miércoles, 31 de diciembre de 2014

Buenos días, 31 de diciembre de 2014. San Silvestre



La experiencia espiritual de Don Bosco, camino de santidad” 
Aguinaldo 2014
(Pascual Chaves, Ex- Rector Mayor de los Salesianos)

SANTORAL

Silvestre,
papa; Melania la joven, penitente; Félix, papa; Donata, Rústica, Norminanda, Serótica, Hilaria y compañeras, mártires; Mario de Lausana, Sabiniano, obispos; Columba, Virgen y mártir; Hermes, exorciasta; Zótico, sacerdote romano; Barbaciano, presbítero; Garemberto, fundador; María del Socorro, primera religiosa de la Orden de la Merced; Josefina Nícoli, beata;



REFLEXIÓN:
Estamos ante el último día del 2014 y es extraño que no nos lleve a hacer balance del año. Una mezcla de sentimientos que nos hace evocar lo vivido y lo que, a lo mejor, nos hubiera gustado vivir, se hacen presentes en nuestra memoria. Tristemente España a nivel moral, político y económico no es para tirar cohetes. España tiene que mejorar mucho, debe de mejorar y debemos tener esperanza en ello.

Como homenaje a España y a los momentos que vivimos, recordemos este poema de José María Gabriel y Galán escrito a finales del siglo XIX, tiempos también muy convulsos.


Señor, mi patria llora

 
- I -
 
¡Señor! ¡Mi patria llora!
La apartaron, ¡oh Dios!, de tus caminos,
y ciega hacia el abismo corre ahora
la del mundo de ayer reina y señora
de gloriosos destinos.
 
Hijos desatentados,
que ya la vieron sin pudor vencida,
la arrastran por atajos ignorados...
¡Señor, que va perdida!
¡Que no lleva en su pecho la encendida
luz de tu Fe que alumbre su carrera!
¡Que no lleva el apoyo de tu mano!
¡Que no lleva la Cruz en la bandera
ni en los labios tu nombre soberano!
¡Señor! ¡Mi patria llora!
¿Y quién no llorará como ella ahora
tremendas desventuras,
si fuera de tus vías
sólo hay horribles soledades frías,
lágrimas y negruras?
 
¿Quién que de Ti se aleje
camina en derechura a la grandeza?
¿Ni quién que a Ti te deje
su brazo puede armar de fortaleza?
 
Solamente unos pocos pervertidos,
hijos envanecidos
de esa Madre fecunda de creyentes
pretenden, imprudentes,
alejarla de Ti: son insensatos;
olvidan tus favores: son ingratos,
desprecian tu poder: están dementes.
 
Pero la patria mía,
por Ti feliz y poderosa un día,
siempre te ve, Señor, como a quien eres,
y en Ti, gran Dios, en Ti solo confía;
que es grande quien Tú quieres,
fuerte quien tiene tu segura guía,
sabio quien te conoce,
¡y feliz quien te sirva y quien te goce!
 
¡Señor! ¡Mi Patria llora!
Ebria, desoladora,
la frenética turba parricida
la lleva a los abismos arrastrada,
la lleva empobrecida...,
¡la lleva deshonrada!...
 
¡Alza, Señor, tu brazo justiciero,
y sobre ellos descarga el golpe fiero,
vengador de sus ciegos desvaríos!...
¡No son hermanos míos
ni hijos tuyos, Señor! ¡Son gente impía!
¡Son asesinos de la patria mía!
 
 
- II -
 
¡Señor, Señor; deténte!
¡No hagas caer sobre la impura gente
el rudo golpe grave
de la iracunda mano justiciera,
sino el toque suave
de la mano que funde y regenera!
 
Y a Ti ya convertidos,
los hijos ciegos a tu amor perdidos,
aplaca tus enojos,
la noche ahuyenta, enciéndenos el día
y pon de nuevo tus divinos ojos
en los destinos de la patria mía.
 
¿No es ella la que hiciera
con los lemas sagrados
de la Cruz y el honor una bandera?
¿La que tantos a Ti restituyera
pueblos ignotos de tu fe apartados,REFLEXIÓN:
que con sangre de intrépidos soldados
y con sangre de santos redimiera?
 
¿Y Tú no eres el Dios Omnipotente
que quitas o derramas con largueza
gloria y poder entre la humana gente?
 
¿No eres prístina fuente
de donde ha de venir toda grandeza?
¿No eres origen, pedestal ingente
de toda fortaleza?
 
¿No es toda humana gloria
dádiva generosa de tu mano?
¿No viene la victoria
delante de tu soplo soberano?
 
¡Señor, oye los ruegos
que ya te elevan los hermanos míos!
¡Ya ven, ya ven los ciegos!
¡Ya rezan los impíos!
¡Ya el soberbio impotente
hunde en el polvo, ante tus pies, la frente!
¡Ya el demente blasfemo, arrepentido,
cubre su rostro, el pecho se golpea
y clama compungido:
«¡Alabado el Señor; bendito sea!»
 
Y los justos te aclaman,
alzando a Ti los brazos, y te llaman;
y porque España sólo en Ti confía,
al unísono claman
todos los hijos de la Patria mía:
 
¡Salva a España, Señor; enciende el día
que ponga fin a abatimiento tanto!
¡Tú, Señor de la vida o de la muerte!
¡Tú, Dios de Sabahot, tres veces Santo,
tres veces Inmortal, tres veces Fuerte!...
 
-José María Gabriel y Galán-

ORACIÓN:

Pero a la hora de hacer el balance personal del año, hay que tener presente que cada día vivido es un regalo, un don recibido. Por eso, sea cual sea el aprovechamiento que hayamos realizado, hoy debemos agradecer cada minuto que hemos tenido del año.
 
Pero el don de la vida no es completo. Estamos necesitados. Por eso, el Evangelio de hoy nos aporta una palabra clave: “acoger”. «Y la Palabra se hizo carne» (Jn 1,14). ¡Acoger a Dios mismo! Dios, haciéndose hombre, se pone a nuestro alcance. “Acoger” significa abrirle nuestras puertas, dejar que entre en nuestras vidas, en nuestros proyectos, en aquellos actos que llenan nuestras jornadas. ¿Hasta qué punto hemos acogido a Dios y le hemos permitido entrar en nosotros este año?

Oración introductoria

Señor, te doy gracias por este año 2014 que me has regalado. Te pido perdón por los pasos que he andado fuera del Camino que me has marcado y por las veces que te has presentado en mi vida y ni te he conocido ni te he recibido. Pero Señor, sabes que a pesar de que soy débil, te quiero. Con tu gracia, espero poder demostrártelo mejor este año 2015 que esta nochevieja comienza. 

Petición

Señor Jesús, quiero agradecerte este año 2014 y que durante el próximo año 2015 sepa cada día proponer a los demás la alegría y la paz que da el vivir en comunión con los que cumplen la voluntad de tu Padre celestial.

Oración de final de año

Al Dios que me dio la vida, ¡gracias!.
Al Dios de mis días felices, ¡gracias!.
Al Amor de mis amores, ¡gracias!.
Puesto que al final de la vida me examinarán del amor, perdóname por no haber amado lo suficiente, y concédeme morir de amor.


An
Dios que te da ese año nuevo es el que más ardientemente te dice:

¡FELIZ AÑO!

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