viernes, 30 de enero de 2015

Buenos días, 30 de enero de 2015. Santa Martina

Si alguien necesita una mano (que llame), que yo tengo dos” 
San Agustín





SANTORAL

Martina,
virgen;

Matías, Armentario, Barsén, Barsés, obispos; Hipólito, presbítero; Feliciano, Filapiano, Alejandro, mártires; David Galván Bermudes, sacerdote y mártir; Sabina, Habrilia, vírgenes; Lesmes, Columba Marmión, abades; Aldegunda, Jacinta de Mariscotti, Tiadilde, abadesas; Gerardo, Adelelmo, confesores




REFLEXIÓN:

APROVECHA EL DÍA

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo.

Somos seres humanos llenos de pasión.

La vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en tí está el futuro y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.

No permitas que la vida te pase a tí sin que la vivas…


ORACIÓN:

Oración introductoria

Señor, ten compasión de mí. Ayúdame a aprovechar bien este rato de oración, incrementa mi fe para que pueda descubrir el redil sobre el cual debo caminar. Multiplica mis dones para que, esperando y confiando en tu misericordia, crezca en mi amor a Ti y a los demás.


Petición

Señor, que sepa descubrir las necesidades espirituales de quien está más cerca de mí y busque resolverlas.


Meditación del Papa Francisco

Primero la compasión, lo que sentía Jesús y después el compartir. Es útil comparar la reacción de los discípulos, frente a la gente cansada y hambrienta, con la de Jesús. Son distintas. Los discípulos piensan que lo mejor es despedirse, para que puedan ir a buscar para comer. Jesús sin embargo dice: dadles vosotros de comer. Dos reacciones diferentes, que reflejan dos lógicas opuestas: los discípulos razonan según el mundo, por lo que cada uno debe pensar en sí mismo. Reaccionan como si dijeran 'arreglároslas solos'. Jesús razona según la lógica de Dios, la del compartir. ¿Cuántas veces nosotros nos giramos hacia otro lado, para no ver a los hermanos necesitados? Y este mirar a otra parte, es una forma  educada de decir en muchas cosas 'arreglároslas solos'. Y esto no es de Jesús. Es egoísta. Si hubiera despedido a la gente, muchas personas se habrían quedado sin comer. Sin embargo esos pocos panes y peces, compartidos y bendecidos por Dios, bastaron para todos. Atención: ¡no es magia, es un 'signo'! Un signo que invita a tener fe en Dios, Padre providente, que no permite que nos falte nuestro "pan de cada día", ¡si nosotros sabemos compartirlo como hermanos! Compasión, compartir. (S.S. Francisco, 3 de agosto de 2014).


Propósito

Hacer una visita a Cristo Eucaristía para contemplar y agradecer su amor y cercanía.


Diálogo con Cristo

Señor, gracias por enseñarme el camino que debo seguir: vivir la caridad en todo momento. Ayúdame a abrir mi corazón para deducir lo que puedo hacer por los demás, no con mis propios talentos, sino poniendo éstos en tus manos, para que los multipliques y pueda, así, convertirme en un auténtico discípulo y misionero de tu amor.


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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LECTIO DIVINA IV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
AMBIENTACIÓN
Ponemos al centro a Jesucristo, la Biblia, y cada uno explica brevemente su significado.

ORACIÓN INICIAL

Pueda rezarse el Padre nuestro u otra oración

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra v ida y se haga vida en nosotros.

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la Sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
-- ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús le increpó:
-- Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
-- ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Palabra del Señor

Estudio Bíblico.

Seguimos leyendo los primeros párrafos del Evangelio de Marcos. Él tiene un deseo muy claro de presentar a Jesús como el Hijo de Dios, el Consagrado.

Este relato que hoy nos presenta la liturgia del domingo es el inicio de una serie de enseñanzas que Jesús realiza más con signos y gestos que con palabras. Tal vez la primera insistencia, es que si bien, después del pecado de nuestros padres, la humanidad completa estuvo fuertemente dominada por “el príncipe de este mundo”, y la enfermedad y la muerte habían sido un triunfo de éste, ahora el primer signo que Jesús muestra en su ministerio, es la liberación de un endemoniado. De esta manera Jesús demuestra que Él ha venido principalmente a destruir el reinado de Satanás y que siempre será victorioso sobre los espíritus inmundos.

Jesús se encuentra entonces en Cafarnaúm y desde allí comienza su actividad. Como un buen judío practicante lo vemos participando el día sábado en donde fue a enseñar a la sinagoga. Tanto al principio como al final del relato, se presenta a la gente que lo veía con gran asombro. Es un dato muy curioso, primero por la autoridad de la enseñanza, luego por la autoridad ante los demonios.

Jesús es presentado en este Evangelio como quien tiene autoridad tanto en gestos y palabras, que acompañan con su poder divino. Y ni bien aparece Jesús en su vida pública, está presente el maligno para mostrar el combate entre los ejércitos del mal y sólo Jesús, quien es que los vence.

Es curioso que la misma tradición bíblica muestre a los ángeles con una inteligencia superior a los seres humanos. Y el demonio es un ángel que cayó y fue separado para siempre de Dios, del bien y de su Reino celestial. Por eso, es la batalla, para que nadie pueda alcanzarlo. Aquí es este ángel malo, quien reconoce a Jesús, el Hijo de Dios, el consagrado que ha venido a destruir el mal y a desterrar al maligno de este mundo.

Jesús es el “Santo de Dios”, que representa la perfección, la pureza y la autoridad completa de Dios. En Jesús no hay mancha alguna. Por eso también tiene autoridad sobre aquellos que están sucios y desean ensuciar a los demás. Los demonios ya saben que Jesús ha llegado para destruirlos y acabar con su poder. Por eso la frase que le dicen: “qué tienes Tú con nosotros, sabemos quien eres”.

Llama la atención que ahora sea el demonio quien identifica a Jesús como el Hijo de Dios. Mientras que el pueblo sólo observa los milagros.

Es este signo narrado muy sencillamente por Marcos donde Jesús dice “cállate y sal de él”. Basta la palabra de Aquel que es la Palabra, para que las cosas se realicen. Así como en el inicio, la Palabra daba las órdenes y las cosas comenzaban a existir, ahora es la Palabra hecha carne, que habla con autoridad, para liberarnos del mal.

Reconstruimos el texto:

1. ¿Cómo comienza este relato?
2. ¿En qué ciudad estaba Jesús?
3. ¿A dónde fue un día Sábado?
4. ¿Qué es lo que hacía allí?
5. ¿Qué decía la gente sobre Jesús?
6. ¿A quién se encontró? ¿Qué le sucedía a esta persona?
7. ¿Qué le decían a Jesús el espíritu inmundo?
8. ¿Qué dijo Jesús al espíritu malo?
9. ¿Qué ocurrió inmediatamente?
10. ¿Qué volvió a decir la gente?
11. ¿Qué hizo la gente divulgando por todas parte en Galilea?

Sintetiza cuál es la idea principal de este texto.

MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

El texto sagrado no es sólo para leerlo, sino para dejarse leer por Dios que nos habla a cada uno a través del texto.
En la contemplación, la idea central es hacer propia la Palabra, apoderarnos de ella en nuestro ser, de tal modo, que se convierta en la brújula que oriente nuestro caminar cristiano.
En este texto hay muchas frases o momentos específicos que podríamos contemplar. Por eso es bueno que puedas escoger una frase o versículo para saborearlo a lo largo de toda la semana.


Preguntas que nos ayudan a reflexionar:

¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

1. Jesús desde el principio se muestra cumplidor de las tradiciones religiosas. ¿Yo también participo de las celebraciones de la Iglesia? ¿Especialmente estoy atento a la Eucaristía dominical? ¿Sólo participo cuando “lo siento”?

2. Es curioso que mucha gente dice “yo soy cristiano a mi manera” ¿Soy también de esos? ¿Cuándo los encuentro, soy capaz de ayudarlos a entender la importancia de participar en las fiestas de la comunidad eclesial?

3. ¿Acepto las enseñanzas de Jesús? ¿Me dejo maravillar por lo que dice a mi vida? ¿Busco con insistencia todo lo que tenga que ver con las enseñanzas de Jesús para mí?

4. Había un hombre poseído por el demonio. En verdad el maligno nos tienta y cuando cedemos a sus tentaciones, allí podemos decir que le damos entrada. ¿Puedes descubrir también esto en tu vida? Tal vez no toda la vida, pero puedes haberle entregado algo de tu vida para que allí haga un centro de operaciones donde Jesús no ha podido entrar ¿Cómo identificas esta situación?

5. El mal habla desde dentro de cada uno de nosotros. ¿Cómo lo escucho? Ahora frente al Hijo de Dios, puedo reconocer a Jesús como mi liberador de estos males? Es un tema muy fuerte que debemos afrontar en nuestras vidas.

6. ¿Dejo que el Señor pronuncie su Palabra sobre mi vida?

7. ¿Me maravillo de todo lo que el Señor hace por mí?

8. ¿Soy capaz de salir a anunciar “las maravillas de Dios” a los demás? ¿O sólo me dejo esto como una información privada en mi vida que no quiero compartir?
Tomate un momento para recordar los momentos, situaciones, personas o lugares que han sido los espacios que Jesús ha utilizado para llamarte.

ORACIÓN: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Cuando me hablan no puedo quedarme callado. Es Jesús el que está comunicándose conmigo. Debo responder. Para eso, la oración es la respuesta a Dios que me habló primero. Este paso es donde el diálogo se vuelve más profundo, es la hora de responder a Jesús que nos hace una invitación clara para seguirlo. Hay que hablar con el Señor, ya él se dirigió a nosotros y debemos responderle.
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.


¿Qué le digo o decimos a Dios?

Señor te damos gracias por que nos enviaste a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el Salvador.
Quiero escuchar sus enseñanzas, quiero vivir de verdad de acuerdo a ellas.
Señor sólo entre Tú y yo sabemos que hay muchas tentaciones en mi vida. Quiero pedirte que me ayudes a callar esas fuerzas que me hacen daño y también te pido que en tu nombre bendito salgan de mí. Pues me hacen daño.
Señor ayúdame contra el maligno enemigo tuyo.
Quiero ponerme en tus manos y así, con una nueva vida, poder consagrar mis fuerzas a anunciarte.
Gracias Señor por elegirme.
Amén.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Añadimos nuestras intenciones de oración.


"Jesús, maestro, que siempre te busquemos a Ti y no andemos errantes buscando en otros lugares o filosofías modernas verdades a medias. Queremos estar contigo"

CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?
Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:
«¡Eres el Consagrado de Dios!»

Y así, pidiéndole al Señor ser testigos de la luz para que otros crean, asumimos esta actitud.

ACCIÓN: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Nuestra vida debe tomar un compromiso serio para llegar al proceso de conversión. Esto debe notarse exteriormente.
Cada uno asuma una de las actitudes del Reino de Jesús y llevémosla a cabo a lo largo de la semana. Colocándola en un lugar visible como por ejemplo la puerta de la nevera de casa para que así toda la familia ayude a su cumplimiento.

¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Voy a profundizar sobre lo que significa todo el proceso de Jesús, el Señor, el consagrado de Dios. Y voy a elegir entre mis amistades a alguien a quien pueda anunciar a Cristo con un nuevo ardor. Así voy a ser misionero, con una persona mínimo.

En el grupo, dialogaré con todos para ver cuáles son los momentos en que le damos toda la importancia al encuentro con Jesús y al anuncio. Como el texto nos dice que todos maravillados corrieron a anunciar a Cristo, vamos a elegir como siempre un grupo específico, personas que sufren, ancianos en hospitales, niños en lugares con dificultades. Y anunciar la Buena Noticia, que implica que nos comprometemos con todos.

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