viernes, 14 de diciembre de 2012

Buenos días, 14 de diciembre de 2012


 
Celebremos la primera navidad pero, además de eso, levantemos un poco más nuestras cabezas: la segunda venida del Señor está al caer.
¿Cuándo? Eso es lo de menos.
Lo importante es….la esperanza.

VIDEO
Ángelus del Papa Amar a Dios significa también amar a los demás"

BENEDICTO XVI
De Dios aprendemos a querer siempre el bien, y nunca el mal. Aprendemos a mirar a los demás no sólo con nuestros ojos, sino también con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo”.

Según el Papa, los niños entienden qué es el amor desde que son muy pequeños. Y que igual que los padres quieren a sus hijos independientemente de sus defectos, Dios también quiere a la humanidad.

BENEDICTO XVI
El padre y la madre no quieren sólo a sus hijos cuando se lo merecen, los quieren siempre. Aunque, por supuesto, tienen que llamarles la atención cuando se equivocan”.

Benedicto XVI ha dicho que el amor de Dios se refleja en la imagen de la cruz. La cruz es vertical y horizontal a la vez, y representa la unidad. Dijo que es el mensaje de la Pasión de Jesús: que el amor a Dios y el amor a la humanidad van juntos.

BENEDICTO XVI
Jesús nos enseñó que los que aman a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente, no están lejos del Reino. Amemos al prójimo, como a nosotros mismos”.

Al final, el Papa ha pedido a la Virgen María que interceda para que todos los cristianos puedan ser un testimonio de amor, con sus palabras y acciones.


 SANTORAL
 
Juan de la Cruz, presbítero y doctor;
 
Venancio, Druso, Zózimo, Teodoro, confesoresHerón, Arsenio, Isidoro, Dióscoro, Eutropia, Justo, Abundio, mártiresLupicino, Espiridión, Viador, Nicasio, Pompeyo, obisposMatroniano, eremitaAgneloabadFilemón, anacoreta


REFLEXIÓN:

TOMAR DECISIONES

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le salieron brotes nuevos.

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".

Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno."

Moraleja: Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá.

Y recuerda siempre pedirle al Espíritu Santo que te ilumine no sólo a la hora de tomar decisiones, sino en todas las acciones que realices cada día.

ORACIÓN:

Espíritu Santo, ilumina esta oración para que no la convierta en un momento de vanidad, autocomplacencia o en un ritual sin sentido, como acostumbraban los fariseos. Dame la fortaleza para saber desprenderme de lo que me impida crecer en el amor.

Petición

Señor, dame la gracia de ser generoso, sin cálculos egoístas.

Meditación del Papa

San José Benito Cottolengo solía recomendar: "Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo". Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo "todo lo que tenía para vivir". Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona. Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala san Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza; se ha entregado a sí mismo por nosotros. [...] Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad. Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma, 2008.

Reflexión

"Dar" es la acción del generoso. Dar una limosna, por ejemplo, en el campo material. Pero también dar de mi tiempo, compartir mis conocimientos con los demás o contagiar mi alegría con una sonrisa son manifestaciones de esta virtud.

Hay muchas maneras de "dar", y muchas motivaciones para nuestra donación. ¿Se puede hablar de generosidad cuando lo hacemos por interés, esperando recibir algo a cambio? Tampoco es generoso quien da, pero sólo un poco de lo mucho que podría, como nos muestra el Evangelio. ¿Y qué decir de quien "es generoso" para que los demás digan: "qué bueno es..."?

Madre Teresa dijo (y vivió, por supuesto) que hay que "amar hasta que nos duela". ¡Ya tenemos un buen termómetro para saber si somos realmente generosos! Si mi donación es costosa, voy por buen camino. Si no me exige sacrificio alguno, es seguro que puedo dar mucho más. Y este "dar" se identifica con la generosidad cuando se hace pensando en el bien del otro, cuando se da por amor.

Propósito

Ser especialmente generoso en mi ofrenda en la limosna de la misa de hoy o de mañana domingo.

Diálogo con Cristo

Jesús, dame tu gracia para transformar mi espíritu en la generosidad para vivir en una constante preocupación por tus intereses y por las necesidades de los demás. Que incremente mis actos de servicio y caridad, sin buscar nunca ventajas personales ni llamar la atención.





LECTIO DIVINA III DOMINGO DE ADVIENTO
Si falta Dios, falla la esperanza.
Todo pierde sentido.
Es como si faltara la dimensión de profundidad y todas las cosas se oscurecieran, privadas de su valor simbólico;
como si no «destacaran» de la mera materialidad.
BENEDICTO XVI



El decálogo del Adviento

1.     Vive con esperanza. Sueña con ese haz misterioso que, con el rostro de un Niño, unirá el cielo con la tierra.
               
2.     Sal al encuentro, y no vivas de espaldas,  de aquellas situaciones que tienes sin resolver. Rebaja las dosis de tu egoísmo personal.
               
3.     Piensa qué caminos son los que, Dios, no escogerá para entrar dentro de ti. Algunos de ellos no contienen sinceridad, verdad o afán de superación.
               
4.     Agárrate un poco más a la oración. Ella te dará la sensibilidad necesaria para prepararte a la llegada de Aquel que viene con un objetivo: nacer en ti.
               
5.     Trabaja por hacer un “belén” allá donde te encuentras. Dios nace en cada hombre que ilumina su entorno con la luz de la justicia, la bondad y el perdón.
               
6.     Participa en la eucaristía dominical y, si puedes, hazte también presente en ella diariamente. Culminarás el adviento con la sensación de que los profetas y María, te han guiado como nunca, al encuentro de Cristo que viene.
               
7.     Descubre que, en lo pequeño, es por donde Dios entra más fácilmente y donde mejor se le puede ver. Un detalle vale mucho y, a veces, cuesta poco.
               
8.     Aleja, si es que todavía lo recuerdas, todo aquello que en las pasadas navidades diste como bueno pero que no te aportó felicidad, espíritu de fe,  ni equilibrio interior.
               
9.     Renueva tu deseo de recibir a Cristo. No dejes que te roben el espíritu de la Navidad. Con la escucha de su Palabra, y su posterior reflexión, te harás fuerte ante esos embistes.
               
10. Limpia, no solamente las figuras del belén, sino además el gran pesebre de tu corazón. Dios, para nacer, dormir con paz y con calma, prefiere tu vida interior reluciente, serena, convertida y nítida.


Tabla de contenido

EL DECÁLOGO DE ADVIENTO

III DOMINGO DE ADVIENTO: “Estad alegres, el Señor está cerca”
    LA PALABRA DE DIOS.
    PADRES DE LA IGLESIA.
    CATECISMO DE LA IGLESIA.

LECTIO DIVINA.
   AMBIENTACIÓN.
   ORACIÓN INICIAL.
   LECTURA: ¿Qué dice el texto?.
   MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?.
   ORACIÓN: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?.
   CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?.
   ACCIÓN: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?.

 III DOMINGO DE ADVIENTO: “Estad alegres, el Señor está cerca”


Sof 3, 14-18: «El Señor se alegra con júbilo en ti»
Is 12, 2-6: «Griten jubilosos: “Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”»
Flp 4, 4-7: «Estad alegres, el Señor está cerca»
Lc 3, 10-18: «¿Qué debemos hacer?»



San Juan Crisóstomo: «La verdadera alegría se encuentra donde dijo San Pablo: En el Señor. Las demás cosas, a parte de ser mudables, no nos proporcionan tanto gozo que puedan impedir la tristeza ocasionada por otros avatares. En cambio, el temor de Dios la produce indeficiente porque quien teme a Dios como se debe a la vez que teme confía en Él y adquiere la fuente del placer y el manantial de toda la alegría».

San Ambrosio: «Como acabáis de escuchar en la lectura de hoy, amados hermanos, la misericordia divina, para bien de nuestras almas, nos llama a los goces de la felicidad eterna, mediante aquellas palabras del Apóstol: Estad siempre alegres en el Señor. Las alegrías de este mundo conducen a la tristeza eterna, en cambio, las alegrías que son según la voluntad de Dios durarán siempre y conducirán a los goces eternos a quienes en aquellas perseveren. Por ello, añade el Apóstol: Os lo repito, estad alegres.


El precursor
717: «Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan» (Jn 1, 6). Juan fue «lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre» (Lc 1, 15.41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La «visitación» de María a Isabel se convirtió así en «visita de Dios a su pueblo» (Lc 1, 68).

718: Juan es «Elías que debe venir» (Mt 17, 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como «precursor»] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de «preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1, 17).

719: Juan es «más que un profeta» (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el «hablar por los profetas». Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías. Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la «voz» del Consolador que llega (Jn 1, 23). Como lo hará el Espíritu de Verdad, «vino como testigo para dar testimonio de la luz» (Jn 1, 7). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las «indagaciones de los profetas» y el ansia de los ángeles: «Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo... Y yo lo he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios... He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1, 33-36).

720: En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la «semejanza» divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento.

LECTIO DIVINA

Ponemos al centro a Jesucristo, la Biblia, y cada niño dibuja a Jesús de la esperanza y la deposita al centro y explica brevemente su significado.
Pueda rezarse el Padre nuestro u otra oración

Espíritu, virgen María, queremos que nos iluminéis en este camino a través de la palabra de Dios, que nuestras mentes y corazones, se dispongan a recibirla con cariño y profundo amor.
Amén
Nos disponemos a leer el texto en su contexto para no hacer pretextos.

Lucas 3, 10-18
3,10: Entonces le preguntaba la multitud:
—¿Qué debemos hacer?
3,11: Les respondía:
—El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; otro tanto el que tenga comida.
3,12: Fueron también algunos recaudadores de impuestos a bautizarse y le preguntaban:
—Maestro, ¿qué debemos hacer?
3,13: Él les contestó:
—No exijáis más de lo que está ordenado.
3,14: También los soldados le preguntaban:
—Y nosotros, ¿qué debemos hacer?
Les contestó:
—No maltratéis ni denunciéis a nadie y contentaros con el sueldo.
3,15: Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban por dentro si Juan no sería el Mesías,3,16: Juan se dirigió a todos:
—Yo os bautizo con agua; pero viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno para soltarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
3,17: Ya empuña la horquilla para limpiar su cosecha y reunir el trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que no se apaga.3,18: Con otras muchas palabras anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Es importante que recordemos que la Iglesia está en un tiempo de espera, de preparación. Por este motivo, el Adviento, o advenimiento de Jesús, nos recuerda no sólo el momento del Nacimiento, sino también su segunda venida. Nos estamos preparando por un camino espiritual para el momento del encuentro con el Señor.
El Evangelista San Lucas, nos presenta ahora parte de las enseñanzas de Juan el Bautista. La gente está rodeando a este precursor de Jesús. Sus enseñanzas eran muy radicales para prepararse a recibir al Mesías. Y por eso cuando la personas le preguntan a Juan el Bautista qué deben hacer, él responde en dos partes: La primera poniendo en orden las prioridades de este mundo. Hablando a las personas en diferentes aspectos. Con respecto a las cosas materiales, están para ser compartidas con todos. No hay que acaparar si se tienen dos vestimentas, una deben dársela al que no tenga nada. Lo mismo con la comida. En este gesto, pone como centro a la persona humana y no a las cosas. También fueron los recaudadores de impuestos a los que les recuerda la honestidad; y a los soldados les dice que aún cuando tengan la fuerza y la autoridad no se debe maltratar a nadie ni denunciar a nadie injustamente, y contentarse con lo que se recibe.
Esta enseñanza de Juan es muy audaz, pues está en riesgo su propia vida por decir la verdad. Pero el anuncio del Reino vale la pena.
En segundo lugar le contesta a la multitud que estaba viéndolo a él como una persona importante, y se cuestionaba quién era, Juan, les aclara que si bien está bautizando con agua, viene alguien después, que tendrá más autoridad y que los bautizará con el Espíritu Santo y fuego. Juan es quien está abriendo el camino para que llegue el Mesías, el salvador, de quien dice que no es digno ni siquiera de desatarle la correa de sus sandalias (cosa reservada para la servidumbre). También aclara que el Mesías está muy cerca y su servicio será poner el trigo en el granero y la paja en un fuego que nunca se apagará.
Esto es el anuncio de la Buena Noticia, que obviamente trae un cambio de vida, concentrarse en lo esencial, para que cuando el Mesías llegue, pueda encontrar el orden deseado por Dios.

Preguntas para la lectura –ADULTOS-:

·         ¿Cómo comienza el texto?
·         ¿Quiénes le preguntan a Juan el Bautista?
·         ¿Qué es lo que contesta Juan?
·         ¿Qué otros grupos de personas le preguntan a Juan? ¿Cómo les responde Juan?
·         ¿Qué pensaba la gente de Juan el Bautista?
·         ¿Qué les aclara él?
·         ¿Qué hará el mesías?
·         ¿En qué consiste la Buena Noticia?

Sintetiza cuál es la idea principal de este texto.
Preguntas para la lectura –NIÑOS-:

·         ¿Cómo comienza el texto?
·         ¿Quiénes le preguntan a Juan el Bautista?
·         ¿Qué es lo que contesta Juan?
·         ¿Qué otros grupos de personas le preguntan a Juan? ¿Cómo les responde Juan?
·         ¿Qué pensaba la gente de Juan el Bautista?
·         ¿Qué les aclara él?
·         ¿Qué hará el mesías?
·         ¿En qué consiste la Buena Noticia?
El texto sagrado no es sólo para leerlo, sino para dejarse leer por Dios que nos habla a cada uno a través del texto.
Amigo, debemos preguntarnos sinceramente cómo este texto está dirigido directamente a nosotros. Hoy vivimos un mundo donde hay muchas confusiones y muchos hablan de Jesús. Algunos dicen cosas muy distintas de lo que está escrito en el Evangelio. Nosotros queremos conocer a Jesús y lo que Él nos dice a nosotros.
Preguntas para los  ADULTOS-:

·         Lucas sitúa este texto donde Juan el Bautista está hablando.
·         ¿Yo también quisiera preguntar qué debo hacer?.
·         ¿Qué significaría hoy, en mi vida si tengo algo material compartirlo? ¿qué es lo que tengo para compartir?
·         ¿Cómo puedo yo hoy ser una persona que se caracterice por compartir?
·         ¿Cómo puedo yo hoy vivir los valores que dice Juan a los demás, como por ejemplo ser honesto, no exigir más, no maltratar a nadie y contentarme con lo que tengo? ¿En qué medida esto me toca a mí? ¿Cómo puedo hacer para reparar las cosas que estoy haciendo mal?
·         ¿Estoy en actitud de espera del Mesías?  ¿Deseo fervientemente encontrarme con Jesús? ¿Entiendo que en este encuentro Jesús será exigente conmigo?
·         ¿Qué hago concretamente yo para anunciar la Buena Noticia? ¿Cómo colaboro con la Iglesia para esto? ¿Apoyo a los misioneros?
·         ¿Me doy cuenta que este texto me habla directamente a mí?
·         Este texto tan importante ¿qué te lleva a pensar? ¿Cuál sería tu conclusión personal.

Preguntas para los NIÑOS-:

·         ¿Yo también quisiera preguntar qué debo hacer?
·         ¿Qué es lo que tengo para compartir?
·         ¿Qué otros grupos de personas le preguntan a Juan? ¿Cómo les responde Juan?
·         ¿Qué pensaba la gente de Juan el Bautista?
·         ¿Qué les aclara él?
·         ¿Qué hará el mesías?
·         ¿En qué consiste la Buena Noticia?


Cuando me hablan no puedo quedarme callado. Es Jesús el que está comunicándose conmigo. Debo responder. Para eso, la oración es la respuesta a Dios que me habló primero.

Señor Gracias por la enseñanza de Juan el Bautista, el precursor. Entiendo que él me está hablando también a mí.
Abre Señor mi corazón, para que sepa compartir. Muchas veces en la dureza de mis actitudes estoy acaparando mucho, y no sé compartir. Te pido que me ayudes a ser generoso, a compartir mi vida, mi tiempo y las cosas que me permites administrar.
Deseo ser tu discípulo, y entiendo que para seguirte, debo tener una actitud con las cosas en forma diferente.
Quiero ser amable con todos, representar tu amor y misericordia.
Señor, aumenta mi actitud de espera. Aumenta mi deseo de ser un discípulo tuyo de verdad. Señor tú vienes a mi búsqueda, que me deje encontrar por Ti. Que me disponga internamente para prepararme en estos días de adviento, para recibirte.
Sé que eres un juez justo, y que vienes a separar el trigo de la paja. Señor que en mi vida pueda ir ganando para ti, más trigo, es decir mejores acciones desde mi fe que está puesta en Ti.
Que nunca me canse de anunciar la Buena Noticia y que siempre esté dispuesto para hacerte conocer a quien aún no te conoce.
Toma mi vida, soy un discípulo que está queriendo recorrer un nuevo camino hacia el anuncio de tu Reino.
Amén

Podemos recordar la frase, dirigiéndola a Jesús:

¿Qué debemos hacer?
Esta frase que pregunta la gente, es la que yo iré haciéndole muchas veces a Jesús, ¿qué debo hacer? ¿Qué más me falta?

Mientras vamos pidiéndole al Señor repetidamente con esta frase, cómo podemos ser sus seguidores, dando todo, desde nuestra propia vida.

Nuestra vida debe tomar un compromiso serio para llegar al proceso de conversión. Esto debe notarse exteriormente.
Cada uno asuma una de las actitudes del Reino de Jesús y llevémosla a cabo a lo largo de la semana. Colocándola en un lugar visible como por ejemplo la puerta de la nevera para que así toda la familia ayude a su cumplimiento.
 
Individualmente, te propongo una relectura del texto, volver a pensar cómo este texto está dirigido hacia mí y ver en qué aspectos de mi vida hace falta una nueva dimensión para poder ajustarme a la propuesta del Evangelio. Y realizar al menos alguna actividad, donde pueda compartir.




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