilde y compasivo ante las necesidades de mi prójimo, en mis decisiones, en mi obrar y sobre todo en cada palabra que digo. Un corazón, manso, dócil y humillado, Tú jamás lo desprecias. Por eso, me siento seguro que me escuchas, acudes a mi llamado en este instante y me regalas nuevamente tu compasión y tu amor. Amén
 
Propósito para hoy

Haré un examen de conciencia para evaluar mis actos de caridad ¿Me he esforzado lo suficiente en dar? ¿he dado sólo lo que me sobraba o he sido generoso? Meditar...
 
Reflexionemos juntos esta frase: 

"La vida de María nos muestra que Dios realiza grandes obras por medio de los más humildes" (Papa Francisco)




CAMBIO EN LAS DEDUCCIONES POR DONACIONES
 

El 1 de enero de 2015 se modificó la Ley 49/2002, conocida como Ley de Mecenazgo, que supone una reforma importante en el régimen de las desgravaciones fiscales para donativos entregados,
tanto por personas físicas como por personas jurídicas (empresas, asociaciones, etc.).

Hasta el año 2014 la deducción era del 25% en el caso de los donativos entregados por las personas físicas y del 35% para las personas jurídicas. Con la nueva legislación se establecen otras
cuantías de desgravación (consultar tabla comparativa) que entran en vigor en el ejercicio 2016.

También es necesario tomar en consideración los donativos que se pueden recibir “en especie”. El caso de una persona que regala un mantel para un altar, el pago de un recibo de la luz o el caso de un
albañil que realiza de forma gratuita una reparación son algunos ejemplos de donativos “en especie”.

Por ejemplo, si una persona dona 300 euros en enero de 2016, se  desgravará en la Declaración de la Renta del año siguiente el 75% de los primeros 150 euros, es decir, 112,50 euros, y, de los otros 150
euros, se desgravará el 30%, es decir, 45 euros. En total, la desgravación de un donativo de 300 euros será de 157,50 euros.

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