lunes, 18 de marzo de 2013

Buenos días, 18 de marzo de 2013

Lo imposible es el fantasma de los tímidos y
el refugio de los cobardes.
(Napoleón)


El Papa aconseja un libro en su primer ángelus e invita a acoger el perdón de Dios
El primer ángelus del papa Francisco ha levantado gran expectación en la Ciudad Eterna. El Papa ha recomendado un libro del cardenal Walter Kasper y ha asegurado que Dios no se cansa de perdonar a los hombres y mujeres que le piden perdón.


SANTORAL

Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor; Frigidiano, Anselmo, Alejandro, Narciso, obispos;
Félix, doctor; Trófimo, Eucarpio, mártires; Salvador de Horta, confesor.



REFLEXIÓN:

¿Quién de nosotros no ha tenido un momento de extremo dolor?
¿Quién nunca ha sentido, en algún momento de la vida, ganas de desistir?
¿Quién, incluso, no se ha sentido solo, extremadamente solo, y ha tenido la sensación de haber perdido la dirección de la esperanza?

Fue lo que le ocurrió a uno de los más reconocidos compositores de todos los tiempos, llamado Ludwig Van Beethoven, que nació en 1770, en Bonn, Alemania, y murió en 1827, en Viena, Austria...

Beethoven vivía uno de esos días tristes, sin brillo y sin luz. Estaba muy abatido por el fallecimiento de un príncipe de Alemania, que era como un padre para él...

El joven compositor sufría de una gran carencia afectiva. Su padre era alcohólico y lo agredía físicamente. Falleció en la calle, por esa causa...

Su madre murió muy joven. Su hermano biológico nunca lo ayudó en nada, y, súmese a todo esto, el agravamiento de su enfermedad. Síntomas de sordera comenzaban a perturbarlo al punto de dejarlo nervioso e irritado...

Beethoven solamente podía oír usando una especie de trombón acústico en el oído. Él llevaba siempre consigo un papel o un cuaderno, para que las personas escribiesen sus ideas y así poderse comunicar, pero no todas tenían paciencia para eso, ni para leer sus labios...

Notando que nadie entendía, ni lo ayudaba, Beethoven se retrajo y se aisló. Por eso ganó la fama de misántropo. Fue por todas estas razones, que el compositor cayó en una profunda depresión. Llegó a escribir un testamento, diciendo que se iba a suicidar...

Pero como ningún hijo de Dios está olvidado, llegó la ayuda espiritual, a través de una muchacha ciega, que vivía en la misma modesta pensión, donde Beethoven se había mudado, y que le dijo casi gritando:

Yo daría todo por poder ver una noche de luna”.

Al oírla, Beethoven se emocionó hasta las lágrimas. Al fin y al cabo, ¡ él podía ver ! Él podía poner su arte en sus composiciones...

Las ganas de vivir se le renovaron y entonces compuso una de las piezas más hermosas de la humanidad: la sonata “Claro de Luna”

En su tema, la melodía imita los pasos lentos de algunas personas, posiblemente, los suyos o los de otros, llevando el cajón mortuorio del príncipe, su protector...

Algunos estudiosos de música dicen que las tres notas que se repiten, insistentemente, en el tema principal del 1er. movimiento de la Sonata, son las tres sílabas de la palabra “ Por qué ” u otra palabra sinónima, en alemán...

Años después de haber superado el sufrimiento, llegaría la incomparable
9ª. Sinfonía, el Himno a la Alegría, que corona la obra de este compositor, ya totalmente sordo.

El Himno a la Alegría expresa su gratitud a la vida y a Dios, por no haberse suicidado...

Todo gracias a aquella muchacha ciega, que le inspiró el deseo de traducir, en notas musicales, una noche de luna...


ORACIÓN:

Salmo 119 - DESEO DE LA PAZ

En mi aflicción llamé al Señor,
y él me respondió.
Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.
¿Qué te va a dar o a mandar Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero, afiladas
con ascuas de retama.
¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: «Paz»,
ellos dicen: «Guerra».


No hay comentarios:

Publicar un comentario