lunes, 23 de febrero de 2015

Buenos días, 23 de febrero de 2015. SAN POLICARPO

A quien se humilla, Dios le ensalza.
La ingratitud es hija de la soberbia
El Quijote



SANTORAL

Policarpo,
obispo y mártir (c. a. 69-155)
Celso, Félix, Ordoño, Wiligioso, obispos; Primiano, Florencio, confesores; Lázaro, Antonio, Dositeo, monjes; Romana, Milurga, Marta, vírgenes; Sereno (Sireno), monje y mártir; beata Rafaela Ibarra, fundadora de las RR. de los AA. Custodios.


REFLEXIÓN:

El Maestro miró al discípulo que estaba absorto escuchándole, y éste le preguntó:

- Entonces Maestro, en el arte de Amar ¿qué lecciones deben ser aprendidas y cuáles debemos enseñar?

Con una sonrisa, respondió el Maestro:

- Aprender que no pueden hacer que nadie los ame, lo que pueden hacer es dejarse amar.
- Aprender que lo más valioso no es lo que se tiene en la vida, sino a quien tenemos.
- Aprender que no es bueno compararse con los demás, todos somos juzgados por nuestros propios méritos.

- Aprender que una persona rica no es la que tiene más, es la que necesita menos.
- Aprender que sólo se necesitan unos segundos para abrir profundas heridas en las personas que amamos y que son necesarios años para curarlas.
- Aprender a perdonar, practicando el perdón.

- Aprender que hay personas que nos quieren mucho pero no saben expresar sus sentimientos.
- Aprender que el dinero lo compra todo, salvo la felicidad.
- Aprender que dos personas pueden mirar la misma cosa y verla completamente diferente.
- Aprender que un amigo es alguien que sabe todo sobre ti y le gustas tal como eres.
- Aprender que no es suficiente con ser perdonado, también debemos lograr perdonarnos a nosotros mismos.


ORACIÓN:

Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores...a nosotros.

Oración introductoria

Dios mío, gracias por cuidar de mí. Porque no eres un Dios lejano, para quien mi vida no cuenta casi nada. Te pido que medite en estos momentos, lo mucho que me amas como Buen Pastor a su oveja.

Petición

Jesús, que en mi vida seas Tú lo primero y lo más importante.

Meditación del Papa Francisco

No entiendo las comunidades cristianas que están cerradas, en la parroquia. Quiero deciros algo. En el Evangelio es bonito ese pasaje que nos habla del pastor que, cuando vuelve al ovil, se da cuenta de que falta una oveja: deja las 99  y va a buscarla, a buscar una. Pero, hermanos y hermanas, nosotros tenemos una; ¡nos faltan 99! Debemos salir, ¡debemos ir hacia los demás! En esta cultura -digámonos la verdad- tenemos sólo una, ¡somos minoría! ¿Y sentimos el fervor, el celo apostólico de ir y salir y buscar las otras 99? Esta es una gran responsabilidad y debemos pedir al Señor la gracia de la generosidad y el valor y la paciencia para salir, para salir a anunciar el Evangelio. Ah, esto es difícil. Es más fácil quedarse en casa, con esa única oveja. Es más fácil con esa oveja, peinarla, acariciarla... pero nosotros sacerdotes, también vosotros cristianos, todos: el Señor nos quiere pastores, no peinadores de ovejas; ¡pastores! Y cuando una comunidad está cerrada, siempre con las mismas personas que hablan, esta comunidad no es una comunidad que da vida. Es una comunidad estéril, no es fecunda. La fecundidad del Evangelio viene por la gracia de Jesucristo, pero a través de nosotros, de nuestra predicación, de nuestra valentía, de nuestra paciencia. (S.S. Francisco, 17 de junio de 2013).

Propósito

Lucharé por lo que me pide el Papa: La fecundidad del Evangelio depende de nuestra predicación, de nuestra valentía, de nuestra paciencia.. Para que el amor de Dios llene de alegría y penetre intensamente en todos.

Diálogo con Cristo

Gracias, Padre mío, por darme a tu Hijo Jesucristo como pastor y guía de mi vida. No quiero tener otro ideal que alcanzar la santidad para gozar plenamente de Ti por toda la eternidad. Confío en tu misericordia, y en el auxilio de la gracia de tu Espíritu Santo, para purificarme y renovarme en el amor.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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LA RECETA DEL PAPA FRANCISCO PARA QUE EL AMOR DURE

La clave está en comprender de qué amor estamos hablando

Hoy en día existe un temor a tomar decisiones definitivas como es el matrimonio, pues se considera imposible mantener vivo el amor a través de los años. Sobre este tema ha hablado el Papa Francisco, quien invita a no dejarnos vencer por la “cultura de lo provisional” pues el amor que funda una familia tiene que ser “un amor para siempre”.

Qué entendemos por “amor”

Con la sabiduría y simplicidad que lo caracterizan, el Papa Francisco inicia con una importante aclaración sobre el verdadero significado del amor, pues ante el temor del “para siempre”, lleva a muchos a decir: “Estamos juntos hasta que nos dure el amor...”. Por lo tanto cuestiona diciendo:
  • ¿Qué entendemos por "amor"?
  • ¿Solo un sentimiento, una condición psicofísica?
Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos!. No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios”.

El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.” Añade.

Tres palabras en las que se debe basar un matrimonio


El Papa aclara que el “para siempre” no es sólo cuestión de duración. “Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre, es el desafío de los esposos.”

Y habla sobre la convivencia matrimonial: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante... que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona.

¿Puedo?. Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía.

Gracias. No es sólo una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Es necesario saber decir gracias para continuar adelante juntos.

Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: “perdona”. En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.”

Finalmente, el Papa expresa con una chispa de buen humor: “Todos sabemos que no existe la familia perfecta, como tampoco existe el marido perfecto ni la mujer perfecta. Ni hablemos de la suegra perfecta…”.

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