jueves, 26 de marzo de 2015

Buenos días, 26 de marzo de 2015. San Braulio

La fortaleza para exigir, el cariño para dar seguridad y la humildad
para luchar por ser mejor y pedir perdón cuando sea menester
Lo que se espera de un padre en 2 ideas



 
VIDEO
 
 


 
SANTORAL
Braulio,
obispo (c. a. 590-651)
 
Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ireneo, diácono y mártir; Serapión y Ammonio, lectores y mártires; Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Eugenia, Miguel, Cuadrato, Teodosio, Manuel, Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita; Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz
 

  
 
REFLEXIÓN:
 
Felices quienes caminan humildemente junto a su Dios y a los demás, sin más deseos ni recompensas que sus desvelos. 
 
Felices quienes han recibido la llamada a la compasión, a la solidaridad, a la dulzura. 
 
Felices quienes se entregan a la tarea encomendada con la convicción, la fuerza y la entrega de sus manos y su corazón. 
 
Felices quienes se sienten cercanos a toda la humanidad, quienes no se quedan aislados en su pequeño grupo, reduciéndolo a una pequeña secta de elegidos. 
 
Felices quienes reciben una misión, ante la contemplación de las necesidades de los demás, de su dolor, de su miseria, y se dan por entero, sin pedir nada a cambio. 
 
Felices quienes no se sienten fundadores, ni “padres” o “madres” de nadie, sino hermanos pequeños de los más débiles y olvidados. 
 
Felices quienes no anhelan recibir honores, ni privilegios, ni templos, ni casas de peregrinación, sino ser sencillamente ellos mismos, renunciando a cualquier tipo de riqueza. 
 
Felices quienes no desean figurar, ni ser reconocidos, sino que su máxima dignidad es servir, adquiriendo así el sello indeleble de la fidelidad y la entrega por amor.
 
Por  Miguel Ángel Mesa Bouzas


 
ORACIÓN:
 
Dios mío, no quiero ser de los que traicionan, porque ¿a quién iría? Sólo Tú me puedes dar la luz y fuerza que necesito para dejar mi autosuficiencia y mi egoísmo. Creo, espero y te amo, permite que pueda tener un encuentro contigo en esta oración.
 
Petición
 
Dios mío, no permitas que las preocupaciones del mundo me distraigan en mi oración.
 
Meditación del Papa
 
"¿También vosotros queréis marcharos?" Esta pregunta provocadora no se dirige sólo a los que entonces escuchaban sino que alcanza a los creyentes y a los hombres de todas las épocas. También hoy muchos se escandalizan ante la paradoja de la fe cristiana. La enseñanza de Jesús parece "dura", demasiado difícil de acoger y de practicar. Entonces hay quien rechaza y abandona a Cristo; hay quien trata de adaptar su palabra a las modas desvirtuando su sentido y valor. "¿También vosotros queréis marcharos?". Esta inquietante provocación resuena en el corazón y espera de cada uno una respuesta personal. Jesús, de hecho, no se contenta con una pertenencia superficial y formal, no le basta una primera adhesión entusiasta; es necesario, por el contrario, participar durante toda la vida en su pensar y querer. Seguirle llena el corazón de alegría y dan sentido pleno a nuestra existencia, pero comporta dificultades y renuncias, pues con mucha frecuencia hay que ir contra la corriente. (Benedicto XVI, 23 de agosto de 2009).
 
 
Propósito
 
Delicadeza y alegría para darle todo a Dios, y dárselo en el amor.
 
Diálogo con Cristo
 
Jesús mío, quiero seguirte día a día y servirte en los demás. No quiero marcharme ni quedarme atrás, quiero caminar al paso que necesita la Iglesia. Cumplir con mis deberes de estado y con mi apostolado de extender tu Reino por medio de la caridad. Por eso te doy gracias por este momento de oración que puede transformar mis deseos en una hermosa realidad.
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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DIEZ PASOS PARA ORAR EN PAREJA


 1. Establecer una hora para orar juntos.
 2. Asignar quién dirige la oración.
 3. Tomarse de las manos para orar.
 4. Comenzar la oración dándole gracias a Dios.
 5. Pedir perdón.
 6. Comprometerse a cambiar los errores.
 7. Pedir por aquello que más estén necesitando.
 8. Afirmar que lo pedido se cumplirá.
 9. Expresar a Dios cuánto lo aman.
 10. Finalizar la oración con un abrazo.

La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por ello cuando oramos, y más aún cuando lo hacemos en pareja, nuestra unión matrimonial se fortalece y nuestra fe se acrecienta cuando tienes al Todopoderoso como centro de tu vida y le expresas tus alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, ideales y realidades.


Artículo originalmente publicado por Por tu Matrimonio




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