martes, 25 de agosto de 2015

Buenos días, 25 de agosto de 2015


Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar”
(Marañón)



SANTORAL

San José de Calasanz, fundador Escolapios; Luis IX, rey de Francia; Patricia, Virgen y Mártir; Ginés (o Genesio) de Roma, Mártir; Tomás Cantalupo, Obispo; Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrinos, mártires; Pedro Vázquez, Beato, Mártir; Ginés (o Genesio) de Arlés, Mártir; María del Tránsito de Jesús Sacramentado, Beata, Fundadora; Luis Baba, Beato, Mártir; Aredio de Limoges, Abad; Luis Urbano, Beato, Presbítero y Mártir; María Troncatti, Venerable, Misionera.


REFLEXIÓN:

Oro y ceniza
Había un comerciante rico y avaro que un día encontró su oro convertido en ceniza. Se afligió tanto que se fue a la cama, rechazando todo alimento.
Un amigo, enterado de su enfermedad, fue a visitarlo y comprendió la causa de su dolor. Le dijo entonces:
«No hacías buen uso de tus riquezas. Por eso cuando las amasabas no eran mejores que la ceniza.
Ahora, escucha mi consejo: extiende una estera en tu bazar, pon encima esta ceniza y finge que haces comercio con ella».
El rico hizo como le había aconsejado el amigo, y cuando alguien le preguntó:
«¿Porqué vendes ceniza?», el respondió: «Pongo en venta mis bienes».
Un día pasó por allí una muchacha huérfana y muy pobre, pero sin codicia en el corazón. Viendo al comerciante en el bazar le dijo:
«Señor, ¿porqué has reunido aquí tanto oro y tanta plata para venderlos?».
El rico comerciante le respondió:
«Si quieres puedes llevarte un puñado de oro y otro de plata, te los regalo»
Y ella tomó un puñado de ceniza, que en seguida se cambió en oro.
El maestro de la sabiduría enseña: Para quien tiene las manos puras, hasta la ceniza se convierte en oro; para quien tiene codicia en el corazón, el oro se convierte en preocupación y amargura.


ORACIÓN:
Esta mañana, Señor, queremos pedirte
que tu amor permanezca entre nosotros,
en nuestras familias,
en nuestro grupo de amigos,
en nuestra escuela,
en nuestra clase...
Señor,
que tu amor permanezca con nosotros
como la luz del día que ahora comienza.

Esta mañana, Señor, queremos pedirte
que tu amor permanezca entre nosotros,
en nuestro barrio y en nuestra ciudad,
en nuestro país y en el mundo entero.
Señor, danos la fuerza suficiente
para que nos convirtamos
en constructores de paz y bien.

Señor, que edifiquemos
un mundo de amor
siendo cada día más buenos,
más generosos,
más atentos a los que sufren,
más fieles a tus palabras.

Esta mañana te pedimos, Señor,

un poco de amor, de tu amor.

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