miércoles, 5 de diciembre de 2012

Buenos días, 05 de diciembre de 2012

Recuerda,
en este mes de diciembre que el amor pesa más que el oro.
(Josephine Dodge Daskam Bacon)


CONOCIENDO NUESTRO PATRIMONIO
EVANGELIZANDO DESDE EL ARTE


Este mes de Diciembre desvelamos los secretos de esta tabla de Fra Angélico que sale por vez primera de la Casa de Alba, para ofrecer a los madrileños una muestra irrepetible con más de 150 obras maestras, muchas de ellas, inéditas. Desde mediados del S XIV la religiosidad popular ensalzó la ternura y dulzura de la Virgen, imagen de exultante  ternura, que por la senda del Renacimiento se convirtió en la búsqueda de la belleza ideal. En este tiempo de Adviento, nos recuerda Benedicto XVI en su último libro, La Infancia de Jesús: “Se puede decir que las figuras de la Virgen y el niño forman parte de las imágenes primordiales de la esperanza humana, que siempre reaparecen en tiempos de crisis y espera”.  Esta belleza que trasciende forjó el florecimiento del último gótico...

SANTORAL

Sabas, abad; Anastasio, Consolata, Cristina, Galgano, confesores; Crispina, Dalmacio, Julio, Potamia, Félix, Grato, Aureliano, Sempronio, mártires; Gerardo, Basso, Gereboldo, obispos; Colmán, Sigirano, abades; Sola, eremita.


REFLEXIÓN:

En una junta de animales, bailó tan bien el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno  de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acercó sin más reflexión, y quedó prensado en el cepo.

Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:

-- ¡ Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes  reinar entre todos los animales !

Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.


ORACIÓN:

Llamas, María, silenciosamente
acompañada y rodeada de Misterios
y lo haces así porque, tu vida, fue grande en el silencio
porque, Dios, y nadie más, ocupó lo más santo de tus entrañas
porque, Dios, y nadie más, gustó la beldad interna  de tu cuerpo

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!

Decir al mundo que, en la pequeñez,
está el secreto de la felicidad y el asombro
Que, en la humildad, se funde la llave para conquistar a Dios
que, en la docilidad, es  donde uno se llena de la fuerza divina

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARIA INMACULADA!

Poseer aquella perfección  que al mismo Dios enamora
asaltar algunos de esos dones tuyos
con los que fuiste capaz de robar el mismo corazón al Creador
Vivir sintiéndonos amados por esa fuerza alta y extraña
que, cuando se acoge, es oasis de eternidad y de paz

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!

Responder siempre “SI” sin mirar a lo que atrás se deja
Ofrecer al Señor  el campo de nuestro interior,
limpio y convertido, cuidado y reluciente
y que, Él, pudiera acampar sin miedo a ser rechazado

Caminar, como Tú lo haces, sin temor ni temblor
sabiendo que, cuando Dios entra por una ventana de tu casa,
la ilumina con rayaos de paz y de alegría desbordantes

Gracias, Virgen Inmaculada: eres don y regalo
Don para nuestra Iglesia
Regalo para todo el pueblo que, en nuestras luchas y debilidades, rezamos, cantamos, proclamamos y veneramos
tu inmensa pureza de Madre coronada de estrellas.
Amén.

 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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BENDICIÓN DEL BELÉN EN FAMILIA

Te propongo algo que les ayudará a sacar aún más jugo del belén navideño: 

realizar, en familia, la bendición del mismo. El día de Nochebuena o algún otro día cercano, una vez que se haya colocado el nacimiento, la familia entera se puede reunir en torno a él y el padre de familia o la madre o el abuelo preside una breve celebración doméstica, que recuerda la historia del nacimiento de Cristo, pide a Dios que la familia pueda aprovechar sus frutos y ruega a Dios su bendición. También se puede aprovechar para cantar algún que otro villancico.

En mi opinión, este momento de oración, si se hace con entusiasmo, les gustará mucho a los niños y servirá para que la colocación del nacimiento no se quede en un simple juego. Incluso se puede convertir en una de las tradiciones navideñas de la familia, que luego sus hijos, al casarse, continúen en sus nuevas familias.

BENDICIÓN DEL BELÉN NAVIDEÑO EN FAMILIA (versión corta)

Reunida toda la familia, el padre o la madre de la misma dice:

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición + estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

BENDICIÓN DEL BELÉN NAVIDEÑO EN FAMILIA (versión larga)

COMIENZO

Reunida toda la familia, el padre o la madre dice:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:
 
Amén.

El que dirige la celebración puede decir:

Alabemos y demos gracias al Señor que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo.

Todos responden:

Bendito seas por siempre, Señor.

Luego el que dirige la celebración dispone a los presentes para la bendición con estas palabras u otras semejantes:

Durante estos días contemplaremos asiduamente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos, pues, a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

LECTURA

Uno de los miembros de la familia lee un texto de la Sagrada Escritura.

Lc 2,4‐7a: María dio a luz a su hijo primogénito.
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Lucas.
En aquellos días, José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.
Palabra del Señor.

Después de la lectura, según las circunstancias, puede cantarse un villancico.

PRECES

Sigue la plegaria común:

En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle: Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José enséñanos el respeto y la obediencia a quienes dirigen esta familia.
• Tú que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia.
• Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que en nuestra familia Dios sea honrado.
• Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestros familiares, que en otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros, en tu familia eterna.

Cada miembro de a familia puede hacer una petición espontanea.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

Luego quien dirige la oración, con las manos juntas, dice:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María la Virgen, dígnate bendecir + este nacimiento y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños.
Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

O bien:

Oh Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos has entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la Virgen María, para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti, te pedimos que con tu bendición + estas imágenes del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

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