martes, 29 de septiembre de 2015

Buenos días, 29 de septiembre de 2015




“El servicio nunca es ideológico, ya que no se sirve a ideas,
sino que se sirve a las personas".
Papa Francisco en Cuba
 
 
VIDEO
 
 
SANTORAL
 
Miguel, Gabriel y Rafael,
Arcángeles
 
Fraterno, Ludwino, obispos; Crimoaldo, confesor; Eutiquio, Plauto, Heraclea, Dadas, Ripsimes, Gaudelia, mártires; Alarico, monje; Quiriaco, anacoreta; Marcelo, centurión, y Nona, su mujer, mártires.
 

 

 
REFLEXIÓN:

¿Qué te dijo el oso al oído?
 
Dos amigos hacían el mismo camino a través de un peligroso y oscuro bosque. De improviso un oso enorme se les paró delante amenazándolos con sus enormes garras.
 
Uno de los dos, lleno de miedo, trepó a un árbol y se escondió entre las hojas. El otro no tuvo tiempo y dándose cuenta de que no podía escapar del oso feroz, se tiró al suelo y fingió estar muerto. Sabía, en efecto, que los osos no atacan a los muertos.
 
Se acercó el oso, lo olfateó, le gruñó a las orejas y con su hocico tentó de moverlo. Aquel pobre hombre contuvo la respiración y no se movió de un dedo. El oso creyó que en realidad era un cadáver y se alejó.
 
Cuando volvió a desaparecer entre los árboles, el otro amigo bajó del árbol en el que se había refugiado y le preguntó, chistosamente, a su amigo: ¿“Qué te dijo el oso al oído”? “Me dijo que , en adelante, no viaje nunca más con amigos que en el momento del peligro se escapan y te dejan solo”.
 
"El verdadero amigo se conoce en la necesidad". Así se dijo desde tiempo inmemorable. Y hoy todavía es un hecho que cuando uno no los necesita, tiene muchos amigos, mientras que se esfuman cuando los necesita. Por eso el dicho: "quién ha encontrado a un amigo ha encontrado un tesoro" vale también hoy.
 
 
 
ORACIÓN:

Oración introductoria 

Señor, yo escucho tu palabra y confío que, con tu gracia, la puedo poner en práctica. En esta oración quiero dejar a un lado mis pequeñas preocupaciones porque quiero estar todo para Ti.


 
Petición
 
Padre Santo, señálame el camino que debo seguir en este día para hacerte presente en el mundo.


 
Meditación del Papa Francisco
 
Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica». Por eso, para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no son leídas, son escuchadas. Escuchar la Palabra de Dios es leer y decir: '¿pero a mí esto qué me dice, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo a mí, con esta palabra? Y así nuestra vida cambia. Cada vez que hacemos esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón.
Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para encontrar un error, para hacerle resbalar, y que perdiera autoridad. Pero nunca se preguntaban: '¿qué me dice Dios en esta Palabra?' Y Dios no habla solo a todos: sí, habla para todos, pero habla a cada uno de nosotros. El Evangelio se ha escrito para cada uno de nosotros.
 
Por otro lado, poner en práctica lo que se escucha no es fácil, porque es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios. Algunas pistas concretas para hacerlo son los mandamientos y las bienaventuranzas. Contando siempre con la ayuda de Jesús, también cuando nuestro corazón escucha pero finge no entender. Asimismo, Cristo es misericordioso y perdona a todos, espera a todos, porque es paciente. Jesús recibe a todos, también a aquellos que van a escuchar la palabra de Dios y después lo traicionan. Pensemos en Judas. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 23 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
 
Reflexión

El bautismo nos introduce en una nueva realidad: la de ser hijos de un mismo Padre y hermanos de todos los miembros de la Iglesia, porque así lo dijo Jesús.
 
La paternidad o maternidad física, siendo muy importantes, no lo constituyen todo para la persona. Porque cada hombre o mujer no depende únicamente de sus progenitores, sino sobre todo de Dios, que da el ser a todo cuanto existe.
 
Jesucristo insistió a sus discípulos en el tema de la fraternidad universal. Por este motivo, cualquier persona que sufre debe constituir un reclamo para mí. No puedo quedar indiferente, porque ¡se trata de mi hermano! ¿Cómo puedo abandonarle?
 
Este es el fundamento de la caridad cristiana. Todos los actos en favor de los demás, por ejemplo dar limosna a los pobres, no son un gesto filantrópico, sino que deben ser la respuesta a la necesidad de alguien que es como yo, hijo de Dios.
 
Quizás si profundizásemos un poco en esta verdad, cambiaría completamente nuestro trato con los desconocidos. Seguramente se nos ensancharía el corazón al pensar que el alumno que tengo en clase, la señora que atiendo en la oficina, el trabajador que está en la calle, es hijo de Dios y hermano mío. Ya no serían extraños para nosotros, sino que podrían decir de ellos: "Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte".
 
Propósito

Revisar qué estoy haciendo para dar a conocer a Cristo en mi propia familia.
 
Diálogo con Cristo

Jesucristo, hazme un apóstol que logre encender en muchos corazones el fuego de tu amor. Dedicar mi tiempo a Ti, Señor, es la forma en que puedo dar un sentido real y trascendente a mi vida. ¡Cuántas personas cercanas aún no han descubierto cuál es la forma en que pueden tener un encuentro contigo! Por eso te pido que me ayudes a vivir de tal manera, que mi testimonio pueda llevar tu mensaje de amor a todos los que me rodean.
 
 






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