miércoles, 25 de febrero de 2015

Buenos días, 25 de febrero de 2015. San Valerio

La vida no es esperar a que pase la tormenta,
es aprender a bailar bajo la lluvia.
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SANTORAL



Valerio,
confesor († s. VII)
Victorino y Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión, Papías, Donato, Justo, Ireneo y Daniel, mártires; Félix III, papa; Tarasio, patriarca; Regino, obispo y mártir; Toribio Romo González, sacerdote y mártir; Cesáreo, Avertano y Romeo, Valerio y Bonelo del Bierzo, confesores; Valberga, Aldetrudis, abadesas; salesianos mártires en Li-Thau-Tseul: Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, sacerdote; Lorenzo Bai Xiaoman, seglar mártir de China.


REFLEXIÓN:
Madera de cedro
Hay una vieja leyenda alemana que nos habla de un monje llamado Bertram. Había vivido durante muchos años en un monasterio, donde ejecutaba muy buenas obras de escultura porque era un artista. Un día el abad le mandó que hiciera un Santo Cristo para el altar mayor: pronto les iba a visitar un Cardenal y sería gran cosa poder mostrarle esa imagen ya realizada y en su sitio.
El pobre monje andaba un poco angustiado a causa de que no disponía de la madera adecuada para esa importante talla. "Si tuviera madera de cedro del Líbano...",  se decía. Pero es que en el taller sólo disponía de una madera de roble medio carcomida, y con eso, ¡a ver qué iba a hacer! Nada, ni estatua ni nada. Con cedro del Líbano ya sería otra cosa, pero de dónde sacaba él cedro del Líbano... Dando vueltas y más vueltas a estos pensamientos le venció el sueño y se durmió.
Mientras dormía, narra la leyenda, ocurrió algo extraordinario. Un ángel bajó del Cielo, cogió las herramientas de Bertram y empezó a trabajar. Para ello se hizo con la vieja madera de roble que andaba medio tirada en un rincón. Al final quedó terminada la imagen. Bertram, según despertó y la vio, quedó maravillado. Luego refirió al abad el prodigio, y éste le hizo el siguiente comentario:
-Mira, Bertram, el Señor quiere que hagamos lo posible y con los medios de que disponemos. Y que no soñemos con lo que haríamos si tuviéramos otros o si nos encontráramos en mejor situación. ¿Entendido?
ORACIÓN:
Cristo se presenta a nosotros cuando menos lo esperamos. Él nos ve y nos llama. 

Oración introductoria

Espíritu Santo, que inmerecida misión el poder ser «pescador de hombres». Ilumina mi entendimiento en esta oración para terminar de comprender la grandeza de mi vocación e inflama mi corazón para amarte con toda la pasión y fuerza posible.


Petición

Padre mío, dame tu gracia para que conozca, ame e imite más a Cristo.


Meditación del Papa Francisco

Viendo este mar, la playa y a todos ustedes, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Quieres ser mi discípulo? ¿Quieres ser mi amigo? ¿Quieres ser testigo del Evangelio? En el corazón del Año de la Fe, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy quiere venir aquí para confirmarlos en esta fe, la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido yo también para ser confirmado por el entusiasmo de la fe de ustedes. Ustedes saben que en la vida de un obispo hay tantos problemas que piden ser solucionados. Y con estos problemas y dificultades, la fe del obispo puede entristecerse. Qué feo es un obispo triste. Qué feo. Para que mi fe no sea triste he venido aquí para contagiarme con el entusiasmo de ustedes.» (S.S. Francisco, 25 de julio de 2013).


Propósito

Hoy es un día de conversión. No esperemos más, convirtámonos en esos apóstoles resucitados y pidamos esa fe y ese amor que convirtió a san Pablo para que nos convierta también a nosotros en luz y fuego en medio de la oscuridad del mundo.

Diálogo con Cristo

Señor, tu «síganme» no deja de resonar en mi corazón. Es sencillo entusiasmarme por el llamado, pero mantener ese entusiasmo cuando las exigencias parecen sobrepasarme, es imposible si Tú no estás como centro y motivo de mi vida. Permite que viva cada día como una nueva oportunidad para crecer en el amor. Quiero ser, vivir, pensar, trabajar, gozar y sufrir por Ti. Ayúdame a ser fiel en mis compromisos como miembro del Regnum Christi; dame la gracia de serte fiel en las obligaciones de mi vida diaria, porque la fidelidad se construye en las cosas pequeñas y en el momento presente.


CÓMO PLANTEAR LA CONFESIÓN A LOS NIÑOS?

¿Cómo enseñarles el significado y las consecuencias del pecado, así como las realidades maravillosas que conlleva el arrepentimiento de los errores y/o pecados?


El libro del Génesis, en el capítulo 3, es muy claro al decir que el pecado y la muerte entraron en el mundo a través de la elección equivocada de Adán y Eva de desobedecer una orden de Dios. 
Esto da la oportunidad de explicar a los niños que a través de ese pecado, todo tipo de cosas feas asociadas con el pecado entraron en el mundo; y que todos los seres humanos en el futuro se vieron afectados por ese pecado y sus consecuencias. 
En otras palabras, el pecado es cuando actuamos como nuestro propio dios en lugar de dejar a Dios ser Dios. Los niños entienden bien que el pecado trae sufrimientos; me parece que los niños están en realidad muy en sintonía con esta verdad. 
Ellos saben que toman malas decisiones, que tienen pensamientos equivocados y que no siempre hacen lo que se supone que deben. Ellos saben que de sus equivocaciones derivan momentos tristes. 
Los niños entienden lo que significa pecar y cuáles son las consecuencias. Es fundamental que los niños entiendan que el pecado es algo más que una cuestión de mal comportamiento. 
Es importante que entiendan que el pecado viene del corazón (Mateo 15:18-19). Es decir, es importante que los niños entiendan que el pecado más que una acción específica es una actitud del corazón que da lugar a esa acción. 
Creo que es importante encontrar maneras para que ellos entiendan lo que sus acciones revelan acerca de sus corazones. 
Una cosa importante es, antes que agobiar a los niños diciéndoles constantemente: no hagas eso porque esto o aquello es pecado, hablarles a los niños de la bondad de Dios y de cómo todos hemos de procurar siempre ser buenos hijos suyos y darle muchas alegrías. 
Hacerles ver a los niños que a pesar de los esfuerzos por comportarnos bien con el amoroso Dios, a veces todos nos equivocamos. 
Los padres de familia, más que nadie, tienen el deber moral de despertar la conciencia moral (valga la redundancia) de sus hijos para hacerles ver que por encima de nuestros errores, equivocaciones, faltas (el pecado) está Dios, con su amor, dispuesto a perdonar. 
De esta manera el niño comprenderá poco a poco que ciertas acciones suyas ofenden al Padre del Cielo, pero que no todo está perdido pues Dios siempre perdona. 
Ante esta realidad es importante iniciar al niño en la necesidad de sentir un cierto pesar no sólo por sus malas acciones sino también por las cosas que debería hacer y que no se hizo. 
Es así como se comienza a iniciar al niño en el sentido o noción de pecado, en la necesidad del arrepentimiento y en la búsqueda de la solución desde el perdón. 
Una cosa importante es el testimonio de los padres: es decir es muy positivo que el niño vea que sus padres se confiesan. No olvidemos nunca que nada puede remplazar el motor por excelencia de toda educación: el ejemplo de los papás. 
Es una práctica muy loable que el niño en su oración nocturna haga un repaso de cómo fue el día y se disponga a dormir en paz con una sencilla oración de arrepentimiento por algo que no estuvo bien; se le inculca la importancia de dormir con la conciencia tranquila. 
De esta manera los niños aprenden a hacer su examen de conciencia, a arrepentirse correctamente y a pedir perdón lo más rápido posible a Nuestro Señor: es un gesto simple y prepara eficazmente a la recepción del sacramento de la penitencia. 


Los niños deben aprender que el arrepentimiento es algo más que decir lo siento. Es admitir el problema del pecado ante Dios y verdaderamente desear alejarse de dicho pecado.






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