miércoles, 25 de noviembre de 2015

Buenos días, 25 de noviembre de 2015. Santa Catalina




“Quiero compartir con ustedes el secreto que me ha llevado a alcanzar todas mis metas:
mi fuerza reside únicamente en mi tenacidad”.
Louis Pasteur



VIDEO


No es la primera vez que una ecografía muestra el movimiento del niño en el seno de su madre, pero nunca está de más concienciarse de que es en momentos así, mientras juegan tranquila y confiadamente, cuando millones de ellos son asesinados cada año en todo el mundo: impunemente y, con frecuencia, con cargo a financiación pública


SANTORAL

Catalina de Alejandría,
virgen y mártir († s. IV)
Moisés, presbítero; Audencio, Difánog, Erasmo, Finán, Jocunda, Pasarión, confesores; Catalina, Jucunda, vírgenes y mártires; García, abad; Mercurio, Maurino, mártires; Fintano, ermitaño.





REFLEXIÓN:

Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de que no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día, buscó al gerente para hacerle un reclamo:

- Señor, trabajo en la empresa hace dos años con entrega y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.

- ¡Ajá! -contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo-: Mientras resolvemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.

Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.

- Bien, ¿qué averiguaste?
- Señor, tienen naranjas para la venta.
- ¿Y cuánto cuestan?
- ¡Ah! No pregunté.
- Bien. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?
- Tampoco pregunté eso.
- ¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?
- No lo sé, señor, pero creo que...
- Bueno, siéntate un momento.

El gerente cogió el teléfono e hizo llamar a Fernando.

Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta. El gerente le preguntó:

- Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes?

- Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, y si prefiere, tienen plátanos, fresas, manzanas.  Informándole además del precio de la fruta. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento.

Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.

- Muchas gracias, Fernando. Espera un momento.

Entonces se dirigió a Juan, que aún seguía allí:

- Juan, ¿qué me decías?

- Nada, señor... eso es todo. Con su permiso.

Moraleja: Hoy en día reclamamos . Es decir, que los jefes otorguen a sus subalternos la posibilidad de tomar decisiones y responsabilidades por ellas. Pero, ¿estamos dispuestos a asumir esas funciones de manera proactiva y automotivada?

El potencial está en las personas. Son ellas quienes deben desarrollarlo y hacerlo conocer de los demás a través de hechos concretos.


ORACIÓN:

Oración introductoria

Jesús, como Zaqueo quiero conocerte mejor, pero hay muchas cosas que me lo impiden y me distraen. Hoy vengo a esta oración dispuesto a encontrarme contigo. Mírame Señor, con ese amor con que miraste a Zaqueo, ven a mí, prometo no dejarte ir nunca más.

PeticiónSeñor, haz que venga hoy tu salvación a mi alma.

Meditación del Papa Francisco

Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. Los invito, que hoy en sus casas, o en la iglesia, cuando estén tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida.

Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de septiembre de 2015).

Propósito

Imitar esta actitud de prontitud alegre de Zaqueo a lo que Jesús nos pide, porque no hay mayor motivo de felicidad y alegría que Jesús nos llame y lo hace todos los días.



Diálogo con Cristo

Señor Jesús, necesito este encuentro contigo en la oración. El ejemplo de Zaqueo me hace ver que quien te deja entrar en su vida, no pierde nada de lo que realmente hace la vida bella, buena y grande. Tu amistad abre las puertas de un horizonte inmenso. Ayúdame a hacer la misma experiencia y a no tener miedo de abrirte de par en par las puertas de mi corazón.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Los siete hábitos de las familias altamente efectivas


Un libro que te ayudará a mejorar la comunicación en tu familia

En este mundo que vivimos en el que empezamos el día corriendo y lo terminamos derrapando, nos resulta difícil tener unas relaciones familiares buenas y estables.

  • ¿Cómo comunicarnos con cada miembro de la familia?,
  • ¿cómo evitar los malos entendidos y enfados?,
  • ¿cómo hacerles sentir que son lo primero de nuestras vidas pese al trabajo, las responsabilidades y la falta de tiempo?,
  • ¿Hay algo qué está fallando en mi matrimonio?

Stephen Covey, escritor de fama mundial y formador de líderes empresariales, dedicó su vida a enseñar a las personas a disfrutar de su vida personal y profesional. En el libro Los 7 Hábitos de las Familias Altamente Efectivas, publicado ahora español, sintetiza en siete sencillos hábitos la clave para el éxito en las relaciones familiares:

Contenido

Ser proactivo 
Empezar con un fin en la mente 
Poner primero lo primero 
Pensar “Ganar-Ganar” 
Procurar primero comprender y después ser comprendido 
Sinergizar 
Afilar la sierra 


Ser proactivo

Este hábito consiste en el ejercicio real de la libertad. “Nuestra vida familiar sería mucho mejor si actuáramos conforme a nuestros valores más profundos, en lugar de dejarnos arrastrar por la emoción o las circunstancias del momento”. Este hábito es la base de todos los demás, ya que supone la capacidad de hacer elecciones, de dominar la propia la vida, de ser dueño de nuestras emociones y, en consecuencia, conseguir tener las relaciones personales que deseamos tener.

Empezar con un fin en la mente

Tener claro cuál es la razón de ser de la familia y cómo queremos llegar a ser es la clave del éxito de la batalla diaria. Si todos los miembros de la familia fueran conscientes de dónde está la meta y cómo llegar a ella, se dirigirían todas las fuerzas hacia ese fin. Para lograrlo, Covey propone crear la “misión familiar”, única y original de cada familia. Diseñar unos objetivos familiares que todos conozcan, de forma que puedan ser conscientes de cuándo se están desviando de la meta.

Poner primero lo primero

Este hábito está profundamente relacionado con el hábito anterior, si tenemos claro cuál es nuestro fin en la vida será más fácil poner primero lo primero. Para todo el mundo la familia es lo primero, pero la realidad es que es a lo último a lo que se dedica tiempo. Conseguir distinguir lo urgente de lo importante es una cualidad fundamental tanto en la vida personal como profesional y muchas veces carecemos de ella.

El papel que desempeña cada miembro de la familia es insustituible y no se puede delegar en nadie, por ello, para Covey “poner primero lo primero” es un hábito que debe trabajarse a diario para no dejarse arrastrar por la velocidad a la que la vida nos somete.

Pensar “Ganar-Ganar”

Entendiéndonos y cooperando podemos hacer algo totalmente distinto que nos beneficie a los dos, mucho más de lo que conseguiríamos si cualquiera de los dos tuviera que ganar”. La verdadera unión familiar radica en la necesidad del beneficio de los demás miembros de la familia, el deseo de que todos estén felices y contentos, aun a costa del sacrificio personal. Es en la familia donde mejor se cultiva esta actitud ganar-ganar en la que padres, hermanos, abuelos, etc. interactúan entre ellos movidos por el afecto que se tienen y no por los intereses particulares.

Procurar primero comprender y después ser comprendido

La comprensión llevada hasta sus últimas consecuencias es de los hábitos más difíciles de lograr. Para Covey, los malos entendidos y la falta de comprensión hacia los demás son generalmente el centro del dolor y las rupturas familiares. Ser comprendido es la primera muestra de amor que recibe alguien, sentirse querido pase lo que pase, es entonces cuando puede surgir una verdadera comunicación, una relación profunda.

Sinergizar

La sinergia es el fruto del trabajo y el esfuerzo conjunto, supone que 1+1 es igual a 3. La unión de los miembros de la familia potencia el beneficio que recibe cada uno de ellos por separado. La riqueza que entrañan las relaciones familiares es imposible de alcanzar en ningún otro sitio. “La clave para crear sinergia es aprender a valorar, incluso a celebrar, las diferencias”. En la familia, cada uno aporta sus cualidades, virtudes, capacidades que perfeccionan a los demás y les complementan. Es, además, en la aceptación sincera de los defectos ajenos donde se crece como persona.

Afilar la sierra

El desgaste en las relaciones familiares y en el desarrollo personal es un fenómeno que llega inevitablemente si no se ponen los medios para frenarlo. Stephen Covey afirma: “Afilar la sierra significa preocuparse de forma habitual y firmemente de renovar las cuatro dimensiones de nuestra vida: física, social, mental y espiritual. Si la sierra se afila de un modo adecuado y de una manera equilibrada, cultivarás todos los demás hábitos empleándolos en las propias actividades de renovación”. Es dedicar un tiempo a parar, a pensar, a recomponerse. La reflexión profunda de nuestra vida familiar para renovar y alimentar las raíces que la sostienen.

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