martes, 24 de marzo de 2015

Buenos días, 24 de marzo de 2015. Santa Catalina de Suecia

"Las cinco habilidades esenciales para el éxito son
la concentración, el buen criterio, la organización, la innovación y la comunicación".
Michael Faraday.
 
 

 
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SANTORAL
 
Catalina de Suecia,
abadesa (c. a. 1331-1381)
 
Epigmenio (Pigmenio), presbítero; Severo, Agapito, Flavio, Latino, obispos; Marco, Timoteo, Simón niño, Timolao, Páusides, Alejandro, Dionisio, Rómulo, Segundo, Guillermo de Norwich, mártires; Seleuco, confesor; Catalina de Suecia, Ildelita, abadesas.
 


 
REFLEXIÓN:
 
Una mujer pobre tenía la costumbre de ir todas las mañanas a un bosque cercano a su casa para recoger leña, que luego vendía a sus vecinos. Cierto día, encontró bajo un roble un caldero viejo de latón, ya muy oxidado por la intemperie.
 
¡Vaya, qué suerte! ―exclamó―. Tiene un agujero, y no me servirá para llevar agua, pero podré utilizarlo para plantar flores.
 
Tapó el caldero con su mantón y, cargándoselo al hombro, emprendió el camino hacia su humilde choza. Pero empezó a notar que el caldero iba pesando más y más, así que se sentó a descansar. Cuando puso el caldero en el suelo, vio con asombro que estaba lleno de monedas de oro.
 
¡Qué suerte tengo! ―volvió a exclamar, llena de alegría―. Todas estas monedas para una pobre mujer como yo.
 
Mas pronto tuvo que volver a pararse. Desató el mantón para ver su tesoro y, entonces, se llevó otra sorpresa: el caldero lleno de oro se había convertido en un trozo de hierro.
 
¡Qué suerte tan maravillosa! ―dijo―. ¿Qué iba a hacer una mujercita como yo con todas esas monedas de oro? Seguro que los ladrones me robarían todo. Por este trozo de hierro me ganaré unas cuantas monedas normales, que es todo lo que necesito para ir tirando.
 
Envolvió el trozo de hierro, y prosiguió su camino.
Cuando salió del bosque, volvió a sentarse, y decidió mirar otra vez en su mantón, por si el destino le había dado otra sorpresa. Y, en efecto, así era: el trozo de hierro se había convertido en una gran piedra.
 
¡Vaya suerte que tengo hoy! ―dijo―. Esta piedra es lo que necesito para sujetar la puerta del jardín, que siempre golpea cuando hace viento.
 
En cuanto llegó a su casa, fue hacia la puerta del jardín y abrió el mantón para sacar la piedra. Mas, nada más desatar los nudos, una extraña criatura saltó fuera. Tenía una enorme cola con pelos de varios colores, unas orejas puntiagudas y unas patas largas y delgadísimas. La mujercita quedó maravillada al ver que la aparición daba tres vueltas alrededor y luego se alejaba bailando por el valle.
 
¡Qué suerte tengo! ―exclamó―. Pensar que yo, una pobre mujercita, ha podido contemplar este maravilloso espectáculo... Estoy segura de que soy la pobre mujercita solitaria con más suerte del mundo entero.
 
Y se fue a la cama tan alegre como siempre. Y, según se cuenta, lo más curioso es que, desde aquel día, la suerte de esta pobre mujer cambió, y ya nunca más volvió a ser pobre ni solitaria.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor mío y Dios mío:
 
Te doy gracias por las noches y los días con los que das con tu sola presencia vida a mi vida, por el alimento seguro que nunca me ha faltado, por haber llegado al final de cada día a reparar mis fuerzas en mi lecho, en mi hogar... Y darte gracias por sobre todo, Señor, por haberme regalado un día, la vida.
 
¡​
Bendice Señor a cada uno de mis familiares y amigos!
 
Nadie va al río temprano en la mañana y trae agua sucia.
 
Al levantarte esta mañana, que tu vida sea limpia, calmada y clara, como el agua fresca de la mañana.
 
Que la Gracia del Todopoderoso apoye, sostenga y provea, todas tus necesidades. Amén
 
Ama al Señor.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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 CUANDO ESTÉS DEPRIMIDO RECUERDA QUE JESÚS REZA POR TI Papa Francisco

El Papa Francisco explicó que lo más importante no es que Jesús cure o enseñe, sino que salve a las personas; asimismo recordó que todos los días Cristo intercede y reza por sus discípulos. “Cuando nosotros, por una cosa o por otra, estamos un poco deprimidos, recordamos que es Él quien reza por nosotros”, afirmó.

El Papa indicó que la gente va a ver a Jesús para ser curada, buscando su propio bien. “Jamás podemos seguir a Dios con una intención pura desde el inicio, siempre nos reservamos algo para nosotros, un poco para nosotros, un poco para Dios… Y el camino es purificar esta intención. Y la gente va, sí, busca a Dios, pero también busca la salud, la curación. Y se acercaban a Él para tocarlo, para que saliera esa fuerza y los curara”.

Sin embargo, aclaró que lo más importante “no es que Jesús cure”, esto “es signo de otra curación”; y ni siquiera el hecho de que “Jesús diga palabras que lleguen al corazón”, aunque esto ciertamente ayuda a encontrar a Dios.

La cosa más importante la dice la Carta a los Hebreos: “Cristo puede salvar perfectamente a aquellos que por medio de Él se acercan a Dios”, señaló el Papa. Y destacó que “Jesús salva y Jesús es el intercesor”. “Éstas son las dos palabras clave”, afirmó.

¡Jesús salva! Estas curaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El itinerario de la salvación de tantos que comienzan a ir para escuchar a Jesús o para pedir una curación y después vuelven a Él y sienten la salvación. Pero lo más importante de Jesús ¿es que cure? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseñe? No es lo más importante. ¡Qué nos salve! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es lo más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe”.

En ese sentido, recordó que Jesús subió al Padre “y desde allí intercede aún, todos los días, en todos los momentos, por nosotros”.

“Y ésta es una cosa actual. Jesús ante el Padre, ofrece su vida, la redención, hace ver al Padre las llagas, el precio de la salvación. Y todos los días, así, Jesús intercede. Y cuando nosotros, por una cosa o por otra, estamos un poco deprimidos, recordamos que es Él quien reza por nosotros, intercede por nosotros continuamente. Tantas veces olvidamos esto: ‘Pero Jesús… sí, ha terminado, se fue al Cielo, nos ha enviado al Espíritu Santo, fin de la historia’. ¡No! Actualmente, en cada momento, Jesús intercede. En esta oración: ‘Pero, Señor Jesús, ten piedad de mí’. Intercede por mí. Dirigirse al Señor, pidiendo esta intercesión”.

Éste es el punto central – afirmó el Papa– que Jesús es “Salvador e Intercesor. Te hará bien recordar esto”. “Así la gente busca a Jesús con esa intuición de la esperanza del pueblo de Dios, que esperaba al Mesías, y trata de encontrar en Él la salud, la verdad, la salvación, porque Él es el Salvador y como Salvador aún hoy, en este momento, intercede por nosotros”.

Que nuestra vida cristiana esté cada vez más convencida de que nosotros hemos sido salvados, que tenemos un Salvador, Jesús a la diestra del Padre, que intercede. Que el Señor, el Espíritu Santo, nos haga entender estas cosas”, culminó el Papa.





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