miércoles, 28 de enero de 2015

Buenos días, 28 de enero de 2015. Santo Tomás de Aquino

Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal.
El Quijote
FELICIDADES A TODOS LOS ALUMNOS
SANTORAL
Tomás de Aquino,
Presbítero y doctor de la Iglesia (c. a. 1225-1274)
Patrón de los Estudios Católicos, presbítero y doctor de la Iglesia;
Cirilo,
Patriarca y doctor de la Iglesia;
Tirso y Flaviano, Leneo, Calínico y Leónidas, mártires; Adyútor, Julián, Valerio, Virilo, obispos; Juan, presbítero; Santiago, eremita; Radegunda, virgen; Ricardo, abad; Armuldo, Irmonzo, confesores; Jerónimo Lu Tingmei, Lorenzo Wang Bing, Águeda Lin Zao, catequistas mártires de China.

Pensamientos de San Francisco de Sales
https://www.youtube.com/watch?v=ZTqJqszNr1Y


REFLEXIÓN:
A eso de pasar días radiantes,
días felices y días tristes,
días de soledad y días de compañía.
A eso..., no le llames rutina, llámale
Experiencia
A eso de sentirte impotente,
de fijarte una meta y tener que seguir otra,
de huir de una prueba y tener que encararla,
de planear un vuelo y tener que recortarlo,
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale
Enseñanza
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan,
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen,
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta,                                
y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale
Milagro Divino
A eso de caer y volver a levantarte,
de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale
            Sabiduría

ORACIÓN:
Oración introductoria

Gracias, Señor, por este tiempo de oración. Creo en Ti, espero y confío en tu misericordia, te amo y quiero agradecerte el don de Ti mismo. Ayúdame a amarte como Tú me amas.


Petición

Padre Santo, dame la humildad para saber reconocer la presencia de tu Hijo.


Meditación del Papa Francisco

Juan preparaba el camino a Jesús sin tomar nada para él. Era un hombre importante: la gente lo buscaba, lo seguía porque sus palabras eran fuertes. Sus palabras llegaban al corazón. Y allí tuvo quizás la tentación de creer que era importante, pero no ha caído. De hecho, cuando se acercaron los doctores a preguntarle si era el Mesías, Juan respondió: "soy voz, sólo voz" pero "he venido a preparar el camino al Señor". La primera vocación del Bautista fue preparar al pueblo, preparar el corazón del pueblo para el encuentro con el Señor.
Pero ¿quién es el Señor? Esta es la segunda vocación de Juan: discernir, entre tanta gente buena, quién era el Señor. Y el Espíritu le ha revelado esto y él ha tenido la valentía de decir: 'Es éste. Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo'. Los discípulos miraron a este hombre que pasaba y lo dejaron ir. Al día siguiente, sucedió lo mismo. '¡Es ese! Es más digno que yo'. Los discípulos fueron detrás de Él. En la preparación, Juan decía: Detrás de mí viene uno.... Sabiendo discernir y señalar al Señor, dice: Delante de mí... ¡está Él!. (Cf. S.S. Francisco, 24 de junio de 2014, homilía en Santa Marta).
Propósito

Preparar hoy lo necesario para que mañana, la celebración dominical de la Eucaristía sea el evento más importante para mi familia.


Diálogo con Cristo

Cuanto más humilde sea, podré ser tu discípulo y misionero, invitando, con mi testimonio de vida, a otros a seguirte. Gracias porque es en la oración y en la Eucaristía como voy formando mi corazón de apóstol.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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QUÉ HACER CUANDO UN MENDIGO PIDE EN LA PUERTA DE LA IGLESIA?
La caridad mal ofrecida puede llegar a producir más pobreza y explotación


En la diócesis de Bilbao se ha distribuido una nota en la que se pedía a los feligreses el no fomentar la mendicidad dando limosna a las personas que están en las puertas de nuestros templos.
  • ¿Qué hacer cuando un pobre nos pide limosna?
  • ¿Qué hacer cuando uno se encuentra todos los días y a la puerta de la Iglesia con el mismo mendigo?
  • ¿Se debe dar limosna a todos los “pobres” que nos encontramos por la calle?
La Iglesia tiene otras formas de resolver situaciones de pobreza y, por lo tanto, se pueden canalizar las aportaciones económicas de manera más efectiva. Caritas ha expresado en numerosas ocasiones que la mendicidad no es una solución: “desconocemos el problema, no ayudamos a resolverlo y creamos personas dependientes”.

La mendicidad como negocio

Muchas mafias utilizan la mendicidad como un negocio. Son muchos los niños o discapacitados que piden limosna en lugares públicos, obligados por delincuentes que han hecho de la extorsión o la “pillería” un estilo de vida.


Son grupos delincuentes que, aprovechando de la caridad cristiana, han creado un próspero negocio que convierte a los mendigos en esclavos y que hace que la caridad deba ser estructurada.

La mendicidad nueva explotación

“No puedo dejar de pensar en los niños y adultos que son víctimas del tráfico y comercialización para la extracción de órganos, para ser reclutados como soldados, para la mendicidad, para actividades ilegales como la producción o venta de drogas, o para formas encubiertas de adopción internacional”. Así denunciaba el Papa Francisco la utilización de niños y adultos para negocios basados en la mendicidad.

Y es que para el Papa Francisco, los pobres, los mendigos no piden limosna sino dignidad: “Mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna”, explicaba a la FAO.

Pero quizá el mayor mensaje del Papa Francisco sobre la limosna y la mendicidad fue el que realizó en una de sus misas de Santa Marta:
“Cuando doy limosna, ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, ¿la retiro de inmediato?
Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana?
Cuando sé que una persona está enferma, ¿voy a encontrarla? ¿La saludo con ternura?
Hay una señal que tal vez nos ayudará, es una pregunta: ¿sé acariciar a los enfermos, los ancianos, los niños o he perdido el sentido de la caricia? ¡Aquellos hipócritas no sabían acariciar! Se habían olvidado…”

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