miércoles, 2 de septiembre de 2015

Buenos días, 2 de septiembre de 2015


Aprende como si fueras a vivir toda la vida, y
vive como si fueras a morir mañana”.
Charlie Chaplin




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SANTORAL

Agrícola, Cástor, Maine, Próspero, Elpidio, Justo, obispos; Brocardo, Eleazar, Licinio, confesores; Teodora de Alejandría, penitente; Antolín, Diómedes, Julián, Felipe, Esiquio, Eutiquiano, Leónides, Filadelfo, Melanipo, Pantagapas, Peregrino, Facundino, Juventino, Almaquio, Sofía, Teódota, Zenón, Concordio, Teodoro, Máxima, Ansiano, mártires;  Nonnoso, abad; Cosme, eremita; Raquel (A. T.)





REFLEXIÓN:

Cuatro velas estaban ardiendo calmadamente.

El ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo entre ellas.

La primera dice:
-        Yo soy la Paz, y a pesar de mi luz, las personas no consiguen mantenerme encendida.
En seguida,  su llama, lentamente, se apagó totalmente.
La segunda dice: - Yo me llamo Fé! Infelizmente soy superflua para las personas. Ellas no quieren saber de Dios, por eso no hay sentido de continuar ardiendo.

Al terminar su charla, un viento sopló levemente sobre ella, y la llama se apagó.

Muy bajo y triste la tercera vela se manifestó:

- Yo soy el Amor!
No tengo mas fuerzas para arder.
Las personas me dejan de lado, porque sólo consiguen mirarse ellas mismas, se olvidan hasta de aquellos que están a  su alrededor. Y también se apagó.

De repente, llegó un niño y vio las tres velas apagadas ...

- Qué es esto? Ustedes deben quedar encendidas y arder hasta el fin.

Entonces la cuarta vela habló:
- No tengas miedo, hijo. Mientras yo esté encendida,  podremos encender las otras velas.

Cuando apagamos las  llamas de la Paz, Fé y Amor, aún así, no todo está perdido ...

Alguna cosa ha de quedar dentro de la gente. Y esto tiene que ser preservado, encima de todo ...

Entonces el niño tomó la vela de la Esperanza y encendió  nuevamente las que
estaban apagadas.

Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de ti.
Ella es nuestra luz al final del túnel.
El camino de la felicidad precisa, antes, ser pavimentado con la esperanza ...
La felicidad no siempre golpea nuestra puerta. Para  tenerla es preciso una búsqueda incesante, y al encontrarla tener el coraje de meterla dentro de nosotros!

   
ORACIÓN:

Juan 6,60-69
Sabiendo Jesús que algunos de sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?»

Reflexión del Papa Francisco

Muchos de los discípulos de Jesús comenzaron a murmurar y a escandalizarse. Murmurar y escandalizar. Algunos se alejaron diciendo: «este hombre es un poco especial; dice cosas que son duras y nosotros no podemos… es un riesgo demasiado grande seguir por este camino. Tenemos buen sentido, ¿eh? Vamos un poco detrás y no tan cerca de Él». Éstos, tal vez, tenían una cierta admiración por Jesús, pero un poco a distancia: no entrometerse demasiado con este hombre, porque dice cosas un poco extrañas. Éstos no se consolidan en la Iglesia, no caminan en la presencia de Dios, no tienen el consuelo del Espíritu Santo, no hacen crecer a la Iglesia. Son cristianos sólo con buen sentido: toman sus distancias. Cristianos, por así decirlo, satélites, que tienen una pequeña Iglesia, a la propia medida. Para decirlo con las palabras de Jesús en el Apocalipsis, cristianos tibios.

La tibieza que se da en la Iglesia es aquella de quien camina sólo siguiendo el propio buen sentido, que frecuentemente coincide con el sentido común. Son aquellos que caminan con una prudencia mundana, una tentación para muchos.

Pienso en muchos de nuestros hermanos y hermanas que en este momento, justo en este momento, dan testimonio del nombre de Jesús, incluso hasta el martirio. Éstos no son cristianos satélites: éstos van con Jesús, por el camino de Jesús. Éstos saben perfectamente lo que Pedro dice al Señor, cuando el Señor le pregunta: "¿también ustedes quieren marcharse, ser cristianos satélites?". Le responde Simón Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna". Así, de un grupo grande, se convierte en un grupo un poco más pequeño, pero de aquellos que saben perfectamente que no pueden ir a otra parte, porque solamente Él, el Señor, tiene palabras de vida eterna.

Ir con Jesús, por lo tanto, sin temor, por el camino que Él indica. Recemos por la Iglesia, para que siga creciendo, consolidándose y caminando en el temor de Dios y con el consuelo del Espíritu Santo.

Que el Señor nos libre de la tentación de aquel "buen sentido"; de la tentación de murmurar contra Jesús, porque es demasiado exigente; y de la tentación del escándalo. (Homilía en Santa Marta, 20 de abril de 2013)

Propósito para hoy:

Escribiré un mensaje lleno de caridad a esa persona que se ha alejado de la Iglesia, con la esperanza de que, en nombre de Jesús, pueda convertirse en una semilla de fe en su vida

Reflexionemos juntos esta frase:

"Necesitamos un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta" (Papa Francisco)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Carta de un padre a su hijo

Quiera Dios que tanto tú como yo tengamos larga vida, de modo que un día te pueda decir estas palabras de viva voz. Pero como desconocemos su voluntad, deseo compartir contigo estas ideas y sentimientos
Hijo mío, tú eres especial. Muy especial. No porque seas mi hijo, o porque hayas llegado a este mundo siendo querido y deseado por tu madre y por mí.
Eres hijo del Dios altísimo, y por tanto formas parte de un pueblo de profetas, sacerdotes y reyes.  Esto no te hace superior a los demás, pero te reviste de dignidad. Sé que habrá muchos momentos en los que tu fe te haga nadar a contracorriente, en los cuales serás duramente tentado; recuerda en los mismos las palabras de San Pablo: no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree. 
El hombre que un día serás se forjará con aquello de lo que te alimentes en tu infancia y juventud; no me refiero al alimento físico, sino a cada palabra que escuches y pronuncies, cada situación que vivas, cada imagen que veas, cada amigo del que te rodees. Yo intentaré siempre procurar lo mejor para ti, pero llegará un momento en que tendrás que empezar a tomar tus propias decisiones. Elige con sabiduría los libros que lees, la música que escuchas, las películas que ves, las conversaciones que compartes, los sitios que frecuentas; que sirvan para hacer crecer el Reino en ti. Pues si bien hay muchas cosas malas en este mundo, hay otras maravillosas que no debes perderte de ningún modo.
Sé diligente y esforzado en tus estudios. No es un empeño de tus padres; el Señor requiere hombres inteligentes, que puedan usar también su intelecto para mejor servirle. Fórmate en aquello que en verdad te guste, según los dones que Dios sembró en ti, pues debes hacerlos crecer y explotarlos al máximo.
Mantente firme en la oración, a tiempo y a destiempo. No importa que sientas algo o no, que estés en época de desierto o de efusión. Dios espera cada día que le hables, que le compartas lo que vives. Es el sol que, sin que te des cuenta, te broncea y da luz a tu vida. No lo alejes de ti bajo ninguna circunstancia. Y si algún día lo hicieras, no olvides que siempre, pase lo que pase, hagas lo que hagas, Él te estará esperando con los brazos abiertos.
No sé si Dios te llamará a la vida consagrada, al matrimonioten los ojos y los oídos bien atentos para descubrir su voluntad, pues en cumplirla va la felicidad de tu vida.
De cualquier modo, respecto a las chicas, te diré que no seas impaciente ni impulsivo. Ellas y nosotros vivimos la sexualidad de un modo diferente. No te preocupes por la popularidad de los matoncillos, con más músculo que seso. Las chicas maduran antes que nosotros, y en pocos años verás que buscan en ti algo muy diferente a todo eso. Respétalas siempre, aun cuando ellas mismas se hayan perdido todo respeto. Huye de las situaciones que puedan ponerte en tentación: tu virginidad es igual de valiosa que la de una chica; no tienes que demostrarle nada a nadie. El sexo no te hará ser más hombre; ser capaz de tener dominio sobre ti y tu cuerpo, sí. Si una chica no valora ni entiende esto, no es para ti.
Cuando te fijes en una mujer, mira mucho más allá de su físico. Está claro que ha de parecerte bonita, atractiva. Pero piensa si te gustaría que fuese la madre de tus hijos. Analiza si es generosa, si sería capaz de desgastarse por su familia, y si es alguien que saca lo mejor de ti, que te hace crecer. Pues la belleza del físico acaba pasando, y el deseo también. Si Dios te llama al matrimonio, emprendes un viaje para toda la vida, y en la maleta requerirás mucho más que una cara linda o un cuerpo esbelto. Cuando la pasión inicial decrezca, cuando no haya cosquillas estomacales, no empieces a cuestionarte, como les sucede a tantos, si elegiste bien, si era la mujer de tu vida. Recuerda que es Dios quien hace que tu esposa sea la mujer de tu vida, la perfecta para ti, pues Él es el garante de vuestra unión. Y recuerda también que tú vuelves a escogerla cada día, con sol o con lluvia. Saltar de flor en flor buscando siempre un nuevo cosquilleo sólo haría de ti un desgraciado. El amor va mucho más lejos, crece contigo, se transforma y madura como tú; sólo quienes descubren esto alcanzan una vida en plenitud.
Si además eres padre, no huyas de tus responsabilidades familiares. Tus hijos necesitarán de tu autoridad, de tus normas, de tu seguridad. No es que tengas que llegar a ser el sargento de hierro, pero tampoco te conviertas en un eterno negociador. Puede que te equivoques en tus decisiones, en tus criterios, en tus noes, pero la firmeza en los mismos será un baluarte que sostenga a tu familia, como lo será también el que tus hijos sean testigos de cómo eres capaz de pedir perdón a tiempo y de perdonar, a tu esposa, y también a ellos. No eres un león que enseña a cazar: eres un hombre que enseña a amar. Y eres también, en definitiva, el escudo que debe soportar los golpes de mar que traigan las tormentas.
Hijo mío, sé un hombre de palabra, íntegro, honrado, prudente al hablar y al obrar.
No busques el reconocimiento de los demás ni la propia gloria, sólo la de Dios. Y Dios, que ve en lo escondido, te recompensará.
Tu padre, que te quiere. 

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