martes, 20 de noviembre de 2012

Buenos días, 20 de noviembre de 2012



A veces hay que subir muy alto
para entender lo pequeño que eres en realidad
Felix Baumgartner


VIDEO
El Papa se reúne con la Interpol y pide más cooperación internacional contra la violencia

La Interpol reúne a fuerzas de seguridad de 190 países, entre ellos el Vaticano. El Papa les agradeció su trabajo ya que a menudo arriesgan su propia vida por el bien común. En su encuentro pidió a los gobiernos aumentar la cooperación ante la violencia criminal.


BENEDICTO XVI
“Es importante incrementar la cooperación y el intercambio de experiencias, precisamente en un momento en el que se observa en el ámbito global un aumento de las fuentes de violencia causadas por fenómenos transnacionales que frenan el progreso de la humanidad”.

Benedicto XVI dijo que el terrorismo y la delincuencia son contrarios a la dignidad humana. Pidió luchar contra la exclusión social y analizar las situaciones que pueden impulsar a la violencia.

BENEDICTO XVI
“Por eso adquiere mayor importancia aún el que este esfuerzo de reflexión asocie a los responsables políticos, de la seguridad y de la justicia, a los organismos judiciales y a las fuerzas del orden, de manera que cada uno, según su respectiva competencia y con la ayuda de un intercambio constructivo, desarrolle un trabajo eficaz”.

Benedicto XVI dijo que para luchar contra el auge de la violencia es necesario promover también la re-educación y el arrepentimiento de los delincuentes para que nunca pierdan su dignidad humana.



SANTORAL

Félix de Valois, fundador de los Trinitarios; Doro, Hipólito, Nersas, Silvestre, Simplicio, Benigno, obispos; Beltrán, abad; Edmundo, rey; Sapor, Ampelo, Cayo, Adventor, Octavio, Solutor, Eustasio, Tespesio, Anatolio, Ciriaco, mártires; Jerónimo, eremita; Gennadio, patriarca



REFLEXIÓN:
Nubes de tormenta


Una pequeña embarcación pesquera se debate en medio de la tormenta. Forcejea por mantenerse a flote entre el hervir de las olas. El capitán, firme frente al timón, recibe sereno los embates de la naturaleza. Sus brazos están agotados, pero no desiste en sus esfuerzos sobrehumanos. Sabe que la vida de sus hombres está en sus manos; no les puede fallar. De vez en cuando, recorre la cubierta con la mirada, admirado ante la valentía de cada marinero. Es, entonces, cuando de su corazón brotan nuevas fuerzas. Pero las más de las veces, suplica silencioso, anhelando que el sol le regale una mirada...

Las tormentas son fabulosas vistas desde la casa; pero terribles, soportadas a la intemperie. A nadie le incomoda ver los rayos y el granizo detrás de una ventana; pero sí, cuando caen sobre su cabeza. Pero aun así, las borrascas externas no representan casi nada comparadas con las internas. Cualquier enfermo preferiría mil veces vivir entre enfermos a estarlo; así como el lisiado preferiría compartir su casa con varios lisiados a estarlo. Cuando alguien cae enfermo, se le recomienda que tome reposo y medicinas. Pero cuando se cae en la angustia, lo recomendable es conservar la paz y tomar una fuerte dosis de “motivación” para sobrellevarla.

La dificultad toca día a día a nuestra puerta. Se abre paso en nuestra vida, como las nubes en el cielo claro. No hay hombre capaz de escondérsele, así como no hay ciudad capaz de evadir la lluvia. Por esto, resulta extraño soñar con una vida fácil, libre de complicaciones. Los caminos fáciles no existen, todos tienen sus inconvenientes: unas veces será una grieta, una curva, una subida; otras, el clima, el tráfico o el terreno. Los obstáculos son utilísimos. Sin ellos, viviríamos en una
monotonía infernal.

Los problemas nos desoxidan y nos quitan el sarro acumulado. Si a un ciclista novato le cuesta horrores recorrer una nueva pista, tal vez no se deba tanto a la pista cuanto a su falta de experiencia. Quien haya dejado por años la bicicleta y después la haya vuelto a retomar, sabrá por experiencia que los primeros pedaleos son torpes. Apenas si se guarda el equilibrio, culebreando por el camino a una velocidad lenta y con grandes esfuerzos. Después de unos días más, se recobrará gran parte de la agilidad perdida, con unas piernas cada vez más desentumecidas.

Las dificultades no hacen al hombre -según el pensamiento de muchos-, sino que muestran que lo es. ¿Cuándo se ha visto que de los enérgicos temblores, nazcan edificios? Los terremotos no se dedican a edificar, sino a destruir y a comprobar la solidez de las construcciones. Por eso, es en el momento de la prueba, cuando cada quien se demuestra quién es. Los periodos de tempestad son unos momentos preciosos de auto-examen. Lo fascinante es que son sorpresa. Así que debemos estar siempre preparados, pues la nota es exacta y no se aceptan sobornos.

Las contrariedades doblegan lo superficial... lo doblegable. Los ventarrones pueden echar por los suelos a una planta en maceta, pero no podrán contra el árbol montañés. No tanto por su corteza, vigor o tamaño, sino por sus raíces. Se necesitan raíces firmes y profundas, para no sucumbir. Si una planta no se preocupa por abrirse paso en la tierra, sino que se limita a absorber nutrientes, será muy vulnerable. Bastará cualquier pequeño aprieto para hacerla palidecer.

Es muy arriesgado decidir en tiempos de tempestad. La mente no está en sus mejores momentos, sino que desvaría mareada de un lado a otro. Está borracha de desgracias y alucina salidas por todos lados. Es difícil decidir. Un giro falso al timón puede resultar fatal. Lo mejor es mantenernos firmes, aunque sangre el corazón o se queje el entendimiento. Porque no sólo nuestra vida corre peligro, sino también la de nuestra tripulación y la del barco.

“Al buen tiempo, buena cara...”. Cualquier hombre se alegra con el día, ¿a quién le cobran por la luz del sol? Pero, en la noche, es distinto. En la oscuridad, brillan las estrellas. Podemos preguntarnos: “¿durante el día hay estrellas?” Sí. No las vemos, porque el astro rey las opaca. Resplandecen camufladas; sin la oscuridad, jamás las apreciaríamos. Hay quienes brillan en la oscuridad y quienes se entenebrecen en las tinieblas.

Las dificultades exigen lo mejor de nosotros mismos: requieren una preparación continua. Nunca nos sobrepasarán. Basta con mantenernos firmes y evitar las decisiones precipitadas; porque, de lo contrario, la tormenta se apoderará de nuestro ánimo y nos devastará. La única consigna válida para los momentos angustiosos debe ser: “Renovarse o morir”, sobreponerse o naufragar; conscientes de que llevamos entre manos más de un destino: el nuestro y el de cuantos nos rodean.


ORACIÓN:

LA ORACIÓN DEL CRISTIANO

Oh Jesucristo, Redentor de todos,
que, antes de que la luz resplandeciera,
naciste de tu Padre soberano
con gloria semejante a la paterna.

Tú que eres luz y resplandor del Padre
y perpetua esperanza de los hombres,
escucha las palabras que tus siervos
elevan hasta ti de todo el orbe.

La tierra, el mar, el cielo y cuanto existe
bajo la muchedumbre de sus astros
rinden tributo con un canto nuevo
a quien la nueva salvación nos trajo.

Y nosotros, los hombres, los que fuimos
lavados con tu sangre sacratísima,
celebramos también, con nuestros cantos
y nuestras alabanzas, tu venida.

Gloria sea al divino Jesucristo,
que nació de tan puro y casto seno,
y gloria igual al Padre y al Espíritu
por infinitos e infinitos tiempos.

Amén.


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