lunes, 13 de abril de 2015

Buenos días, 13 de abril de 2015. San Hermenegildo

"Un gran hombre demuestra su grandeza por la forma en que trata a los pequeños".
Thomas Carlyle
 
 

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SANTORAL
 
Martín I,
papa y mártir († 655)
 
Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
La vida es como un laberinto con muchos caminos por tomar...
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Cuentan que un rey tenía un consejero que ante circunstancias adversas siempre decía: "que bueno, que bueno, que bueno".
 
Un día de cacería el rey se cortó un dedo del pie y el consejero exclamo: "que bueno, que bueno, que bueno".

El rey, cansado de esta actitud, lo despidió y el consejero respondió: "que bueno, que bueno, que bueno".

Tiempo después, el rey fue capturado por otra tribu, para sacrificarlo ante su dios. Cuando lo preparaban para el ritual, vieron que le faltaba un dedo del pie y decidieron que no era digno para su divinidad al estar incompleto, dejándolo en libertad.

El rey ahora entendía las palabras del consejero y pensó: "que bueno que haya perdido el dedo gordo del pie, de lo contrario ya estaría muerto".


Mandó llamar a palacio al consejero y le agradeció. Pero antes le preguntó por qué dijo "que bueno" cuando fue despedido. El consejero respondió: "si no me hubieses despedido, habría estado contigo y como a ti te habrían rechazado, a mi me hubieran sacrificado".

La vida es como un laberinto con muchos caminos por tomar. En el diario caminar podemos estrellarnos contra las paredes cuando las circunstancias son difíciles.

Nada ganamos angustiándonos, preocupándonos y torturándonos con los problemas.
 
Para cualquier dificultad en la vida existe una razón, que muchas veces escapa a nuestra perspectiva y no entendemos en el momento. No podemos entender el porqué de todas las paredes del laberinto, a menos que nos elevemos y veamos la figura completa.

 
 
ORACIÓN:
 
Oración introductoria

Señor Jesús, amigo mío, gracias por todos los dones que me has dado, sabes que soy tuyo y en ti solo quiero estar, no permitas que me separe de tu amor, sabes que soy débil pero yo confío en tu misericordia, dame tu amor que eso me basta, pues contigo todo lo puedo y con tu amor soy feliz.


Petición

Señor que te conozca en cada momento de mi día, en cada persona con la que trate y que en cada circunstancia de mi vida esté siempre a tu lado.


Meditación del Papa Francisco
 
El error fue pensar que todo se resolvía con observar los mandamientos, pero estos no son una ley fría, porque nacen de una relación de amor y son 'indicaciones' que nos ayudan a no equivocarnos en nuestro camino para encontrar a Jesús. Así, los fariseos cierran el corazón y la mente a cualquier novedad, no entienden el camino de la esperanza. Es el drama del corazón cerrado, el drama de la mente cerrada y cuando el corazón está cerrado, este corazón cierra la mente, y cuando corazón y mente están cerrados no hay sitio para Dios, sino solamente para lo que nosotros creemos que se debe hacer. Sin embargo, los mandamientos llevan una promesa y los profetas despiertan esta promesa. Los que tienen corazón y mente cerrados no consiguen acoger el mensaje de novedad llevado por Jesús, que es el que había sido prometido por la fidelidad de Dios y de los profetas. Pero ellos no entienden.
 
Y de este modo es un pensamiento cerrado, que no está abierto al diálogo, a la posibilidad que haya otra cosa, a la posibilidad que Dios nos hable, nos diga cómo es su camino, como ha hecho con los profetas. Esta gente no había escuchado a los profetas y no escuchaba a Jesús. Es algo más que una simple terquedad. No, es más: es la idolatría del propio pensamiento. ‘Yo pienso así, esto debe ser así y nada más’. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de abril de 2014, en Santa Marta).
 
Propósito

Vivir, como hijo, una especial unión con Dios Padre, a lo largo del día, a través de jaculatorias y comuniones espirituales.


Diálogo con Cristo 

Señor Jesús ayúdame a trasmitir tu amor. Ayúdame a ser un mejor hijo tuyo que viva con fidelidad mis compromisos cristianos. Te pido por todos mis hermanos que no te conocen y viven alejados de ti. Dales la gracia de sentirse verdaderamente hijos tuyos, amen.

Al mismo tiempo el amor filial del Corazón de Jesús ha revelado ―y revela continuamente al mundo― el amor del Padre (Juan Pablo II, Ángelus, 13 de julio del 1986)
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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 LOS NAZIS ENCERRARON EN EL CAMPO DE DACHAU A 2 500 CLÉRIGOS CATÓLICOS: MÁS DE MIL MURIERON ALLÍ

Guillaume Zeller es periodista y redactor jefe de DirectMatin.fr. También ha sido responsable de investigación en el servicio histórico de la Armada francesa. Su nuevo libro « La Baraque des prêtres, Dachau, 1938-1945» ( El barracón de los sacerdotes, Dachau, 1938-1945) acaba de ser publicado por Éditions Tallandier.

-¿Cómo explica el número de sacerdotes, seminaristas y monjes deportados a Dachau? 

-De 1938 a 1945, 2.579 sacerdotes, seminaristas y monjes católicos fueron deportados por los nazis, como también 141 pastores protestantes y sacerdotes ortodoxos. En lo que respecta a los católicos, el Vaticano no consiguió impedir su deportación. Lo único que obtuvo la Santa Sede es que fueran todos agrupados en Dachau. Estos hombres de Iglesia procedían de toda Europa: Alemania, Austria, Checoslovaquia, Polonia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia y también de Italia. 

»No fueron arrestados por ser sacerdotes católicos en el sentido estricto, sino por razones varias. Los alemanes pagaron el precio de su oposición al programa de eutanasia hitleriano, el plan T4. Los sacerdotes polacos eran considerados por los nazis como élites eslavas y los incluyeron entre sus objetivos, como testifican los informes enviados por Heydrich sobre los arrestos llevados a cabo en Polonia en 1940 por los Einsatzgruppen [ «grupos operativos» o «grupos de operaciones», nombre de un conjunto de escuadrones de ejecución o escuadrones de la muerte itinerantes especiales formados por miembros de las SS, SD y otros miembros de la policía secreta de la Alemania Nazi, ndt]. 

Por su parte, los sacerdotes franceses - había 156 en Dachau - fueron deportados por su participación activa a la resistencia interior.

-¿Cómo se organizaba la resistencia moral y espiritual de los sacerdotes y seminaristas deportados en este campo? 

-Los religiosos de Dachau tenían los mismos sufrimientos que sus compañeros laicos. De los 2.720 religiosos, 1.034 - de los cuales 868 polacos - murieron en el campo hasta que éste fue liberado. Pero ellos consiguieron, en conjunto, conservar una increíble dignidad, ante los intentos de las SS, apoyadas por los kapos, de deshumanizar y envilecer a los prisioneros. 

Primo Levi [ escritor italiano de origen judío sefardí, superviviente del Holocausto, estuvo prisionero en el campo de concentración de Monowice, subalterno del de Auschwitz, ndt], aunque era ateo, relata en Si esto es un hombre la notable resistencia moral e intelectual de los rabinos deportados en Auschwitz. Si bien las circunstancias son distintas, esto mismo vale para los sacerdotes de Dachau. Estos hombres de Iglesia se esforzaron por mantener las virtudes de fe, esperanza y caridad. La oración, los sacramentos, el apoyo prestado a los enfermos y moribundos, la organización de la formación teológica o pastoral clandestina y la reconstitución de la jerarquía eclesial fueron una armadura que les permitió preservar su humanidad. También estaba presente en sus corazones y en su espíritu el precedente de las persecuciones a la Iglesia durante los primeros siglos del cristianismo. 


-Su libro está lleno de historias individuales increíbles… 

-La perversidad del campo de concentración reside particularmente en el hecho de que las SS hacían que los detenidos se pelearan entre ellos. El peor enemigo de un deportado era a menudo otro deportado. Ahora bien, en su gran mayoría, los sacerdotes de Dachau no cedieron a este mecanismo. Más bien al contrario, abundan los episodios heroicos

En el invierno de 1944-1945, los deportados fueron diezmados por una epidemia de tifus. Mientras las SS y los kapos abandonaron los barracones infectados, diversas decenas de sacerdotes enfermaron voluntariamente, plenamente conscientes del riesgo que corrían, por ocuparse y consolar a los agonizantes. Varios de ellos murieron.

Otro episodio: la ordenación clandestina de un joven seminarista alemán in articulo mortis, Karl Leisner ( www.karl-leisner.de/spanien.html ), por un obispo francés, monseñor Gabriel Piguet, obispo de Clermont-Ferrand, partidario del Mariscal Petain pero deportado a Dachau por su apoyo a las redes clandestinas de alojamiento y ocultación de judíos y que hoy forma parte de los Justos de Yad Vashem. La ordenación clandestina de este joven seminarista alemán agonizante, única en la historia de la Iglesia, fue celebrada en una auténtica capilla, habilitada en uno de los barracones del campo reservado a los religiosos.


Por decisión de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, 56 eclesiásticos fallecidos en Dachau han sido beatificados tras el proceso que estableció la práctica de virtudes naturales y cristianas de manera ejemplar y heroica. En el campo de Dachau se halla el mayor cementerio de sacerdotes católicos del mundo. 



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