jueves, 6 de agosto de 2015

Buenos días, 7 de agosto de 2015

Primero contemplar, y después enseñar.
Predicar siempre y en todas partes”.

Santo Domingo de Guzmán






SANTORAL

Cayetano
presbítero ejemplar, Patrón del pan y del trabajo

Alberto degli, Presbíteros; Donato de Arezzo, Obispo y mártir; Vicente de L'Aquila, Edmundo Bojanowski, Beatos; Agatángel de Vendome y Casiano de Nantes. Beatos, Mártires; Jordán Forzaté, Beato, Abad; Afra de Augusta  Mártir,Miguel de la Mora, Sacerdote y Mártir.



REFLEXIÓN:

Los monos frioleros

Se cuenta que en una noche de invierno, algunos monos desanimados y muertos de frío, descubrieron una luciérnaga que sobrevivió quién sabe cómo a su estación.
Mirando atentamente al insecto, creyeron que era fuego, de modo que lo cogieron con cuidado, lo taparon con hierba seca y con hojas, después extendieron sobre él los brazos, echaron hacia afuera los costados y el pecho, y se frotaron, imaginándose que se calentaban.
De manera particular un mono, con más frío que los otros, soplaba repetidamente y con gran atención sobre la Iuciérnaga.
Entonces un pájaro desde un árbol voló hacia abajo y le dijo al mono:
- "Querido señor, no te molestes tanto. Esto no es fuego: es solamente una luciérnaga"
Pero el mono no hizo caso de la advertencia, y continuó soplando, aún cuando el pájaro intentó repetidamente hacerle entrar en razón.
Finalmente, como el importuno consejero se le acercó reprendiéndolo y gritándole su equivocación en la oreja, el mono, montando en cólera, lo agarró y lo tiró contra una piedra rompiéndole la cabeza y el consejo que estaba dentro.
Después volvió a calentarse a la luz de la luciérnaga, olvidándose de unirse a la manada de sus compañeros que buscaban un lugar abrigado para resguardarse del frío.
Al amanecer estaba muerto, congelado, sobre la pequeña luz ahora también apagada.

De los cuentos del Panchatandra


ORACIÓN:
Tú estas con nosotros, Jesús

Tú estas con nosotros, Jesús.
Te encontramos en el amigo,
en el hermano,
en la gente que nos quiere y que nos cuida.
En nuestros padres, en los maestros
y en todos los que hacen el bien.

Te encontramos todos los días
cuando vemos el amanecer,
y cuando cerramos los ojos al dormir.
Tú estás con nosotros,
porque estás presente en el mundo,
ayudando para que cada día haya más alegría,
más justicia y más esperanza.

Ayúdanos a descubrir tu presencia, Señor,
en cada paso que damos,
en cada trabajo que hacemos,
en cada sonrisa que ponemos
para que todos vivan más a gusto.

Danos tu fuerza para que colaboremos
en la construcción de un mundo mejor.
Señor, queremos hacerte un sitio
en medio de nosotros,
en nuestra casa
para que en esta Navidad
Tú seas el mejor regalo de nuestra vida.

¡Que así sea, Señor!

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