miércoles, 28 de octubre de 2015

Buenos días, 28 de octubre de 2015. SAn Simón y San Judas



"Lo que puedas hacer, o sueñes que puedes hacer, empiézalo."
GOETHE


 
VIDEO
 
 
Hay veces que la vida nos pone pruebas muy difíciles de superar, lo importante es saber que nunca estaremos solos y que dios siempre estará dispuesto a tendernos la mano por más gris que se vea nuestro sendero. Nunca te rindas.
 


 
SANTORAL
Simón y Judas,
Apóstoles (s. I)
 
Atanasia, virgen; Farón, Neófito, Gaudioso, Firmiliano, obispos; Leonardo, confesor; Cirila, virgen y mártir; Esmaragdo, Marciano, Arquelaida, Terencio, Neonila, Nita, mártires; Rodrigo Aguilar Alemán, sacerdote y mártir; Sigolino, Alberico, Anglino, Odilón, abades; Esteban, monje.
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
La botella
 
Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre caminó y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar".
 
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?
 
Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia... Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosa mente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: "Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".
 
¿Cuántas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto?. ¿Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con los resultados mediocres?.
 
Unas pocas veces en la vida se nos presentan “oportunidades bellísimas” que pueden ayudarnos a ser mejores personas, o abrirnos nuevas puertas que nos conducen a un mundo mejor. Pero quizás siempre tememos, en vez de entregarnos y confiar, nos frenamos a nosotros mismos quedándonos inmóviles delante del camino porque las dudas y nuestra inseguridad nos paraliza, y tomamos así sólo un poquito de la vida, casi insuficiente, cuando si venciéramos nuestros miedos y temores, tendríamos a nuestro alcance toda la fuente para tomar todo lo que deseásemos.
 
ORACIÓN:
 
Oración para los esposos que quieren ser fieles
 
Dios Omnipotente,
 
A Ti te debo todo. Me has creado de la nada y me has dado una vida que no tendrá fin. Me has dado la fe y me has llamado a ser parte de tu pueblo santo. Has puesto tu mirada sobre mí y me has acompañado a lo largo del camino, también cuando me parecía estar solo. Y solo porque no has querido que me quedase solo sobre esta tierra, has hecho que encuentre a mi esposa (o).
 
Ayúdame Señor a no olvidar la grandeza de este don y a glorificarte cada día amando y honrando a mi mujer (marido), segundo las promesas que recité el día de mi matrimonio, en tu presencia.
 
Tú, que has hecho de esta unión sagrada e indisoluble, dame la fuerza para vivirla cristianamente, en la fidelidad y en la caridad, en el gozo de verla crecer y fructificar.
 
Cuida mi familia. Y si en el camino encuentro las tentaciones, y si en mi miseria y en mi pecado corro el riesgo de violar la alianza que has sellado, de traicionar el bien supremo que me has confiado, antes que caer te pido con todo el corazón que me llames a tu presencia.
 

Mi madre religiosa fue violada y yo nací Gracias por tu valentía mamá

Un conmovedor testimonio que la protagonista ha querido compartir con los lectores de Aleteia



¿Dios quiere la vida que viene de una violación?.



Me animé a escribir este testimonio después de haber leído el artículo que publicaron hace unos días sobre los bebés concebidos en una violación. Han pasado tres años desde que me enteré que fui concebida de esa manera y es la primera vez que hablo tan extenso de esto.

Al inicio intentaba negarlo (o no pensar demasiado en ello), pues para mí la primera impresión fue que no estaba en los planes de nadie de mi familia, mucho menos en los planes de mi madre, ¡de verdad! Ella había planeado una vida totalmente diferente a la que tiene ahora conmigo.

Era una religiosa consagrada en el momento de la violación (había hecho los votos perpetuos 5 años antes de mi nacimiento). Sé que ella era una gran religiosa, ella tenía (aún tiene) la misma mentalidad del Papa Juan Pablo II: darles protagonismo a los jóvenes dentro de la Iglesia.

Hay muchas cosas que aún desconozco sobre lo que sucedió porque me enteré por medio de algunas cartas viejas que le escribieron a mi mamá en esa época. Todo el embarazo mi madre lo pasó lejos de su país, recibiendo cartas de su familia, su mejor amigo (un sacerdote, que es mi padrino de bautizo) y algunas de sus hermanas de la Comunidad.

Siento que Dios comenzó a actuar desde un principio por medio de la madre superiora de la Congregación, cuya única preocupación desde un principio fue protegerla; ella, junto con la familia de mi mamá, había pensado que lo mejor sería alejarla de su entorno para que ella pudiese tomar una decisión sin presiones y también para proteger a la Comunidad de las hermanas. Ella decidiría si darme en adopción y regresar a la comunidad, o dejar los hábitos y ser mamá.

Sé que Dios se ha manifestado a través de las personas que rodeaban a mi madre en ese entonces, y pude palpar cómo iban avanzando los sentimientos a través de los meses (no tenía las cartas que había escrito mi mamá, pero tenía las respuestas).

He leído todas sus cartas más de una vez, y siempre mis favoritas han sido 3. Cada una tiene algunos meses de diferencia, por lo que los ánimos y emociones son diferentes, y creo que me ayudarán a dar un mejor testimonio.

Pude notar cómo al principio todo estaba nublado para ella, cómo había sentimientos de culpabilidad (esto es muy común por lo que entiendo, no sólo afectan a la víctima sino a todo su entorno porque piensan que podría haberse evitado), cómo ninguna solución parecía ser la correcta y en realidad la única respuesta clara era encomendarse a Dios.

En una de las cartas, mi padrino le escribió lo siguiente: “Mi querida R., aún estos días me atormenta pensar por qué no estaba yo ahí para defenderte y por qué ha permitido que esto te suceda a ti, pero he encontrado un poco de calma en la Palabra de Dios, con la lectura de Job. Dios nos pone a prueba para ver nuestra fidelidad, sé que saldrás bien de esta, como siempre lo haces!”.

Leer sobre eso en un primer momento fue lo más parecido a un baldazo de agua fría. Creo que a todos nos gusta pensar que hemos sido planeados y amados (o por lo menos amados) desde el primer momento, pero la realidad es que aunque al principio no sea así, o en muchos casos nunca sea así, Dios sí nos ama desde el momento en que nos planea en este mundo. Yo tardé bastante en comprenderlo, pero la clave fue agarrarme de la mano de Dios para comprender que sí tenía un propósito.

Conforme iba pasando el tiempo, pude notar que la gente que nos rodeaba me había tomado cariño, cómo me tomaban en cuenta en cada situación posible. Ya no era solo el bien de mi mamá, sino también el mío, porque aunque al principio fue difícil de entender, las decisiones que ella tomaría también iban a afectarme a mí. Todos comenzaban a vernos como una familia.

Una religiosa le envió una tarjetita de buenos deseos con el siguiente texto: “Querida R., espero que te encuentres bien. Te encomiendo siempre en mis oraciones, a ti y a esa criatura que traes en tu vientre. Pobrecita mía, ella no tiene la culpa de nada, es una inocente que no tiene por qué pagar los errores de otro. Querida R., fuerza!”.

En ese momento lo comprendí todo, y estoy segura que mi mamá también comenzó a superar su depresión alrededor de la época que llegó la carta. “Bueno eso es, soy la hija de una violación, puedo quedarme lamentándome de ser un accidente o puedo agradecer a Dios cada día por haberme permitido vivir y crecer con una gran mamá”. Leer esa pequeña tarjetita fue como volver a nacer. Conforme he ido creciendo, he ido descubriendo los planes que Dios me había preparado, y ahora que sé de dónde vengo, tengo muchas más ganas de cumplirlos porque siento que Él me ha dado una oportunidad que es negada a millones de bebés cada día.

Finalmente llego el día de mi nacimiento, en diciembre de 1993. Llegué totalmente sana gracias a Dios y mi madre también estuvo en perfecto estado de salud. Este pequeño texto se lo escribió mi padrino ese día: “Querida R., gracias. Gracias porque hoy le dices sí a la vida” No puedo decir que ahí todo se volvió más fácil pues quedaban muchas cosas delicadas, entre ellas pedir a la Santa Sede la dispensa de los votos explicando los motivos que la obligaban a eso.

Pero Dios no permite un mal sin sacar algo bueno de él; y después de mi nacimiento, mi mamá consiguió trabajo en la Conferencia Episcopal de mi país, logrando, después de unos años, ser la responsable nacional del área de juventud. Él no permitió que ella se alejara de su opción de trabajar por los demás, por los jóvenes, aun así no era lo que había planeado a un principio. Yo crecí en ese ambiente, con jóvenes cercanos a Dios que no les daba vergüenza su fe, que seguían a Jesús y amaban a la Virgen María; por eso mismo hoy soy una joven enamorada de su fe y su Iglesia.

Ya para concluir, solo me queda agradecer a Dios por la oportunidad que me ha dado, primero de llegar a este mundo y segundo de crecer al lado de una madre que nunca consideró el aborto como una opción. No ha sido nada fácil, sobre todo para ella, pero cada noche nos encomendamos a Dios y les pedimos su intercesión a todos aquellos que nos han dejado, entre ellas la superiora del convento.

Hemos aprendido todo juntas, creo que ser sólo las dos hace que tengamos un vínculo especial, y creo que la manera en cómo yo llegue a su vida hace que el amor que ella me tiene sea diferente por todas las situaciones que tuvo que pasar para llegar hasta donde estamos ahora.

Espero que este testimonio les sirva de algo a aquellas mujeres que, como mi mamá, están ahora mismo decidiendo el futuro de sus hijos. ¡Por favor, nunca piensen en el aborto! Dios les tiene un amor especial y grandes planes a los niños que han venido sin ser deseados, y a las mamás les tiene una gran recompensa por decirle sí a la vida a pesar de que esta vida venga de una situación tan triste. Y a las personas que han sido concebidas por una violación: ¡por favor, honren a Dios cada día de su vida!

ALTEIA.COM
 
 


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