miércoles, 29 de julio de 2015

Buenos días, 29 de julio de 2015

No hay cosa mas excusada y perdida, que contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos
Miguel de Cervantes





SANTORAL

Lázaro y Marta, hermanos, amigos de Jesús; Lupo, Guillermo, Próspero, obispo; Beatriz de Nazaret, Vírgen; Olaf, rey y mártir; Félix II, papa; Pedro Crisólogo, Doctor de la Iglesia; Abdón y Senén, Lucio Martínez y 7 compañeros, Simplicio, Fasustino, Beatriz, Lucila, Flora, Eugenio, Antoniono, Teodoro y dieciocho compañeros, Calínico, mártires; Celia y Luís Martín, padres de familia; José Calasanz, beato salesiano, Sacerdote, mártir ; Urbano II, Papa, Beato; Faustino, confesor.




REFLEXIÓN:


Cuentan que había una vez un rabino que tenía fama de santo. La gente vivía intrigada porque todos los viernes desaparecía sin que nadie supiera a dónde iba. Dada su bondad y buen nombre, comenzó a correr el rumor de que, en esas ausencias de los viernes, iba a entrevistarse con el Todopoderoso.

Para salir de dudas, encargaron a alguien que siguiera secretamente al rabino y averiguara a dónde iba. El siguiente viernes, el “espía” siguió al rabino a las afueras de la ciudad y hora y media después, cuando sus piernas ya flaqueaban de cansancio porque los pasos del rabino eran muy vigorosos, descubrió que este se disfrazaba de campesino y, así vestido, entraba en un rancho miserable donde se dedicaba a atender a una mujer no creyente que estaba paralítica.

En las horas siguientes, el rabino lavó y planchó la ropa de la enferma, le preparó comida para ese día y para el sábado, limpió la casa, hizo algunos arreglos y cortó leña para alimentar el fuego toda la semana.

Cuando el “espía” regresó a la congregación, todos los miembros de la comunidad le rodearon ansiosos.

-¿A dónde fue el rabino? –le preguntaron-. ¿Le viste subir al cielo?
- No – respondió el “espía” - Le vi subir mucho más arriba.


ORACIÓN:


ORACIÓN A SANTA MARTA ( Para casos difíciles y urgentes)


Santa Marta, yo me acojo a tu protección y amparo, en prueba de mi afecto y fe te ofrezco esta luz que en tu honor encenderé todos los martes.

Milagrosa Santa Marta, consuelame en mis necesidades y las de todos los míos y por la inmensa dicha que gozásteis al hospedar en tu casa al Salvador, intercede por mí y por toda mi familia, para que siempre conservemos en nuestros corazones a Dios y sean resultas mis necesidades y las de todos los míos.

Milagrosa Santa Marta, yo e suplico en en nombre de Dios todo poderosos, tengas misericordia al favor que te pido.

(Hacer la petición)

Yo e suplico, Santa mía que venzas mis dificultades y las de todos los míos, como venciste al dragón que tienes a tus pies.

(Reza un padrenuestro. un avemaría y un gloria)

Se acaba la oración diciendo:
Gracias Santa Marta por los favores recibidos.
Amén.

Esta oración se debe rezar nueve martes seguidos y se reparte una copia cada martes con la intención de extender la devoción a Santa Marta.
 
Mientras se reza la oración se debe de encender una vela antes de finalizar los nueve martes.




No hay comentarios:

Publicar un comentario