sábado, 16 de mayo de 2015

Buenos días, 16 de mayo de 2015


Toda el agua de los ríos no sería suficiente para lavar las manos ensangrentadas de un homicida”
(Esquilo)





SANTORAL

Simón Stock,
abad († 1265)

Ubaldo, Posidio, Fuerte, Honorato, Audas, Peregrino, Dómnolo, obispos; Flaviano, Aquilino, Victoriano, Genadio, Félix, Andrés Bobola, mártires; Juan Nepomuceno, presbítero; Gema Galgani, Máxima, Frejus, vírgenes; Brendano, Simón Stock, abades; Fidolo, confesor; Bernardo Mentón, eremita.

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FLOR DEL 16 DE MAYO: La boca de lobo
Estas flores no tienen olor, pero embellecen el jardín, y juntas a las odoríferas, suplen lo que a éstas falta, y por lo mismo que no reúnen en sí todas las perfecciones de una flor, no sirven más que para adorno en nuestros ramilletes y jardines.

Con María, en mayo, asumimos un gran reto: el Evangelio es la norma de nuestra vida. ¿Qué ocurre? No siempre es así. A veces corremos el riesgo de llevar una fe saltamontes. Vamos de salto en salto y acogiendo de la Palabra lo que nos conviene y ocultando aquello que nos interpela.


Hoy ofrecemos a la Virgen la boca de lobo



ORACIÓN A LA VIRGEN

Recibid, Señora, estas flores como una muestra
de mi veracidad, de mi afabilidad y de mi liberalidad. Yo os
prometo ser en adelante veraz, afable, tratable y liberal.
Aceptad, Señora, estos mis votos, y haced que se cumplan
en mí y por mí
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 REFLEXIÓN:
¿Qué Es Vivir? 

 Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción de percibir la maravilla de la creación de Dios que nos rodea.

Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá!

Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros, es vibrar en la bondad y llevar a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.

Vivir, es aprender más cada día, es gozar los momentos bellos y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.

Vivir, es amar intensamente a través de una caricia, es escuchar en silencio la palabra del ser amado, es perdonar una ofensa, es sentir la presencia del otro, es besar con amor a quien nos ama.

Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño, escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.

Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y tener la capacidad de regocijarme ante sus triunfos y realización.

Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano y en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor de nosotros en cada momento, logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.

Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar, es observar y superar, es dar y aceptar, es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.


ORACIÓN:

Oración al Espíritu Santo para pedir sus dones

¡Oh Espíritu consolador, bondad inefable,
que suavísimamente abrasas las almas en fuego celestial!
Aquí venimos tus hijos a implorar tu protección poderosa y todos tus dones, para emplearlos en saber amar a Jesús.
Ven a nuestra inteligencia para que reine en ella la luz de Jesús.
Ven a nuestra voluntad para en ella reine la santidad de Jesús.
Ven por fin, a nuestro ser, para que lo absorba la vida divina de Jesús.
Tú que eres la Fuente de gracia, derrámala abundantemente en nuestros corazones.
¡Oh Divino Espíritu, Fuente de infinita Pureza!, límpianos del pecado, renueva nuestras almas en Cristo y escucha propicio las peticiones que ahora te hacemos.
Amén.

Don de Entendimiento

El don de entendimiento es un don intelectual, como el de ciencia y sabiduría, pero con sus cualidades propias. Hace conocer al alma los secretos de la gracia.
El Espíritu Santo imprime en el entendimiento las verdades y los misterios de Dios: es el agente del amor, porque comunica al alma sus luces y la hace amar lo único digno de ser amado.
Cuando esta facultad se encuentra enriquecida con el don, sobrenaturaliza sus actos y mueve a la voluntad con el amor a elevarse en el conocimiento propio y en el conocimiento de Dios.
Del santo y fecundo conocimiento propio, brota el amor divino, atributo del don de entendimiento.
Este don tiene una gran parte en la contemplación que tantos bienes deja al alma: es el camino que el Espíritu Santo emplea y recorre en sus comunicaciones divinas.

Por este don altísimo cruza el divino fuego; el amor comunicativo y todas las gracias del cielo, dejando huellas muy hondas e impresiones santísimas.
¡Qué grande es el don de entendimiento!
Es un don de santos; su fondo es el amor, y de este amor se derivan todas las virtudes.
Este don produce hambre de lo divino que mereció la alabanza de Jesús: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados Mt 5,6.
¡Dios, y sólo Dios, es el resorte que mueve al alma en todas sus operaciones y deseos!
¡Oh Espíritu Santo!, dame inteligencia, y estudiaré atentamente tu ley y la observaré con todo mi corazón! Sal 119, 34.
Y como tu ley se encierra en el amor, quiero amarte con el amor de todas las criaturas y con el infinito Amor con que Tú mismo amas infinitamente.
Dame ese don de entendimiento para conocerte y conocerme, para amarte y amarme a mí mismo con humildad.
¡Madre mía!, alcánzame esta gracia del Espíritu Santo, tu divino Esposo.
Amén.

Oración final:

¡Oh Espíritu Santo, benigno y consolador que te complaces en aliviar nuestros males! ¡Oh Fuego celestial que fecundizas cuanto tocas!, ¡ven a extender por todo el mundo el amor a la Cruz! Derrama sobre nosotros tu suave unción; suscita vocaciones de laicos, religiosos y sacerdotes. Presérvanos de todo mal y llénanos de celestiales riquezas.
Amén

Jaculatoria:

Crea en mí, ¡Dios mío!, un corazón puro y renuévame por dentro con espíritu firme.



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