lunes, 26 de enero de 2015

Buenos días, 26 de enero de 2015. SanTimoteo y San Tito

"Honeste vivere, alterum non laedre, suum cuique tribuere"
(vivir honestamente, no dañar a otros, dar a cada cual lo suyo)

Ulpiano 170-228 DC
SANTORAL
Timoteo y Tito,
obispos y discípulos de san Pablo;
Teógenes, Marco, Teofrido, Auxilio y Atanasio, obispos; Simeón, anacoreta; Paula, Batildis, Notburga, viudas; Ansurio (Isauro) y Vimarasio, Gonzalo, Osario, Froaburga, Servando, Viliulfo, Pelayo, Alfonso, obispos; Gabriel de Jerusalén, Amón, Notburga, confesores; Alberico, Ammón, abades; Teoritgida, virgen


REFLEXIÓN:

En tiempos de guerra, en un refugio de la gran ciudad de Londres, un niño de cuatro años, Tom, le preguntó a su madre:

-         ¿Dónde está papá?

Brielle no sabía qué contestarle. La duda la consumía por dentro cada noche y ella, no hallaba respuesta alguna.

-         Pues… Ahora mismo papá está en… Bueno… - No sabía qué decirle para no hacerle daño.- Está combatiendo el mal para que gane el bien, ¿sabes? Nos protege y nos quiere tanto que no desea que nos pase nada malo.

Entonces, llamaron a la puerta de improviso. Era un funcionario militar. Ella se esperó lo peor y sus sospechas se vieron confirmadas. El papel empezaba: “Sentimos comunicarle que su marido…” No pudo seguir leyendo. La carta se resbaló entre sus dedos y el tiempo se detuvo. La madre sintió que el mundo se le echaba encima y unas lágrimas de dolor se desprendieron de su alma destrozada. Más lágrimas fluyeron a través de sus cristalinos ojos y lo que sintió después fue como si alguien le clavase un puñal en el corazón. Sintió una profunda agonía y un dolor insoportable. Fue a abrazar a su hijo.

-         ¿Qué te pasa mamá? ¿Por qué lloras? Mamá - el niño empezó a llorar al compás de su madre-, ¿le ha pasado algo a papi?

-         No cariño. Lloro porque las personas malas se han hecho más fuertes y papá va a tener que quedarse un poquito más ayudando a las buenas.

La mujer trató de secarse las lágrimas y sonreír a su hijo.

-         ¡Mi papi va a ser un héroe! ¡Qué bien!

-         Sí, mi vida, pero para que lo sea tendrás que esperarle, y puede que pasen algunos años, ¿serás capaz de esperarle y tener mucha paciencia? – Preguntó.

El niño asintió y Brielle suspiró. Poco después, ella le acostó en la cama y fue a contemplar el cielo nubloso. “¿Debería contarle a mi hijo que su padre ha fallecido en el campo de batalla? ¿Debería decirle que su querido y admirado padre había intentado luchar por su vida y por su país con todas sus fuerzas, pero que aun así no había sido suficiente? ¿Debería?” Reflexionó. “No, le dejaré vivir en un mundo en el que su padre siga vivo y en el cual él sea lo más feliz posible. No quiero ahogar sus ilusiones”.

Se secó las lágrimas y observó cómo un tímido rayo de luz asomaba sus extremidades luminosas de entre las nubes para inundar de una luz cálida las frías calles londinenses.

Moraleja: Has de decidir lo mejor para tus queridos en los momentos difíciles.

ORACIÓN:

Lucas 17, 1-6. Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles.

Oración introductoria

Señor, antes de iniciar mi meditación te pido me perdones por todas las veces en que he sido ocasión de pecado y dame la bondad y el amor necesario para que yo también perdone de corazón todas aquellas ofensas que me han herido o molestado.

Petición

Jesús, no permitas que el resentimiento, el enfado la ira dominen mi interior y dame un corazón misericordioso, como el tuyo.

Meditación del Papa Francisco

Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los apóstoles, decimos al Señor Jesús: "¡Auméntanos la fe!". Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos tal como es, para que Tú la hagas crecer. ¿Les parece que repitamos todos juntos esto: Señor, auméntanos la fe? ¿Lo hacemos? Todos: Señor auméntanos la fe. ¡Señor, auméntanos la fe. Señor auméntanos la fe! ¡Que nos la haga crecer, ¡eh!

Y el Señor, ¿qué cosa nos responde? Responde: "Si tuvieran fe como un grano de mostaza, habrían dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y les habría obedecido". La semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad! (S.S. Francisco, 6 de octubre de 2013)

Propósito

Cuando alguien nos escandalice con su conducta, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, sabiendo que quien confía en el poder de Dios, puede trasplantar un árbol al mar.

Diálogo con Cristo

Señor, te pido perdón por las veces que me he olvidado de Ti. Perdón por todo lo que te haya podido lastimar. Perdón, porque he sido capaz de herirte en mis hermanos. Gracias por tu perdón, Señor, confío en tu misericordia infinita.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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4 PASOS PARA TOMAR DECISIONES DE FAMILIA

Muchos de los problemas que se plantean en el matrimonio se deben a que no se toman decisiones, dejándose llevar por los acontecimientos; o a una incorrecta toma de decisiones.

Para hacer una correcta elección, creo que es importante seguir estos 4 pasos:

1. Priorizar. Cuando se elige una opción se rechaza otra, por eso es importante saber que es lo prioritario. Lo normal en la vida familiar es que la prioridad sean el matrimonio y la familia por delante del trabajo.


2. Pensar. No tomar decisiones instintivas sin haber reflexionado. Pensar es rezar. Las decisiones hay que rezarlas, enfrentarse al porqué quiero esto o lo otro, si estoy siendo generoso o sólo pienso en mí. En la oración suele ser fácil descubrir si me engaño.


3. Consensuar. Es decir hablar, compartir, enriquecer la propia opinión. Ser flexible y generoso, respetar y querer la opinión del otro aunque en principio no estemos de acuerdo. Facilitar el encuentro evitando faltas de carácter, impaciencias, mal humor…



4. Elegir y actuar. Ante las distintas posibilidades, elegir una y ponerla en marcha asumiéndola ambos como propia, sin reservas mentales. Si el resultado es negativo, asumir el error como propio si no era esa nuestra idea. Somos uno, no la suma de dos.



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