martes, 5 de febrero de 2013

Buenos días, 5 de febrero de 2013


"El hombre honrado es el que mide su derecho por su deber."


SANTORAL

Agueda (Gadea), virgen; Pedro Bautista, Martín de la Ascensión; Gonzalo García, Isidoro, mártires; Avito, Ingenuino, Albuino, obispos; Agripino, Agrícola, confesores; Alicia (Adelaida, Adela), abadesa; Felicia niña, mártir; Bertoldo, abad.




REFLEXION:

Lo mejor y lo peor del Reino

Al rey le gustaba probar la sabiduría de sus súbditos, su grado de disponibilidad y sus mañas, para lograr lo que les pidiera. Pero le gustaba también aprender de todos y ser así cada día más sabio.

Un día llamó a uno de sus sirvientes y le dijo “tráeme la cosa mejor que encuentres en mi reino”.

Poco tiempo después el criado volvió con una lengua sobre bandeja de oro.

Majestad – dijo- la lengua es la cosa mejor. Con ella se alaba a Dios, los enamorados declaran su amor, los educadores enseñan la sabiduría, los políticos acuerdan la paz, las familias recobran la armonía, con la lengua cantan las hazañas de su majestad, y con su lengua nos da las sabias instrucciones.

Al oír esto, al rey le picó la curiosidad por saber qué era lo peor de sus dominios.

En un récord de tiempo, volvió el criado. Y ¡oh sorpresa!, esta vez también traía una lengua.
Majestad, la lengua maldice a Dios, enturbia o destruye el amor de las personas, crea odios y desconfianzas, hiere, incita al crimen y hasta mata. Con  la lengua se destruye mucho de lo que su majestad hace de bueno”.

El rey quedó muy convencido de las razones y contento de la sabiduría de sus sirvientes.

Y en nuestra convivencia diaria ¿Somos Justos al utilizar nuestra lengua?¿La utilizamos para maldecir o para bendecir?¿Es nuestra lengua motivo de conflicto o motivo de perdón, de rencor o de amistad, de lejanía o de cercanía?


ORACIÓN:

Ven, Espíritu Santo, guía esta oración para que se convierta en esa semilla que fructifique en obras buenas. Creo, espero y te amo, haz que mi fe crezca, mi esperanza se fortalezca y mi caridad se multiplique.

Petición

Señor multiplica, para bien de la Iglesia y el triunfo de tu Reino, los frutos de mi apostolado. 

Meditación del Papa

Las parábolas evangélicas son breves narraciones que Jesús utiliza para anunciar los misterio del Reino de los Cielos. Al utilizar imágenes y situaciones de la vida cotidiana, el Señor "quiere indicarnos el auténtico fundamento de todo. Nos muestra... al Dios que actúa, que entra en nuestras vidas y nos quiere tomar de la mano". Con estas reflexiones, el divino Maestro invita a reconocer ante todo la primacía de Dios Padre: donde no está, no puede haber nada bueno. Es una prioridad decisiva para todo. Reino de los cielos significa, precisamente, señorío de Dios, y esto quiere decir que su voluntad debe ser asumida como el criterio-guía de nuestra existencia.

El tema contenido en el Evangelio es precisamente el Reino de los cielos. El "cielo" no debe ser entendido sólo en el sentido de esa altura que está encima de nosotros, pues ese espacio infinito posee también la forma de la interioridad del hombre. Jesús compara el Reino de los cielos con un campo de trigo para darnos a entender que dentro de nosotros se ha sembrado algo pequeño y escondido, que sin embargo tiene una fuerza vital que no puede suprimirse. A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará. Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina. 
(Benedicto XVI, 17 de julio de 2011). 


Propósito

Como rama viva de la Iglesia, buscaré sostener a otros con mi oración y testimonio de vida cristiana coherente.

Diálogo con Cristo

Jesús, ayúdame a cumplir mi misión de vivir un cristianismo activo al servicio de tu Iglesia. Ayúdame a ser el instrumento para que otras personas encuentren a Dios




No hay comentarios:

Publicar un comentario