miércoles, 22 de julio de 2015

Buenos días, 22 de julio de 2015

La poesía es pintura de los oídos, como 

la pintura poesía de los ojos
Feliz Lope de Vega




SANTORAL


María Inés, Beata; Felipe Evans, presbítero y mártir; Platón, San teófilo, mártires; andregisilo, abad; Agustín de Biella, beato; María Magdalena, discípula de Jesús; Cirilo, obispo; Menelao, Vandrilo, abad; José, conde; Salviano, Sacerdote.






REFLEXIÓN:

Cuentan que el rey San Luis de Francia envió al obispo de Chartres a una embajada. En el camino a su destino, el obispo se encontró con una mujer de rostro grave y andar decidido, que a pesar de que era de día, llevaba en una mano una antorcha encendida y en la otra un cántaro con agua.
Intrigado por esa imagen, el obispo mandó detener el carruaje y le preguntó:-¿Mujer a dónde vas y para qué llevas esas cosas?
- Monseñor, con el agua voy a apagar el infierno, y con la antorcha voy a incendiar el paraíso. Quiero que los hombres amen a Dios por amor a Dios, no por miedo o de un modo interesado.


ORACIÓN:

DIOS Y EL MAR

Como nadando, abandonada
al agua gruesa del mar.
O mejor que si nadara: flotante
en ondas firmes, en ondas fuertes,
en la inmensa ola azul
que se juntara
con otra inmensa ola azul. Hasta los cielos.
Así, en tu mano.
Igual que en el mar, en la mano tuya:
abierta, infinita mano, ilimitada,
que sostiene mi cuerpo sin tensión...
Tú, el mar. El mar, Tú.
La ola, tu mano: la mano, tu ola.
Abandonándome a los dos, ciega
y sorda y vuestra. Con fe.
¡No hay peligro de ahogarse,
ni de morir sin alegría de que la muerte
no sea bellísima liberación
hacia Ti!
El misterio de la confianza
reside en nadar, en flotar, en abandonarse
plenamente a Ti,
sola y eternamente a Ti.
Al mar.

Carmen Conde

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